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D.I.D. ¿Hago eso? Pensamientos sobre el Trastorno de Identidad Disociativa

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Showtime está estrenando una nueva serie sobre una mujer que vive con múltiples personalidades: The United States of Tara. Como alguien diagnosticado con un Trastorno de Identidad Disociativo (TID) y que convivo con él a diario, me entusiasma ver una dramatización seria, pero también con toques de humor, de lo que significa vivir con este trastorno. Espero ver cómo se desarrolla la trama y qué ideas ofrece al público.

La representación del DID en la ficción televisiva

El TID no es tan raro como podría parecer. El Dr. Richard Kluft, consultor psiquiátrico de la serie, explica: «hay muchos pacientes con TID que son tan sutiles que sus cónyuges, sus compañeros de trabajo y sus amigos no notan nada extraño durante años y años, y otros son… exageradamente visibles». Tara es, sin duda, «exagerada». La interpretación de Toni Collette, sin embargo, captura con precisión la experiencia emocional del trastorno. La mayoría de las personas con TID no presentan alters tan extremos como Tara; aun así, pueden atravesar periodos de cambios de humor y olvidos que resultan desconcertantes para su entorno.

Showtime también ofrece enlaces a sitios web creíbles y perspicaces sobre el TID. Recomiendo que quienes estén interesados en la serie exploren estos recursos con mente abierta.

Yo, que prefiero el término «múltiple personalidad» para describir la experiencia, a veces uso ambos términos de forma intercambiante, pero para mí lo central es la idea de que una persona puede albergar varias partes. Descubrir cómo funciona ese sistema interno es uno de los retos de la recuperación. En mi caso, reconocer mis diferentes identidades ha sido doloroso en ocasiones y paralizante en otras, pero también ha revelado aspectos positivos que no quiero dejar ir.

La memoria como eje central del TID

La esencia del TID no reside en la personalidad aislada, sino en la memoria. El TID no es un trastorno orgánico o químico, sino un mecanismo creativo de afrontamiento que protege de recuerdos traumáticos y de terrores del pasado. Lamentablemente, ese manejo de la memoria puede expandirse más allá de un episodio concreto, llevando a lagunas y confusiones que pueden parecer inexplicables.

Un ejemplo común es encontrarse en un lugar desconocido sin saber cómo se llegó allí. También pueden aparecer prendas en el armario que no parecen de uno mismo, pero que son de la propia talla y estaban “ahí”. Esto puede resultar aterrador y despertar preguntas sobre la propia cordura.)

Una de las facetas más inquietantes son los apagones, o “blackouts”, que pueden durar desde segundos hasta horas. Durante estos periodos, la persona presente queda abrumada y se retira para proteger al yo principal o al sistema completo. Un alter puede intervenir para salvaguardar al resto.

Vivir con DID: experiencias, desafíos y la idea de la integración

Para ilustrar, puedo recordar una cita de mi propia experiencia cuando estaba en consulta médica. Después de varios días con dolor en el pecho y dificultad para respirar, lo atribuí al estrés y al clima; sin embargo, una de mis alters—probablemente Victoria o Joanne (Victoria es “la perfecta” y Joanne mi “organizadora”)—debió haber contado al médico sobre ello. No tengo memoria de mencionarlo, pero el médico insistió en un ECG basado en lo que “le dije”. Me di cuenta de que otra parte de mí había compartido la información para beneficio de todo el sistema.

Mis partes son a la vez una bendición y una maldición. Mantener un registro de mí misma puede ser agotador. Mi cerebro, como una computadora, a veces funciona con rapidez, recuperando información de múltiples carpetas y emociones guardadas por mis diversos yo. En otras ocasiones, se ralentiza, los archivos se bloquean y me quedo inmóvil o atrapada en un bucle. A veces necesito “Ctrl-Alt-Del” para reiniciar y volver a evaluar dónde he estado.

Las salvaguardas que mi mente ha construido crean obstáculos difíciles de sortear. A veces me resulta difícil recordar dónde estoy y qué hago, y a veces mi yo emocional queda atrapado en un alter mientras otro controla mis acciones. Las partes más jóvenes de mí están empezando a comprender que, aunque siguen existiendo, ya no están en la misma forma física que cuando nacieron o quedaron atrapadas.

Uno de los efectos más extraños del DID es lo que llamo “choque de espejo”: a veces no me reconozco al verme en el espejo. Intuyo que no soy yo, y luego me doy cuenta de que sí, aunque la imagen parezca distinta. Aunque se observan cambios sutiles en mis rasgos según quién está presente, mi cuerpo exterior no siempre coincide con mi yo interior.

El cerebro es una criatura extraordinaria. El mío se ha construido de modo que sus facetas han coexistido durante muchos años sin que yo lo notara. A medida que la terapia avanza y voy entendiendo más sobre el TID, las piezas de mi vida empiezan a encajar. Ese momento de revelación, “esto explica todo”, confirma que no estaba loca, sino que estaba aprendiendo a hacer frente a la situación.

El desarrollo de la conciencia y la integración de las distintas partes parece natural: no empujo el proceso, lo dejo desarrollarse. Me inquieta, eso sí, si seguiré pudiendo realizar varias tareas a la vez una vez que esté completamente integrada. ¿Podré seguir accediendo a la energía y a los recursos que las distintas alteras me ofrecen? Espero que The United States of Tara explore esa cuestión.

La serie The United States of Tara se estrena esta noche a las 21:00 (horario ET) en The Movie Network.

Vídeo sobre D.I.D. ¿Hago eso? Pensamientos sobre el Trastorno de Identidad Disociativa

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.