Crianza basada en el miedo: consecuencias y cómo evitarla.
El modo de criar basándose en el miedo puede afectar el desarrollo emocional y social de tu hijo, su salud mental y la relación entre ambos. En la crianza, es natural enfadarse cuando los niños incumplen reglas, pero responder desde el miedo puede reforzar conductas problemáticas. Este artículo explora qué es la crianza basada en el miedo, sus consecuencias y enfoques más positivos.
Qué es la crianza basada en el miedo
La crianza basada en el miedo ocurre cuando los padres utilizan poder y control para lograr que sus hijos cumplan expectativas. La idea es que si temen las consecuencias de no obedecer, serán más propensos a hacer lo que se les dice. Suele incluir amenazas de castigo, tiempo fuera o la retirada de juguetes, y puede derivar del estilo autoritario.
La crianza autoritaria, descrita por primera vez por la psicóloga Diana Baumrind en los años 60, puede verse como una forma de crianza basada en el miedo, ya que impone reglas estrictas y se apoya en el castigo para hacer cumplir la voluntad del niño. Carolyn Solo, trabajadora social clínica licenciada de Pensilvania especializada en crianza y salud mental perinatal, señala que a veces se evita que un adolescente salga con amigos sin supervisión por temor a que se exponga a alcohol o drogas. Pero el miedo no es la única forma en que se puede criar desde la cautela.
La crianza basada en el miedo se alimenta de la ansiedad, no de la curiosidad y el crecimiento. Los padres que recurren a estas técnicas suelen decidir por miedo a futuros resultados o por temor al qué dirán los demás.
Las consecuencias de la crianza basada en el miedo
Impide aprender de los errores
Por ejemplo, si un padre prohíbe que su hijo juegue en el parque por miedo a que se caiga, se priva al niño de experiencias de juego satisfactorias y de aprender a través de las consecuencias naturales. Los niños criados de esta forma pueden perder oportunidades para enfrentar situaciones difíciles, ganar confianza y aprender a gestionar riesgos.
Puede afectar la salud mental y la resiliencia
El miedo constante puede disminuir la autoestima, aumentar la ansiedad y dificultar la capacidad de afrontar desafíos. En general, la crianza basada en el miedo se asocia con menor autoestima, dificultades para hacer amigos, problemas en relaciones amorosas y peores habilidades de toma de decisiones y de evaluación de riesgos. Algunos estudios señalan correlaciones entre control parental y mayor riesgo de depresión, ansiedad, trastornos de alimentación y conducta, agorafobia y consumo de alcohol.
Puede provocar rebeldía
La presión excesiva puede incentivar la rebeldía, ya que los niños buscan mayor autonomía conforme crecen y se sienten restringidos por un control extremo.
Puede dañar la relación padre-hijo
El miedo y la desconfianza pueden generar tensiones, enfado y distanciamiento a medida que el hijo se hace mayor y toma decisiones propias.
Enfoques positivos de crianza para probar
Liderar con compasión y afecto
Conectar primero, en lugar de reaccionar ante comportamientos indeseados. Si un niño muestra una conducta insegura o inadecuada, el papel del padre o la madre debe ser conectivo y empático. Por ejemplo, si tu hijo se enfada al irse de la fiesta de un amigo, puedes agacharte, decir: “Sé que es difícil despedirse. Lo pasaste muy bien.” Y luego recordar suavemente la próxima vez que lo verás de nuevo.
Establecer expectativas claras y consecuencias lógicas
Las estrategias eficaces de disciplina consisten en fijar expectativas claras y adecuadas, y luego trabajar junto al niño para entender qué dificulta cumplirlas. Es razonable establecer reglas por adelantado y ser consistente y razonable en su aplicación.
Ayudar a tu hijo a cumplir tus expectativas
Si tu hijo toma un juguete de otro, en lugar de avergonzarlo, recuerda la regla y reconoce lo difícil que puede ser compartir. Puedes decir: “Veo que quieres ese juguete; el otro niño también quiere jugar. Es frustrante esperar, pero dáselo y espera tu turno. Puedo jugar contigo mientras esperas.” Colaborar con tu hijo para abordar sus preocupaciones fomenta habilidades de resolución de problemas para toda la vida.
Enseñarles a calmarse
Si se alteran o hacen berrinches, conviene enseñarles estrategias de autorregulación, como contar hasta 10, respirar profundo y expresar lo que sienten. Ayudarles a calmarse suele ser más efectivo que castigarles, y no es instintivo; el adulto puede enseñar esta habilidad.
- Contar hasta 10
- Respiraciones profundas
- Hablar de lo que sienten y buscar soluciones calmadamente
Escúchales incluso cuando no estés de acuerdo
Si piden hacer algo que ves como peligroso, haz preguntas abiertas para entender su motivación y escucha realmente. Esto ayuda a que se sientan comprendidos y puede fortalecer el vínculo, además de favorecer su autocontrol.
Próximos pasos
La crianza puede ser desafiante y es normal sentir miedo a veces. Si descubres que tu ansiedad te lleva a ser más restrictivo, vale la pena cuestionar por qué reaccionas así. Busca apoyo entre otros padres y, si es necesario, puede ser útil acudir a terapia para explorar cómo tu propia historia familiar influye en tu forma de criar.
- Buscar apoyo entre otros padres o grupos de apoyo
- Explorar terapia o asesoramiento para entender cómo tu experiencia de crianza te influye
- Reflexionar sobre miedos y creencias para considerar cambios en tu estilo de crianza
Vídeo sobre Crianza basada en el miedo: consecuencias y cómo evitarla.
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.