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El papel del juego simbólico en la vida adulta.

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No puedes cambiar el pasado, pero sí cómo te sientes respecto a él. Aunque la imaginación se asocia a la infancia, los adultos también pueden usar la fantasía para regular emociones y sentirse mejor. La evidencia sugiere que el cerebro no distingue entre fantasía y realidad, por lo que estas prácticas pueden provocar respuestas físicas beneficiosas. A continuación, cuatro formas prácticas de emplearla con propósito.

La imaginación como herramienta para la regulación emocional

La imaginación no es un escape: puede convertirse en una estrategia para calmar, procesar emociones y mantener la conexión entre mente y cuerpo. Aunque la cultura a veces estigmatiza estos recursos en adultos, la evidencia sugiere que practicar juegos imaginativos puede favorecer el bienestar emocional sin necesidad de acciones externas. A continuación, cuatro enfoques prácticos.

1. Imaginar un lugar de calma para calmarse

Cuando estés alterado, imagina con la mayor vividez posible un lugar sereno y agradable a tu elección, y respira profundamente. Siente cómo te relajas; añade sensaciones para que la fantasía resulte más real. Por ejemplo, si imaginas la playa, huele el aire salado y siente la brisa en la piel.

2. Desahogar la ira imaginando lo que sentirías hacer a la persona que te enfadó

Tu yo esencial es amoroso y compasivo. Pero ante la ira se activa un impulso biológico de defensa. Para descargar esa energía, prueba imaginar lo que la ira "quiere hacer". Un ejemplo práctico: cuando era pequeño, mi madre me enseñó que no se pega y me dio un saco de boxeo hinchable para desahogar la emoción imaginando que era la fuente de la molestia; fue una forma de convertir la descarga en juego seguro.

3. Crear tu propia figura parental ideal para darte cariño

Cuando sientas que estás inquieto, imagina una figura de apoyo que te consuele exactamente como lo necesitas. Puede ser una persona real, un personaje ficticio, una forma de Dios que te resulte significativa, o incluso un animal. La fantasía no está sujeta a la lógica: permite que esa presencia te abrace, te valide y te tranquilice; si te gustan los abrazos, imagina que te rodean con uno. Siente su amor de forma tan real como puedas.

4. Usar fantasías sexuales para enriquecer la relación a largo plazo

Un aspecto importante para mantener la intimidad es la imaginación compartida y no juzgarla. Mantener el deseo en una relación monógama puede beneficiarse de la fantasía consensuada. Imagina lo que te excita y comparte esa energía con tu pareja; visto como una apertura amorosa, aporta a la conexión real y no implica traición. Si sientes culpa o vergüenza, aborda la fantasía con una actitud de curiosidad y respeto mutuo.

En definitiva, da permiso radical para usar la imaginación de forma que sirva a tu bienestar. Experimenta, practica la imaginación con juego y flexibilidad. Si algo no proporciona alivio, sigue probando y no te castigues. La imaginación puede mantener la mente creativa, entrenar el cerebro y, como se ha descrito, contribuir a sentirse mejor.

Vídeo sobre El papel del juego simbólico en la vida adulta.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.