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¿Cuáles son algunas expectativas poco realistas en el matrimonio?

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Muchos de los cánones sobre el matrimonio provienen de la familia, de amigos, de cuentos de amor, de la televisión y de las revistas. Estas creencias, consideradas verdades, pueden sabotear la relación, generar malentendidos y erosionar la conexión. Expertos señalan que esas ideas irreales “preparan a las parejas para fracasar” y, si no se cumplen, provocan ansiedad, tristeza o desesperación. A continuación se presentan tres expectativas y las verdades que hay detrás de cada una.

La primera expectativa: Las parejas felices siguen sintiendo las mismas emociones intensas de amor

Qué dice la evidencia

Enamorarse a menudo se describe como una “psicosis temporal”; cuando estás tan colmado de la otra persona, puedes pasar por alto diferencias y peculiaridades. Clinton Power, terapeuta y fundador de Clinton Power + Associates, afirma que esa intensidad puede dejarnos sin la distancia necesaria para detectar problemas y desencadenar ansiedad, tristeza o desesperación si no se mantiene. Biológicamente, la oxitocina, la dopamina y la serotonina interactúan con las hormonas sexuales estrógeno y testosterona, alimentando el deseo y manteniéndonos en un “subidón” de amor y deseo.

Pero con el tiempo estos efectos se disipan. Y lo que queda es la realidad de la vida diaria, momento en el que comienza el trabajo real de la pareja, señala Melissa Ferrari, psicoterapeuta y experta en relaciones.

La relevancia del conflicto

Tras la fase de luna de miel, es normal atravesar periodos de conflicto. Peculiaridades que antes parecían encantos—por ejemplo, que tu pareja llegue tarde o pierda cosas—pueden volverse tensiones importantes si valoras la puntualidad y la organización, y la otra persona no encaja con esos estándares.

La buena noticia es que el conflicto no es intrínsecamente problemático; es una oportunidad para aprender a negociar, gestionar diferencias y calmarse cuando uno o ambos se irritan, afirma Power.

La segunda expectativa: Las relaciones felices permanecen igual

La realidad del crecimiento

La creencia de que la persona con la que nos casamos seguirá tal como es puede surgir sin que lo notemos y aparecer como sorpresa cuando el otro explora una nueva carrera, un interés distinto o se aparta de algo que antes compartían. Quizá pensemos: “esta es la persona con la que me casé” y nos sorprendemos ante cambios.

Power recuerda que las personas crecen y cambian, y eso implica que la relación también cambie. Un ejemplo: una pareja sale junta cuando uno tiene 19 años; recibe una gran promoción, viaja cada vez más y pasa menos tiempo en casa, construyendo su carrera. El otro se siente desplazado y aburrido, y ambos se desconectan.

La tercera expectativa: Las parejas son responsables de la felicidad del otro

El peligro del resentimiento

Ferrari señala que tendemos a “esperar” que nuestra pareja cumpla nuestra cuota de felicidad. Si no llega, aparece el resentimiento y, con el tiempo, puede convertirse en desprecio, descrito como “el ácido sulfúrico del amor” por erosionar la relación.

Muchas parejas esperan que su pareja gane suficiente dinero o haga realidad todo lo que desean, lo que genera presión y limita el crecimiento individual. Esto difiere de comprender a la pareja de manera profunda y vulnerable para atender sus necesidades no cubiertas, como agradecer gestos para evitar que se sienta poco valorada o buscar apoyo emocional tras experiencias difíciles de la infancia.

Ferrari sostiene que el objetivo es apoyar a la otra persona, ayudarla a sanar heridas pasadas y fortalecer su confianza, sentido de amor, seguridad y bienestar. Eso puede ser enormemente poderoso.

Cómo abordar estas creencias

Explora las expectativas que tienes sobre lo que significa un matrimonio sano, cómo deben comportarse tú y tu pareja y qué esperas obtener. Investiga de dónde provienen esas creencias y si siguen siendo válidas. Muchas de estas ideas no son realistas y pueden interferir con la relación.

  • Reconoce qué esperas de tu pareja y cómo eso influye en tu felicidad.
  • Analiza el origen de esas creencias (familia, cultura, medios) y evalúa si siguen siendo útiles.
  • Identifica si esas ideas generan ansiedad o resentimiento y reformúlalas hacia metas más realistas.
  • Prioriza la comprensión y el apoyo mutuo, más que la idea de que uno de los dos “complete” la felicidad del otro.
  • Practica la comunicación abierta y la empatía para gestionar diferencias y cambios individuales.

Vídeo sobre ¿Cuáles son algunas expectativas poco realistas en el matrimonio?

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.