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Dieta para el trastorno bipolar: Alimentos para comer y evitar

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Durante años se pensó que el cerebro era el gran jefe que controlaba todo, pero la investigación actual sugiere que la relación entre dieta, microbiota y estado mental es más compleja. La psiquiatría nutricional estudia cómo lo que comemos puede influir en el cerebro y las emociones. En este artículo se exploran alimentos que podrían ayudar o agravar el trastorno bipolar.

La conexión entre la dieta y los síntomas del trastorno bipolar

La inflamación y la función inmunitaria pueden desempeñar un papel clave en la relación entre la alimentación y los síntomas del trastorno bipolar. Las personas con este trastorno pueden presentar a menudo una composición cerebral ligeramente distinta, especialmente en la corteza prefrontal, área vinculada a las emociones y los impulsos. Para un funcionamiento cerebral saludable se requieren nutrientes variados, vitaminas y antioxidantes de diferentes ingredientes. Conocer qué alimentos podrían exacerbar o mejorar los síntomas puede ayudar a un manejo más informado.

Alimentos que podrían ayudar con el trastorno bipolar

Frutas y verduras

Al igual que para la salud física, una alimentación rica en frutas y verduras favorece el bienestar mental y puede aumentar la autoestima y el optimismo, además de reducir la depresión y el malestar. En un estudio más antiguo, las personas con trastorno bipolar que aumentaron su consumo de verduras mostraron menos síntomas depresivos y una mejor función mental en general.

Fuentes de vitamina C

Aunque la relación directa entre la vitamina C y el trastorno bipolar necesita más investigación, la vitamina C puede ayudar, especialmente ante niveles bajos que se asocian con mal estado de ánimo y cognición. También combate los radicales libres y la inflamación. Fuentes habituales: brócoli, naranja, col rizada, grosellas negras y fresas.

Pescado graso

Este tipo de pescado aporta omega-3, grasas beneficiosas para la salud cardiovascular y cerebral. En personas con trastorno bipolar, los niveles de omega-3 suelen ser más bajos y podrían contribuir a mejorar síntomas depresivos, aunque los resultados no son unívocos. Opciones destacadas: salmón, sardinas y caballa. Si no se consume pescado, se pueden obtener omega-3 con linaza (semillas) y nueces.

Pollo

La carne de pollo aporta triptófano, aminoácido precursor de la serotonina, y también CoQ10, un antioxidante que podría ayudar a reducir la depresión asociada al trastorno bipolar.

Probióticos

Aunque no es un alimento en sí, los probióticos presentes en diferentes productos pueden reducir la inflamación. En un estudio, personas con trastorno bipolar que recibieron probióticos mostraron menor sintomatología de manía y menos hospitalizaciones. Fuentes habituales: yogur con cultivos activos, kefir, tempeh, miso y chucrut.

Alimentos a evitar si tienes trastorno bipolar

Alcohol

Beber con regularidad puede tener efectos a largo plazo. Algunos estudios señalan que la ingesta baja o moderada se asocia con depresión y manía; otros indican un mayor riesgo de síntomas maníacos y pensamientos o conductas suicidas en personas con bipolar y consumo de alcohol. Se estima que entre el 40% y el 70% de las personas con trastorno bipolar también presentan un trastorno por consumo de alcohol.

Azúcar

En promedio consumimos mucho azúcar, y su exceso se asocia con mayor inflamación y obesidad, condiciones vinculadas a síntomas más graves del trastorno bipolar. algunas personas con bipolar reportan que la ingesta alta de azúcar influye negativamente en su ánimo y puede favorecer la depresión.

Comida rápida

Aunque es barata y cómoda, la comida rápida puede asociarse con mayor malestar psicológico. Un estudio amplio encontró que quienes consumían más comida rápida reportaban mayores niveles de malestar mental, incluso después de ajustar por edad, raza o ingresos. En el plano inflamatorio, dietas ricas en grasa y azúcar elevan la inflamación y las grasas trans se han vinculado a mayor inflamación.

Cafeína

El exceso de cafeína puede generar nerviosismo y, en algunas personas con trastorno bipolar, desencadenar episodios maníacos, probablemente por su impacto en el sueño. La mala calidad del sueño está asociada a variaciones del estado de ánimo y a resultados de tratamiento menos favorables.

Accesibilidad y consideraciones prácticas

El acceso fácil a alimentos frescos y saludables no siempre es posible. En 2016, casi 40,6 millones de estadounidenses vivían en pobreza y muchos experimentaban inseguridad alimentaria. Aun con programas de ayuda como el SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria), no todos pueden permitirse una dieta saludable. algunas zonas son desiertos alimentarios o están saturadas de comercios que venden principalmente comida poco saludable. Si es difícil practicar cambios recomendados por la accesibilidad, recuerda que los alimentos congelados o en conserva pueden ser opciones nutritivas, como frutas y verduras congeladas o pescado en conserva en agua.

Qué hacer a continuación

Aún se necesita más investigación, pero varios estudios señalan una relación entre la nutrición y el trastorno bipolar. Reducir ciertos ingredientes y aumentar otros podría ser beneficioso. Llevar un registro de cómo te sientes tras comer puede ayudar a detectar patrones entre alimentos y síntomas. algunas revisiones sugieren que la dieta cetogénica, baja en carbohidratos y alta en grasas, podría estabilizar el ánimo en ciertos casos, pero conviene consultar al equipo de tratamiento antes de adoptar un régimen estricto. Y recuerda: estos cambios no reemplazan tratamientos tradicionales como medicación y terapia. Dormir bien, comer de forma equilibrada y hacer ejercicio regularmente son pilares del autocuidado que pueden contribuir a un pronóstico más estable; habla con tu médico para valorar medidas adecuadas para ti.

Vídeo sobre Dieta para el trastorno bipolar: Alimentos para comer y evitar

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.