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El poder de la escritura: tres tipos de escritura terapéutica

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Algunas personas piensan que escribir es solo para escritores. Pero escribir es para todos. Como señala Julia Cameron en El derecho a escribir: una invitación e iniciación a la vida de la escritura, “creo que todos llegamos a la vida como escritores.” Escribir puede ser beneficioso porque resulta terapéutico: permite observar pensamientos y emociones, y esa observación es una de las vías más potentes de la terapia.

La escritura como herramienta terapéutica

La escritura facilita la observación de nuestros pensamientos y sentimientos, lo que ayuda a entendernos mejor y a descubrir recursos para afrontar dificultades. Para la terapeuta especializada en matrimonio y familia, Elizabeth Sullivan, plasmar lo que pasa por la mente crea un puente entre la experiencia interna y el mundo exterior, conduciéndonos a comprender mejor quiénes somos en el momento presente.

escribir puede fortalecer la conexión entre mente, cuerpo y espíritu. Al usar las manos para escribir o teclear algo que surge de la cabeza, se genera un vínculo poderoso entre la experiencia interna y el movimiento del cuerpo en el mundo. Cargar preocupaciones y miedos en el cuerpo puede, paradójicamente, favorecer la presencia en el aquí y ahora y facilitar procesos de sanación.

Como señala Sullivan, escribir es “un pequeño movimiento pero increíblemente poderoso cuando se plasma en palabras lo que ocupa la mente”.

Tres enfoques prácticos para empezar a escribir

Escritura libre

La escritura libre o el diario consisten en escribir simplemente lo que pasa por la mente, sin censura. Sullivan señala ejemplos como:

  • “Hoy me desperté y me di cuenta de que la ventanilla del coche estaba rota y me pregunté si los técnicos de reemplazo de cristales salen de noche a hacerlo. Se lo mandé a alguien que me llamó de inmediato para decir ‘eso apesta’. Lo quiero.”
  • “Odio a todo el mundo. ¿Por qué demonios me esfuerzo en levantarme? Maldita sea. Maldita sea. Maldita sea.”

Algunos clientes temen que, si surgen pensamientos que no les gustan (o que les asustan), deban ser “verdaderos”. En lugar de intentar eliminarlos, es más útil reconocer y aceptar esos pensamientos y emociones; paradójicamente, esto a menudo los transforma en algo nuevo.

Poesía escrita a mano

“La poesía es una medicina natural; es como una tintura homeopática derivada de la propia sustancia de la vida —tu experiencia—”, escribe John Fox en Poetic Medicine: The Healing Art of Poem-Making. Aun así, puede resultar intimidante. Aquí tienes un ejercicio para empezar:

  • Haz una lista de imágenes de tu infancia y elige aquellas que guardan recuerdos positivos. Trátalas como instantáneas que mirarías tras muchos años.
  • Recuerda las sensaciones que viviste —lo que viste, oliste, oíste, sentiste y saboreaste— y “absorbe” la imagen en tu cuerpo, como si revivieras la memoria. Describe rápidamente la experiencia.
  • Escribe un poema usando los detalles reunidos. Mantente atento a tus sentidos y a la voz de la imagen; expresa el sentimiento que surge de esa imagen principal en lugar de etiquetarlo como “feliz” o “triste”.

Sullivan sugiere escribir la poesía en cuadernos muy pequeños, en el autobús o en el tren. También puedes enviarte un correo a ti mismo; esencialmente, dividir la escritura en fragmentos cortos y ligeros.

Escritura de cartas

Otra práctica es redactar una carta. Sullivan propone escribir una nota corta a un ser querido. Imagina que esa persona te ha escrito y pregunta: “¿Cómo estás, de verdad?” Otro ejercicio consiste en escribir a alguien con quien tengas “asuntos pendientes” sin enviarla. El objetivo es obtener una comprensión más clara de tus propios pensamientos y sentimientos hacia esa persona.

Por qué la escritura puede ser terapéutica

Lo que hace terapéutica a la escritura es decir la verdad. Y, como señala Cameron, debemos escribir porque es parte de la naturaleza humana. “Debemos escribir porque es inherente a la naturaleza humana escribir. La escritura reclama nuestro mundo. Lo hace de forma directa y específica como propio. Debemos escribir porque los humanos son seres espirituales y la escritura es una forma poderosa de oración y meditación, conectándonos tanto con nuestras propias percepciones como con un nivel superior de guía interior. Debemos escribir porque la escritura es buena para el alma. Y, sobre todo, debemos escribir, aunque no nos llamemos escritores.”

Vídeo sobre El poder de la escritura: tres tipos de escritura terapéutica

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.