Depresión en los adolescentes: Todo lo que necesitas saber
Si crees que tú o un adolescente que conoces podría estar deprimido, has llegado al lugar adecuado. La depresión es más que tristeza; es un conjunto de trastornos mentales que provocan estados de ánimo bajos, vacíos o irritable y que pueden afectar el rendimiento diario. Durante la adolescencia el cuerpo y el cerebro cambian, y preguntas sobre relaciones e identidad pueden crecer; la preocupación puede ser abrumadora.
¿Qué tan común es la depresión en adolescentes?
La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes entre los adolescentes y puede presentarse a cualquier edad, a menudo iniciando en la adolescencia o en la adultez temprana. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Sustancias y Salud (NSDUH) de 2019, el 15,7% de los adolescentes de 12 a 17 años había experimentado al menos un episodio depresivo mayor. Un estudio en The Journal of Pediatrics indicó que el 3,2% de niños y adolescentes en Estados Unidos recibió un diagnóstico de depresión en 2016.
Pero, aunque sea frecuente, no significa que sea menos grave. La depresión puede tener efectos significativos y de gran alcance en la vida de una persona, y la atención es el primer paso para mejorar.
Síntomas
Aunque muchos síntomas se superponen con los de los adultos, los adolescentes pueden experimentar la depresión de forma diferente: los adultos suelen sentirse tristes; los adolescentes con mayor frecuencia muestran irritabilidad intensa. Es importante distinguir entre emociones normales y episodios depresivos. Identificar la depresión es el primer paso para el tratamiento y la gestión.
- Sentirse triste o llorar con frecuencia
- Mayor irritabilidad, enojo u hostilidad persistentes
- Sentimiento de desesperanza
- Baja autoestima o sentimientos de culpa
- Falta de energía o increible cansancio
- Pérdida de interés o placer en actividades habituales
- Aburrimiento persistente
- Aislamiento de la familia y de los amigos
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
- Bajas o deterioro académico
- Problemas de sueño
- Dificultades en las relaciones o en la comunicación
- Cambios en el apetito o en el peso
- Quejas físicas frecuentes, como dolores de cabeza o estómago
- Autolesiones o pensamientos o conductas suicidas
Pensamientos suicidas o autolesión
Si aparecen pensamientos de suicidio, busca ayuda de inmediato: llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-8255, envía “HOME” al 741741 desde un teléfono móvil para hablar con un operador de Crisis Text Line, o consulta la lista de recursos disponibles. Si tú o alguien está en peligro inmediato, llama al 112 o al servicio de emergencias de tu país.
Causes y factores de riesgo
Rara vez existe una única causa de los trastornos depresivos. La evidencia señala que la depresión resulta de la interacción de múltiples factores:
Genética
La investigación sobre antecedentes familiares sugiere un componente genético, como sucede con otros trastornos afectivos, entre ellos la depresión y el trastorno bipolar.
Biología
Químicas cerebrales, como la dopamina, la norepinefrina y la serotonina, participan en la depresión. Investigaciones más recientes señalan que las conexiones neuronales, el crecimiento y el funcionamiento del cerebro también pueden influir significativamente. Estructuras como el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal desempeñan un papel importante.
Ambiente
Una historia de experiencias adversas en la infancia o la adolescencia se vincula fuertemente con la depresión. Esto puede incluir abuso físico o sexual, la muerte de un ser querido o eventos traumáticos. existen otros factores de riesgo que aumentan la probabilidad de episodios depresivos en adolescentes:
- Estrés vital severo
- Otros trastornos de salud mental, como la ansiedad
- Desigualdades, pobreza, experiencias de racismo o discriminación de género
- Experiencias de pérdida o duelo
- Conflictos familiares
- Enfermedades crónicas
- Cambios importantes de la vida, como mudanzas o divorcio de los padres
Cuantos más factores de riesgo afrontan los adolescentes, mayor es el impacto potencial en su salud mental. Las presiones sociales de la familia, amigos, entretenimiento y medios pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental. Los problemas de imagen corporal, identidad de género e identidad sexual son comunes durante la adolescencia y pueden contribuir a la depresión. jóvenes, y especialmente chicas, de comunidades migrantes o empobrecidas, se ven desproporcionadamente afectados. Un mayor número de factores de riesgo ambientales facilita la aparición de síntomas.
Diagnóstico
Si crees que tú o alguien que conoces está lidiando con la depresión, es importante tomárselo en serio. Buscar ayuda con un médico o profesional de salud mental puede marcar una gran diferencia. Hablar con un profesional puede ayudar a entender lo que se está viviendo y a aprender formas de manejar pensamientos y emociones angustiantes. En algunas ocasiones, la medicación puede contribuir al tratamiento.
Para diagnosticar depresión, el profesional discutirá contigo lo que experimentas y la duración de tus síntomas. Si se desea, también puede involucrar a los padres o cuidadores. Existen varios tipos de depresión; los dos más comunes en adolescentes son el trastorno depresivo mayor (TDM) y el trastorno depresivo persistente (PDP). Cada uno tiene criterios de diagnóstico diferentes. Un episodio depresivo mayor en niños y adolescentes se define por un periodo de al menos 2 semanas con ánimo intensamente irritable o triste y una pérdida de interés en la mayoría de las actividades; se requieren además al menos otros cuatro síntomas para confirmar el diagnóstico. El PDP es una forma más crónica pero menos grave de depresión, caracterizada por un estado de ánimo irritable o deprimido que se mantiene al menos 1 año (en adultos se requieren 2 años).
Tratamiento
Todos los tipos de trastornos depresivos son tratables. Consultar a un médico o profesional de salud mental es un paso importante. Un diagnóstico adecuado ayuda a obtener el tratamiento más adecuado y beneficioso. Es especialmente importante para adolescentes recibir atención, ya que el tratamiento en estas etapas de desarrollo puede mejorar la salud mental y física a largo plazo. A pesar de su importancia, la NSDUH señala que solo alrededor del 43,3% de los adolescentes de 12 a 17 años que experimentaron un episodio depresivo mayor recibieron tratamiento.
El tratamiento debe ser específico para ti y tus síntomas, así que habla con un profesional de salud mental para determinar la mejor vía. Debes sentirte cómodo haciendo preguntas y expresando dudas o preocupaciones. Puede requerirse ensayo y error con diferentes enfoques terapéuticos o medicamentos, así que no te desanimes si no ves mejoras de inmediato. Los tratamientos para la depresión en adolescentes y adultos pueden incluir:
- Medicamento: muchos antidepresivos han sido aprobados para uso en adolescentes y han mostrado eficacia. Los más comunes incluyen fluoxetina (Prozac) y escitalopram (Lexapro).
- Terapia psicológica: la American Psychiatric Association recomienda la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia interpersonal para adolescentes con depresión (TIP-A). La TCC se centra en reelaborar patrones de pensamiento dañinos, y la TIP-A ayuda a reconocer cómo las relaciones influyen en la depresión y a mejorar habilidades sociales y de comunicación.
- Estrategias de autoayuda: aunque practicar el autocuidado puede ser difícil durante un episodio depresivo, realizar actividad física, seguir una dieta saludable, practicar mindfulness o meditación y pasar tiempo con personas queridas puede ayudar a mejorar los síntomas.
Aun así, la investigación sugiere que una combinación de tratamientos, como la fluoxetina junto con la TCC, puede ser especialmente eficaz. Si quieres profundizar, puedes revisar guías sobre tratamientos de la depresión y estrategias para afrontar los sentimientos depresivos.
Cómo ayudar a un adolescente con depresión
Como padre, docente, tutor o amigo de un adolescente que podría estar experimentando depresión, es clave mantener una actitud abierta y receptiva ante sus sentimientos. Pídele que exprese lo que está viviendo de forma no crítica y con empatía.
Escucha atentamente y trata de responder con comprensión, evitando sermonear. Aunque algunos adolescentes sean reticentes a hablar de sus emociones, demostrar que te importa y que puedes ayudar es un primer paso importante. También puedes consultar a un médico o terapeuta que conozca la depresión en adolescentes. Los adolescentes pueden estar más dispuestos a buscar tratamiento si participan en la toma de decisiones; escucha su opinión y respeta su autonomía. Si toman medicación o siguen terapia, ayuda a que el tratamiento se mantenga en marcha. Mantener una actitud positiva y reconocer logros, por pequeños que sean, es importante para quien cuida a un adolescente con depresión.
Estímular de forma gradual la vida social con amigos y familia y apoyarles para hacer suficiente ejercicio y dormir bien puede marcar una gran diferencia en su bienestar.
Si expresan pensamientos suicidas o señalan conductas de autolesión, tómalo muy en serio. Mantén conversaciones abiertas y honestas sobre estos pensamientos y busca la ayuda y la experiencia de un profesional de salud mental.
Qué hacer a continuación
Si tú o un adolescente que conoces presenta síntomas de depresión, hablar con un familiar cercano, un amigo, un terapeuta o un médico puede ser un buen primer paso. Al gestionar cualquier condición de salud mental como la depresión, la paciencia es clave. Ten presente que el tratamiento requiere tiempo y esfuerzo. Pequeños cambios en el autocuidado, como practicar yoga o meditación en casa, reunirse con amigos, escribir en un diario y mantener una rutina de sueño, pueden ayudar a sentirse mejor con el tiempo.
Aun si no puedes acudir a un psiquiatra o terapeuta, existen otros recursos disponibles, como orientadores escolares o familiares. Aquí tienes algunas opciones de ayuda y apoyo:
Recursos para la depresión y el suicidio
- Línea Nacional de Ayuda de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA): 1-800-662-HELP (4357)
- Línea Teen Line: 800-852-8336
- National Alliance on Mental Illness (NAMI) Helpline: 800-950-NAMI (6264)
- Línea Nacional de Prevención del Suicidio: 1-800-273-8255
- Para información adicional sobre depresión en adolescentes, consulta: National Institute of Mental Health (NIMH): Teen Depression; Health Care Alliance for Response to Adolescent Depression (HEARD); Go Ask Alice!; Teen Mental Health
Vídeo sobre Depresión en los adolescentes: Todo lo que necesitas saber
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.