Dañar a tu hijo convirtiéndolo en tu padre.
Una forma sutil pero dañina de afectar a un niño es convertirlo en el padre o la madre de la familia. Este fenómeno, conocido como parentificación, implica un cambio de roles entre el progenitor y el hijo, de modo que las necesidades del niño quedan supeditadas a las de los adultos. A continuación se describen sus tipos, consecuencias y señales de alerta.
Qué es la parentificación
La parentificación es un proceso en el que uno o más progenitores transfieren responsabilidades y roles propios de la crianza a sus hijos, sacrificando las necesidades infantiles para atender las de los adultos. Este fenómeno puede derivar en un niño que asume tareas y cargas propias de un adulto, lo que afecta su desarrollo emocional y sus relaciones futuras.
Tipos de parentificación
Parentificación emocional
La parentificación emocional obliga al niño a atender las necesidades emocionales de su progenitor y, a menudo, de otros hermanos. Es la forma más destructiva: roba la infancia y predispone al niño a disfunciones que dificultan su desarrollo y su capacidad para establecer vínculos emocionales saludables. El niño se convierte en confidente del progenitor y, a veces, el vínculo puede asemejarse al llamado incesto emocional.
Parentificación instrumental
La parentificación instrumental ocurre cuando el niño asume necesidades físicas o prácticas de la familia. Alivia la ansiedad del progenitor que no funciona correctamente; puede cuidar a otros, cocinar, limpiar, etc., asumiendo responsabilidades que pueden convertirse en la mayor parte de las cargas parentales. No es lo mismo que aprender responsabilidad a través de tareas; se trata de perder la niñez y convertirse en un cuidador adulto para los hermanos o incluso para el propio progenitor.
Problemas futuros en la edad adulta
Ira intensa
Los niños que han sido parentificados pueden volverse personas con gran ira. A menudo desarrollan una relación de amor-odio con su progenitor y pueden manifestar enfado hacia amigos, novios/novias, parejas o hijos. La ira puede ser explosiva o pasiva y a veces se dispara ante expectativas de otros que reavivan heridas de explotación emocional.
Dificultades para los vínculos adultos
La persona adultizada por la parentificación puede tener dificultades para conectarse con amistades, cónyuges o con sus propios hijos. Pueden presentar déficits en la capacidad de apego y experimentar menor intimidad en las relaciones; las relaciones tienden a estar distorsionadas en algún nivel.
Referencias
- Chase, N. (1999). An overview of theory, research, and societal issues. In N. Chase (Ed.), Burdened children (pp. 3-33). New York, NY: Guilford.
- Minuchin, S., Montalvo, B., Guerney, B., Rosman, B., & Schumer, F. (1967). Families of the slums. New York, NY: Basic Books.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.