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Medicamentos para el trastorno bipolar en niños

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Considerar medicación para un niño o adolescente con trastorno bipolar puede generar miedo y dudas. Conocer las distintas opciones ayuda a comprender mejor el tratamiento, sus posibles beneficios y efectos secundarios. La atención suele combinar fármacos, psicoterapia, hábitos saludables y apoyo emocional. También es importante implicar al menor en las decisiones y mantener una comunicación abierta con el equipo sanitario.

El trastorno bipolar en la infancia y la adolescencia

El trastorno bipolar es una afección de salud mental caracterizada por cambios extremos en el estado de ánimo. Existen tres tipos principales, cada uno con sus propios síntomas y criterios diagnósticos. Sus dos manifestaciones fundamentales son los episodios maníacos y los episodios depresivos.

Los síntomas pueden expresarse de forma diferente en un menor que en una persona adulta. Durante un episodio maníaco, un niño puede mostrarse hiperactivo, hablar mucho, dormir muy poco o tener una energía inusual. En una fase depresiva, puede aislarse, parecer desesperanzado y perder el interés por sus amistades o aficiones.

Antes de la década de 1990, el trastorno bipolar se diagnosticaba poco en niños y adolescentes. Aunque la edad media de inicio se sitúa alrededor de los 20 años, puede afectar a personas de cualquier edad. De hecho, se han descrito diagnósticos en niños de tan solo 5 años. Una revisión de estudios realizados en varios países estimó una prevalencia cercana al 4 % en menores de 21 años, frente a estimaciones anteriores del 1,8 %.

El diagnóstico puede resultar especialmente complejo porque los niños y adolescentes ya pueden parecer más emocionales, impredecibles o enérgicos que los adultos. algunos síntomas se solapan con los de la ansiedad, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Aunque la posibilidad de un diagnóstico puede resultar abrumadora, el trastorno bipolar puede tratarse. La medicación puede ser una parte importante del plan terapéutico, pero no es el único componente.

Aspectos importantes sobre la medicación

  • No existe un único tipo de medicamento para tratar el trastorno bipolar.
  • La dosis y la frecuencia de administración se ajustan de forma individual.
  • Los efectos secundarios dependen del fármaco y de la dosis, y pueden variar mucho entre personas.
  • Los posibles beneficios y riesgos deben valorarse junto con el profesional sanitario y el propio menor, teniendo en cuenta su edad y capacidad para participar en la decisión.
  • A menudo es necesario combinar varios medicamentos para obtener el mejor resultado.
  • Algunas personas necesitan probar más de un fármaco antes de encontrar el más adecuado.
  • En ciertos casos, la medicación se utiliza durante años o de forma indefinida; en otros, solo temporalmente.
  • Suspender un medicamento de forma repentina o cambiar la dosis sin supervisión puede provocar efectos secundarios graves.
  • Es importante seguir siempre las indicaciones del médico.

Litio

El litio cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para tratar el trastorno bipolar en niños y adolescentes de 7 a 17 años.

Es uno de los medicamentos más utilizados para esta afección y a menudo se considera una opción de primera línea. Procede de un elemento natural y empezó a demostrar su utilidad para el trastorno bipolar durante las décadas de 1950 y 1960. Inicialmente se observó que tenía un efecto calmante sobre la manía y, posteriormente, se relacionó con una reducción significativa de las conductas suicidas.

Se cree que el litio actúa equilibrando los neurotransmisores, los mensajeros químicos que permiten la comunicación del sistema nervioso central. En términos sencillos, puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo y a prevenir nuevos episodios.

Las investigaciones lo consideran una opción segura y fiable para niños y adolescentes con trastorno bipolar cuando se utiliza bajo supervisión médica. El tratamiento requiere análisis de sangre periódicos para ajustar la dosis. También es necesario controlar la función tiroidea y renal, la alimentación y la aparición de efectos secundarios.

Posibles efectos secundarios del litio

  • Somnolencia.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas o mareo.
  • Diarrea.
  • Sed excesiva.
  • Aumento de la cantidad de orina.
  • Aumento de peso.
  • Debilidad o cansancio.
  • Dificultades de memoria o concentración.

Anticonvulsivos

Los anticonvulsivos son medicamentos desarrollados originalmente para prevenir las convulsiones, especialmente en personas con epilepsia. Su utilidad para el trastorno bipolar empezó a observarse en la década de 1960. Con frecuencia se probaban cuando el litio no había sido eficaz.

Estos fármacos pueden disminuir la actividad excesiva de las neuronas. La epilepsia y el trastorno bipolar son afecciones diferentes, pero ambas pueden presentar un curso episódico y estar relacionadas con una mayor excitabilidad de las células nerviosas.

Excepto el divalproato, muchos anticonvulsivos no cuentan con aprobación de la FDA para su uso en niños con trastorno bipolar. En esos casos, se considera un uso fuera de ficha técnica, que debe valorar y supervisar un profesional especializado.

Anticonvulsivos utilizados con más frecuencia

  • Carbamazepina (Tegretol).
  • Lamotrigina (Lamictal).
  • Topiramato (Topamax).
  • Divalproato (Depakote).

Posibles efectos secundarios

  • Mareo.
  • Somnolencia.
  • Temblor.
  • Aumento de peso.
  • Náuseas.
  • Diarrea.

Antidepresivos

Los antidepresivos se dirigen principalmente a los síntomas de la fase depresiva, como la tristeza intensa, la desesperanza o los sentimientos de inutilidad. Sin embargo, no suelen utilizarse solos como primera opción en el trastorno bipolar, ya que en algunas personas pueden desencadenar síntomas maníacos.

Entre los grupos empleados se encuentran los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN). Los IRSN aumentan la disponibilidad de serotonina y noradrenalina, neurotransmisores relacionados con la regulación del estado de ánimo. Algunos ejemplos son la duloxetina (Cymbalta) y la venlafaxina (Effexor).

Los ISRS dificultan que la serotonina abandone rápidamente el cerebro, lo que aumenta la cantidad disponible para ayudar a regular el estado de ánimo.

Ejemplos de ISRS

  • Citalopram (Celexa).
  • Escitalopram (Lexapro).
  • Fluoxetina (Prozac).
  • Sertralina (Zoloft).

La fluoxetina es el único antidepresivo aprobado por la FDA para su uso en niños. Tanto la fluoxetina como el escitalopram cuentan con aprobación para adolescentes.

Posibles efectos secundarios de ISRS e IRSN

  • Malestar estomacal o náuseas.
  • Sequedad de boca.
  • Dolor de cabeza.
  • Insomnio u otras alteraciones del sueño.
  • Mareo.
  • Disfunción sexual.
  • Cambios en el apetito o el peso.

Antipsicóticos atípicos

Los antipsicóticos atípicos, también llamados antipsicóticos de segunda generación, se utilizan cada vez más para tratar el trastorno bipolar. En particular, pueden ser útiles durante la fase maníaca o cuando aparecen síntomas psicóticos, es decir, dificultades para diferenciar la realidad de lo que no lo es.

Estos medicamentos pueden tener un efecto sedante o calmante y actúan sobre sustancias químicas cerebrales como la dopamina y la serotonina. Algunos cuentan con aprobación de la FDA para tratar el trastorno bipolar en menores de 17 años, entre ellos la risperidona, el aripiprazol y la olanzapina.

Las investigaciones sugieren que los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, y los antipsicóticos atípicos pueden reducir la probabilidad de que los episodios vuelvan a aparecer. En algunos casos, su combinación ayuda a mantener la estabilidad y a prevenir episodios maníacos y depresivos.

Antipsicóticos atípicos utilizados

  • Risperidona (Risperdal).
  • Aripiprazol (Abilify).
  • Olanzapina (Zyprexa).
  • Quetiapina (Seroquel).
  • **Lurasidona (Latuda).

Posibles efectos secundarios

  • Cansancio.
  • Mareo.
  • Náuseas.
  • Sequedad de boca.
  • Aumento de peso.

Otras opciones de medicación

Los grupos anteriores no son los únicos que pueden utilizarse para abordar determinados síntomas o situaciones asociadas al trastorno bipolar. Otras opciones incluyen:

  • Medicamentos para la ansiedad, como las benzodiacepinas y la buspirona (BuSpar).
  • Bloqueadores de los canales de calcio, que continúan siendo una opción experimental y se utilizan fuera de ficha técnica para el trastorno bipolar.
  • Medicamentos tiroideos, como la levotiroxina, cuando existe una función tiroidea insuficiente.

Cómo valorar la medicación más adecuada

Iniciar un tratamiento farmacológico puede parecer abrumador. Informarse sobre las alternativas puede ayudar a reducir la incertidumbre. Muchas personas con trastorno bipolar responden bien a la medicación y la consideran útil para controlar sus síntomas.

La comunicación es esencial. Los menores y sus tutores tienen derecho a plantear preguntas en cualquier momento a los profesionales sanitarios. Médicos y farmacéuticos deben proporcionar la información necesaria para tomar decisiones fundamentadas sobre el tratamiento.

Preguntas para preparar la consulta

  • ¿Tiene el menor alguna otra enfermedad o problema de salud conocido?
  • ¿Está tomando otros medicamentos que puedan interactuar con el nuevo tratamiento?
  • ¿Tiene alergias conocidas a algún medicamento?
  • ¿Algún familiar ha tomado este medicamento? ¿Cómo respondió?

Preguntas para el médico o el farmacéutico

  • ¿Por qué considera este medicamento la primera opción?
  • ¿Cuál suele ser la dosis inicial?
  • ¿Qué efectos secundarios frecuentes y poco frecuentes pueden aparecer?
  • Si empieza a tomarlo, ¿cuándo podremos saber si está funcionando?
  • Si no produce el efecto esperado, ¿se aumentará la dosis o se cambiará por otro medicamento?
  • Si fuera necesario suspenderlo, ¿cómo debe hacerse y qué efectos pueden aparecer?
  • ¿Está cubierto por el seguro o sistema de financiación correspondiente? Si no lo está, ¿cuál sería el coste?

Preguntas para hablar con el menor

  • ¿Confías en este médico?
  • ¿Cómo te sientes ante la posibilidad de empezar a tomar medicación?
  • ¿Puedes comprometerte a hablar con sinceridad sobre cualquier efecto secundario?
  • ¿Estás dispuesto a tomar el medicamento siguiendo las indicaciones?
  • ¿Entiendes que algunos alimentos y sustancias pueden interactuar de forma peligrosa con estos fármacos?
  • Si el tratamiento no funciona, ¿aceptas comunicárnoslo para buscar otras alternativas?

Implicar al niño o adolescente en el proceso

Hablar sobre la medicación no debería ser una conversación exclusiva entre adultos, padres y profesionales. El niño o adolescente será quien experimente los cambios asociados al tratamiento y quien tenga que incorporarlo a su rutina diaria.

Por eso, conviene reservar un espacio para escuchar sus sentimientos, dudas y opiniones. Transmitirle que cuenta con apoyo puede ayudarle a sentirse acompañado durante el proceso hacia una mayor estabilidad. La medicación puede ser una parte relevante del tratamiento, pero no constituye por sí sola todo el proceso de recuperación.

Fuentes de información y apoyo

  • Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente: guías para familias.
  • Asociación Estadounidense de Psicología: tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes.
  • Alianza de Apoyo para la Depresión y el Trastorno Bipolar: información para familias y adolescentes.
  • Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales: señales de alerta de problemas de salud mental en niños.
  • Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos: trastorno bipolar en niños y adolescentes.

Vídeo sobre Medicamentos para el trastorno bipolar en niños

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.