Deja de luchar y abraza tus emociones
La sociedad a menudo nos empuja a creer que podemos controlar nuestras experiencias internas. Escuchamos mensajes como “no te preocupes, relájate, mantén la calma”. En realidad, intentar controlar lo que sentimos puede aumentar la ansiedad y la tristeza. La terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) propone una forma diferente de relacionarnos con lo interno: aceptar lo que surge y actuar conforme a nuestros valores, incluso cuando las emociones persisten.
Una idea errónea sobre el control de lo interno
La idea de que podemos controlar lo que sentimos y pensamos es seductora, pero no se corresponde con la realidad. Intentar evitar la ansiedad, el miedo o la tristeza suele aumentar su intensidad y hacernos sentir más fuera de control. En la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) se propone una relación con lo interno basada en la aceptación y la acción conforme a nuestros valores.
Una metáfora para entender el proceso
Imagina que estás conectado a un detector de polígrafo extremadamente sensible, capaz de detectar cambios fisiológicos mínimos: pulso, tensión muscular, sudor y otras respuestas. Si digo: “No te pongas ansioso mientras estás conectado a este dispositivo”, lo más probable es que empieces a sentir más ansiedad. Si añado una amenaza explícita como “si te pones ansioso, disparo”, la ansiedad se dispara aún más. Y si digo “Dame tu teléfono o disparo”, entregarás tu teléfono. Este ejemplo ilustra cómo la lucha por controlar lo interno suele amplificar la experiencia.
Qué podemos hacer en su lugar
La verdad, desde ACT, es que no podemos controlar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones del mismo modo que controlamos objetos externos. Cuanto más intentamos cambiarlos, más se desmanda la experiencia y más se refuerzan las conductas de evitación. Sin embargo, sí podemos elegir cómo respondemos a esas emociones y sensaciones, y actuar de acuerdo con nuestros valores, incluso cuando siguen presentes.
Cómo cultivar una relación más flexible con lo interno
Estrategias prácticas
- Dejar de luchar: reconoce la emoción sin juicios y evita intentar suprimirla de inmediato.
- Etiquetar neutralmente: di internamente “me siento miedo” o “me siento triste” sin añadir explicaciones ni etiquetas excesivas.
- Observar las sensaciones corporales: presta atención a tamaño, forma, color y textura de la experiencia, y permanece en el presente.
- Abandonar la historia de por qué llega la emoción: evita explicaciones narrativas que intensifiquen el malestar.
- Aceptar la experiencia: abrirse a la emoción con amabilidad, sin intentar cambiarla de inmediato.
- Autocompasión: coloca la mano en el corazón y habla contigo como a alguien a quien quieres proteger, por ejemplo: “Esto es difícil, tiene sentido que me sienta así”.
- Recordar que no estás solo: piensa en que muchas personas sienten lo mismo y que formar parte de la experiencia humana es común.
- Elegir acciones alineadas con tus valores: decide respuestas que te permitan avanzar, incluso si la emoción persiste.
Vídeo sobre Deja de luchar y abraza tus emociones
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.