Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

El duelo infantil: cómo lo procesan y cómo ayudar

Fuente

La pérdida afecta a los niños de manera diferente según su edad. Comprender cómo evolucionan las emociones y qué palabras usar para hablar del duelo puede ayudar a apoyarles de forma adecuada. Este artículo explora qué esperar según la etapa de desarrollo, señales de alarma y estrategias para acompañar a un menor durante el dolor.

Cómo cambia el duelo a lo largo de la infancia y la adolescencia

Toddlers y preescolares (aproximadamente 1–5 años)

Los más pequeños suelen tener dificultades para comprender la permanencia o el significado de la muerte. Pueden preguntar repetidamente por la persona fallecida y hacer preguntas sobre qué significa morir o si ellos o nosotros también moriremos. Responder con respuestas claras y simples, y hacerlo de forma frecuente, ayuda a entender lo que ha ocurrido.

  • Patrones de sueño o de ir al baño pueden cambiar.
  • Ansiedad temporal ante separaciones.
  • Interés en juegos nuevos o en nuevas formas de juego.
  • Los niños aprenden a través del juego; a veces pueden representar la pérdida con sus juguetes y, por lo general, este juego pasa con el tiempo.

Niños mayores (aproximadamente 5–11 años)

Con estos niños hay más capacidad para entender que la muerte no es reversible. Aun así, pueden creer que no les ocurrirá a ellos o a alguien cercano durante varios días, y pueden mantener la esperanza de que la persona regresará. Si han perdido a alguien importante en su rutina diaria, la ira es una reacción esperable, junto con una tristeza que puede ir y venir durante un periodo prolongado.

  • Reacciones típicas: juego más agresivo, pesadillas, irritabilidad y retrocesos en la madurez (por ejemplo, mojar la cama, lenguaje infantil, necesidad de mayor cuidado).
  • Empezar un diálogo sobre lo que está pasando y lo que sienten ayuda a evitar que la imaginación pesimista lo empeore.
  • Los niños pueden buscar explicaciones o culparse a sí mismos; es útil escuchar sus pensamientos y preocupaciones.

Adolescentes (aproximadamente 12–18 años)

Los adolescentes pueden sentirse fuera de control tras una pérdida significativa. Esa sensación puede verse reflejada en conductas arriesgadas o, por el contrario, en una mayor regulación de sus emociones a través de la conversación con amigos o la expresión artística. La respuesta del adolescente depende de diversos factores, como la causa de la muerte, quién falleció, experiencias previas con la muerte y el nivel de madurez.

Puede que no quieran hablar de lo que sienten y prefieran retirarse de sus actividades habituales. Es común observar irritabilidad y alteraciones del sueño. Animar a expresar los sentimientos puede ayudar, pero lo habitual es no forzar la conversación; estar disponible para escuchar cuando estén listos.

Cuándo buscar ayuda profesional

Cillan indicios de que el duelo podría beneficiarse de asesoramiento profesional:

  • Depresión prolongada o retirada social.
  • Insomnio persistente y pérdida de interés en actividades diarias.
  • Alteraciones del apetito o cambios significativos de peso.
  • Prolongada tristeza o desesperanza, o ideación de hacerse daño.
  • Se sienten incapaces de gestionar la ansiedad o el duelo por sí solos.
  • Cuestionamientos sobre hacerse daño o ideas suicidas.

Duelo disenfranchisado en la infancia

El duelo disenfranchado ocurre cuando las emociones de la pérdida no son reconocidas o validadas por los demás. En un niño, pueden ocurrir cuando un adulto evita hablar de la pérdida o no se es honesto sobre lo sucedido. También sucede cuando otros no reconocen la intensidad de sus sentimientos por considerar que la pérdida no fue “lo suficientemente grave”.

Cómo ayudar a un niño que está de duelo

Acogida incondicional

No hay reglas universales para el duelo y cada niño lo experimenta a su manera. Si parece no afectado al principio y luego presenta una respuesta tardía, es útil hacerle saber que eso está bien y no hay un plazo fijo para el duelo.

Fomentar la comunicación

Tras una pérdida es normal experimentar una amplia gama de emociones. Expresar lo que sienten facilita atravesar el dolor. Si están tristes o cansados, compartirlo y explicar por qué puede ayudar. Dedicar tiempo para hacer actividades que les gusten y demostrar que está bien reír cuando lo necesen, puede recordarles que las emociones negativas no duran para siempre.

Modelar estrategias de afrontamiento y autocuidado

Algunas ideas útiles para su hijo pueden ser: pedir ayuda cuando la necesiten, cuidar de sí mismos, tomar descansos cuando lo necesiten. El ejercicio, un sueño adecuado y momentos al aire libre también favorecen el bienestar. Ver a los adultos cuidarse les enseña a hacerlo también.

Proporcionar estabilidad con rutinas

Las rutinas ofrecen seguridad por ser previsibles. En los días posteriores a la pérdida puede haber cambios; establecer una nueva rutina cuando sea posible ayuda a dar consuelo y evitar que el recuerdo de la pérdida se desvanezca por completo.

Crear rituales de recuerdo

Los rituales informales pueden mantener un vínculo con la persona o el animal perdido. Algunas ideas: hablar de ellos en familia, celebrar su cumpleaños, realizar un homenaje en la fecha del aniversario, encender una vela cada noche, hacer un diario de recuerdos, escuchar música o leer un poema en su honor.

Buscar ayuda profesional

Es normal experimentar una variedad de emociones tras una pérdida. Pedir ayuda cuando hace falta no significa que haya fallado como progenitor. La terapia puede apoyar a niños y adolescentes a gestionar sus emociones. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha mostrado beneficios en la reducción de síntomas de depresión, estrés postraumático y otros problemas relacionados con el duelo prolongado. recursos complementarios como libros, blogs y grupos de apoyo pueden ser útiles para toda la familia.

Mirando hacia el futuro

La pérdida se experimenta de forma diferente a lo largo de la infancia, y es posible acompañar a su hijo con una comunicación honesta y adecuada a su edad, con estructuras estables y con modelos de autocuidado saludables. Si necesita ayuda, existen orientaciones de apoyo, y la asistencia de profesionales puede marcar una diferencia positiva para toda la familia.

Vídeo sobre El duelo infantil: cómo lo procesan y cómo ayudar

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.