Couch Surfing: Cuando un terapeuta dice que no encaja
Muchas personas saben cómo se siente cuando una sesión con un terapeuta no encaja. Quizá el estilo, la personalidad o el entorno no conectan contigo, o te genera incomodidad ver al profesional. Pero a veces parece que todo va bien y, aun así, el terapeuta no lo ve así. A continuación se explican las posibles razones y cómo comprenderlas.
Competencia y alcance del tratamiento
Un terapeuta puede reconocer que ciertas necesidades quedan fuera de su ámbito de competencia o de su capacidad para ayudar de forma eficaz. Aunque exista buena conexión, esto puede justificar una derivación para asegurar un tratamiento adecuado.
- Fuera del ámbito de competencia: no es ético practicar fuera de la formación y experiencia; derivar a alguien con la formación adecuada es la opción correcta.
- Necesidades de tratamiento que superan lo que ofrece: por ejemplo, puede requerirse un número de sesiones mayor al que la consulta puede atender, o un tipo de intervención que no está disponible, o una tarifa que excede lo razonable para el cliente.
Relaciones duales y conflictos de interés
Una relación adicional con alguien cercano o conocido puede complicar la relación clínica y comprometer los límites. En algunas situaciones es aceptable trabajar con dos personas que se conocen, pero depende de la situación y de los temas de tratamiento.
- Doble relación: otro cliente que conoce a la persona que acude a consulta o conexiones en la vida personal del terapeuta que podrían generar sentimientos confusos o límites poco claros.
- Conflictos de interés: conexiones personales del terapeuta con la vida del cliente que podrían interferir con la objetividad o la confidencialidad.
Contratransferencia y respuestas afectivas
La contratransferencia se refiere a las respuestas emocionales del terapeuta ante el cliente. Aunque a veces puede trabajarse, estas respuestas pueden dificultar la relación terapéutica y no siempre es posible mantener la objetividad.
- Sentimientos intensos: atracción sexual, odio u otras respuestas afectivas que podrían interferir.
- Otros sesgos: diferencias de estilo de vida, orientación sexual o afiliación religiosa que el terapeuta no puede reconciliar con su labor clínica.
Factores personales y carga de trabajo
La vida personal y el equilibrio emocional del terapeuta influyen en la calidad de la atención. Muchos profesionales buscan mantener una carga de trabajo equilibrada para evitar el agotamiento y asegurar una atención de calidad a cada persona atendida.
- Cuestiones personales no resueltas: pueden coincidir con el periodo de tratamiento (por ejemplo, duelo reciente) y afectar la disponibilidad emocional.
- Carga de trabajo y gestión de casos para evitar la fatiga por compasión; a veces se ajusta la agenda para favorecer días más equilibrados y la presencia plena con cada persona atendida.
Seguridad y límites
Los terapeutas pueden decidir no trabajar con personas cuando exista amenaza para su seguridad, la de su equipo, otros clientes o la instalación. La seguridad es prioritaria y, si surge, puede ser más apropiado derivar a otro profesional para garantizar un entorno seguro.
Qué hacer si no hay encaje
Encontrar un terapeuta con el que exista buena sintonía puede requerir tiempo y esfuerzo. Si un profesional considera que no sois una buena combinación, suele comunicarlo cuanto antes para facilitar un paso siguiente adecuado.
- No tomarlo como algo personal: pedir referencias y continuar la búsqueda.
- Proceso de derivación: aceptar la derivación a otro profesional que encaje mejor con las necesidades.
- Persistencia: mantener la apertura y la paciencia; a veces un inicio difícil conduce al/la profesional adecuado/a.
Vídeo sobre Couch Surfing: Cuando un terapeuta dice que no encaja
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.