Empoderar vs. Habilitar
Poner límites y decir «no» cuando es necesario para permitir que las personas aprendan de las consecuencias naturales de sus actos requiere una cantidad de amor suficiente para sostener a quien queremos. Es duro observar a alguien a quien amamos tambaleándose o autodestruyéndose, incluso si se trata de un hijo. Este artículo explora cómo distinguir entre protección y potenciación y cómo intervenir con empatía.
Contexto y desafíos en la intervención familiar
Un joven de unos 25 años es descrito como inteligente, creativo y afectuoso, pero en ocasiones está influido por diagnósticos de salud mental como TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo). Aunque ha recibido tratamiento, no siempre cumple las recomendaciones y es irregular con las citas. Sus padres y su pareja se sienten agotados ante la pregunta de cómo intervenir sin perjudicarlo ni aumentar el daño en ellos.
Aunque sus intenciones suelen ser buenas, la ejecución puede fallar. Se preguntan cómo demostrar preocupación sin entorpecer su crecimiento. Esta situación continúa desarrollándose y ofrece pautas para distinguir entre actuar para proteger y habilitar conductas perjudiciales.
Metáfora: la mariposa y el capullo
La imagen de una mariposa luchando por emerger de su crisálida ilustra la necesidad de permitir procesos naturales de desarrollo. Si alguien interviene rompiendo el caparazón, la criatura puede quedar impedida para desplegar las alas: se ralentiza su transformación y, a veces, muere. Así, incluso con compasión, podemos obstaculizar cuando hacemos por la persona aquello que es capaz de hacer por sí misma.
Un caso real: la decisión de una madre frente a una relación disfuncional
Hace años, una madre soltera enfrentó una decisión difícil cuando su hijo joven adulto pidió volver a vivir con ella, mientras atravesaba una relación extremadamente disfuncional que contribuía a altos niveles de estrés y a sentimientos de depresión. Enfrentaba además una crisis de salud: un regreso podría haber empeorado su situación. Con valentía y conocimiento de sus propias conductas codependientes, dijo la palabra que puede resultar más desafiante: NO. Aunque él intentó convencerla de que sería beneficioso para ambos, ella se mantuvo firme. Años después, madre e hijo se alegran de esa elección dolorosa: él logró sostenerse, terminó su contrato de alquiler y ahora está en una relación saludable y afectuosa.
Enabling vs Empowering: diferencias clave
Enabling es fomentar que otra persona abdique de la responsabilidad de sus emociones y decisiones, asumiendo tareas como las del hogar, pagar cuentas, levantarse a tiempo, llegar puntualmente al trabajo o conducir si es que ha perdido esa capacidad. También puede tomar la forma de excusar estallidos de ira o violencia, atribuyéndolos a consumo de sustancias o a diagnósticos de salud mental. Estas conductas sostienen el estado actual y dificultan el crecimiento.
Empowering permite el crecimiento y la independencia y, en muchos aspectos, ayuda a eliminar conductas autolimitantes. Sin embargo, supone un riesgo: el «pajarillo» puede caer o aprender a volar. Es duro para un padre dar un paso atrás y puede generar resistencia por parte de la descendencia, ya que lo que parecía un entorno de crianza permanente se transforma.
- ¿Estoy haciendo por ellos aquello que realmente pueden hacer por sí mismos?
- ¿Actúo movido por la culpa y la obligación?
- ¿Camino sobre cáscaras de huevo, temeroso de la reacción si digo que no?
- ¿Me preocupa que se sientan rechazados?
- ¿Qué pasaría si no me necesitaran tanto?
- ¿Quién soy si no soy un salvador?
- ¿Tienen un historial de éxito en una área que pueda trasladarse a otra?
- ¿Puedo reforzar sus habilidades si ese es el caso?
- ¿Sostengo una visión de su éxito?
- ¿Tengo dudas propias que son contagiosas?
- ¿Confío en que tomen decisiones acertadas?
- ¿Quiero la responsabilidad de otra persona más allá de lo que es saludable para cualquiera de nosotros?
- ¿Quiero ser visto como el salvador?
- ¿Hay otros que pueden ofrecer apoyo y ayuda a esta persona?
- ¿Puedo ayudarles a trazar un plan para avanzar?
- ¿He usado un lenguaje alentador como “creo en ti” o, por el contrario, mensajes desalentadores como “¿estás seguro de que puedes hacer esto?”?
- ¿Me siento cómodo con mi decisión?
- ¿Está en su mejor interés?
- En línea con el proverbio de que si les das un pez, comerán hoy; si les enseñas a pescar, comerán para toda la vida, ¿estás animando a ampliar sus opciones y ver la abundancia que pueden obtener?
Vídeo sobre Empoderar vs. Habilitar
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.