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El efecto Marilyn Monroe: la comunicación no verbal de la confianza

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Este relato ilustra cómo una figura pública puede ocultar inseguridades profundas y cómo ciertos recursos psicológicos permiten a las personas transformarse ante los demás. A partir de la historia de Marilyn Monroe, exploramos el denominado “efecto Marilyn Monroe”, la lucha contra el perfeccionismo, y estrategias de presencia, autoafirmación y manejo emocional que resultan útiles tanto en terapia como en la vida diaria.

El efecto Marilyn Monroe: presencia que transforma la mirada

La anécdota, relatada por Amy Greene, describe un instante en que Marilyn Monroe mostró una capacidad extraordinaria para hacerse visible ante el mundo. Mientras paseaban por Broadway, ella preguntó: “¿Quieres verme convertirme en ella?” Al decir que sí, ocurrió algo sutil y casi mágico: de pronto, los coches se detenían, las miradas se volvían y la gente parecía reconocer a Marilyn, como si se quitara una máscara. Este fenómeno ha sido utilizado para ilustrar cómo la presencia puede superar la normalidad cotidiana. — Amy Greene, esposa del fotógrafo Milton Greene.

Orígenes y significados

  • La historia sugiere que la presencia puede activar una respuesta perceptual en los demás, haciendo visible una versión más intensa de la persona.
  • Se aborda la idea de que la imagen pública puede coexistir con inseguridades y dolor interior, algo que Harvey Banner describe en biografías y análisis de la figura pública.

En Marilyn: The Passion and the Paradox, la autora Lois Banner ofrece una mirada a la dualidad de la superestrella: a la vez carismática y vulnerable, capaz de generar atracción y al mismo tiempo sufrir profundamente.

  • Dislexia y tartamudez más severa de lo que se ha reconocido públicamente.
  • Pesadillas constantes que alimentaban insomnio y malestar.
  • Trastorno bipolar y episodios de desasociación de la realidad.
  • Dolor menstrual intenso debido a endometriosis, dermatitis y problemas intestinales crónicos (colitis) que provocaban dolor abdominal y náuseas.
  • Una infancia marcada por una madre institucionalizada, un padre desconocido y periodos de vida en hogares de acogida y orfanatos.
  • Consumo de fármacos para afrontar la presión de Hollywood: barbitúricos para calmarse y anfetaminas para aumentar la energía.

Implicaciones para la terapia y la vida cotidiana

La historia de Monroe ilustra cómo, bajo una apariencia de éxito, pueden esconderse inseguridades profundas. Muchas personas han sido socializadas para no mirar de frente su valía, y el fenómeno descrito se relaciona con lo que se conoce como el síndrome del impostor. Este no se reduce a “fingir hasta lograrlo”; implica actuar como si la confianza ya existiera, incluso cuando la sensación interna es de duda de uno mismo.

  • El síndrome del impostor: la sensación de ser un engaño y de que, tarde o temprano, se descubrirá que uno no es tan capaz como parece.
  • No es simplemente “fingir” hasta lograrlo, sino adoptar una conducta que proyecte la confianza deseada, incluso si la experiencia interna aún está en desarrollo.

Otra línea útil es explorar cómo alguien que vive la vida deseada se posicionaría en cada momento. Esto se conecta con la idea de vestirse para el puesto que se quiere, no para el que se tiene, y sirve para orientar la conducta hacia la presencia y la autenticidad.

Estrategias prácticas para cultivar presencia y autoafirmación

  • Postura y mirada: levantar la cabeza, hombros relajados, contacto visual y una sonrisa amable para favorecer estados emocionales positivos.
  • Técnica de relajación asociada a la “sonrisa Cheshire”: recrear una sonrisa expresiva, acompañada de una respiración pausada, para inducir sensación de calma y levantamiento emocional.
  • Ejemplos culturales: personajes de series que practican la “Smile Therapy” para enfrentar la presión de situaciones laborales o judiciales, y ejercicios prácticos que pueden adaptarse a la vida diaria.
  • Recuerdo de pautas familiares: convertir la creencia de “caminar como si pertenecieras al lugar” en una práctica consciente de presencia ante circunstancias abrumadoras.
  • Impostor como objeto de trabajo: entender que la confianza se fortalece con la práctica y la exposición progresiva a situaciones desafiantes.
  • Ejercicio de Rol hacia la vida deseada: preguntarse cómo caminaría, hablaría, pensaría, sentiría y se movería alguien que ya vive esa vida; valorar si ese modo resulta cómodo o incómodo y ajustar.

Una frase de influencia valiosa que acompaña estas ideas es: “Si quieres una cualidad, actúa como si ya la tuvieras.” Este principio de William James ayuda a entender la brecha entre experiencia interna y conducta observable, recordándonos que la acción puede ir cultivando la experiencia deseada.

Vídeo sobre El efecto Marilyn Monroe: la comunicación no verbal de la confianza

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.