Cuando tu pareja está fatigada y malhumorada.
¿Eres de esas personas que despiertan cansadas y malhumoradas? ¿Te arrastras fuera de la cama deseando volver a dormir una o dos horas más? ¿Tu iPod, despertador o un familiar te empujan a empezar mucho antes de que tu cuerpo esté preparado? Si es así, estás fatigado, irritable y en riesgo de un agotamiento temprano.
Brad, una vida al límite
Brad empieza la mayoría de las mañanas como un zombie caminante. En días buenos está gruñón; en días malos, siempre se hiere con sus palabras a su esposa y a sus hijos. Nada parece salir bien y todo le irrita. Si alguien lo señala, responde con la excusa “no soy una persona de mañanas”. Considera que una jornada laboral de ocho horas es un lujo y suele trabajar más como doce. Al regresar a casa busca su “santuario”: comer, revisar el correo y ver la televisión. Si alguien necesita su atención, se siente cargado. Si su esposa quiere contarle su día, su mente se dispersa. Después de las noticias de las once, está agotado y se va a la cama quejándose de lo duro que fue el día.
El punto de quiebre
Brad iba directo a un colapso físico, nervioso o familiar. Un sábado por la tarde, después de prometer a su hijo de 10 años que jugarían al baloncesto, Brad dijo que no era el día. Le dolía la cabeza, el estómago estaba revuelto, la espalda le dolía y no tenía ganas de jugar.
Al ver a su hijo triste, la esposa se enfadó tanto por la promesa incumplida que le lanzó la temible palabra de ruptura. Brad quedó devastado; no se había percatado de lo frágil que se había vuelto su relación ni de cuánto se había distanciado de su familia.
Sus tres respuestas iniciales fueron habituales: en primer lugar, reaccionó con ira: “no ves cuánto trabajo hago”. En segundo, cayó en la depresión: “nada de lo que hago es suficiente”. Y, afortunadamente, en tercero, supo leer la señal: comprendió que estaba viviendo una vida que no funcionaba. Falta de sueño, exceso de trabajo, atención limitada a las relaciones y cero tiempo para la diversión: ¿cuánto podría seguir así? ¿Cuánto tiempo aguantaría su esposa? ¿Cuánto tiempo querrían sus hijos pasar con él?
Un plan para cambiar
A pesar de la pelea, la esposa no desea el divorcio. Lo que esperan es un marido que esté “presente” y en el momento. Esto significa mostrar interés por ella, estar verdaderamente involucrado con los niños, ser de buen humor y disfrutar del tiempo juntos.
Atendiendo la llamada de atención, Brad decidió realizar cambios importantes en su vida saturada. Dedicaría tiempo a planificar y no podía abandonar su puesto; tampoco podía simplemente llegar una hora más tarde o salir una hora antes. Tras una sesión de lluvia de ideas con su equipo, encontraron formas de reducir las horas trabajadas sin disminuir la productividad.
Claves y consideraciones
- Trabajar mucho es admirable.
- Trabajar demasiado no lo es.
- Sentirse cansado al final del día está bien.
- Sentirse exhausto no está bien.
- Estar gruñón a veces está bien.
- Ser una persona gruñona no está bien.
Aunque Brad experimentó tensiones, la experiencia mostró que un miembro de la familia puede activar un cambio que beneficia a todos. Con una planificación adecuada, apoyo del equipo y cambios progresivos, es posible equilibrar la productividad con el descanso y las relaciones sin perder el sentido de propósito.
Vídeo sobre Cuando tu pareja está fatigada y malhumorada.
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.