Enjuaga y repite. Venciendo el trastorno bipolar con rutinas.
Seguir una rutina puede parecer simple, pero en el trastorno bipolar la consistencia con el tratamiento, el sueño y las actividades diarias puede ayudar a gestionar los síntomas. Este artículo presenta la base científica, las áreas clave de una rutina y ejemplos prácticos para estructurar días con apoyo profesional. Exploraremos qué hacer, por qué funciona y cómo adaptar estas pautas a cada persona, siempre con énfasis en la seguridad y el bienestar.
La base científica de las rutinas en el trastorno bipolar
Las rutinas diarias y un horario de sueño constante pueden ayudar a gestionar los síntomas del trastorno bipolar. Existe una terapia específica, la terapia interpersonal y de ritmo social (IPSRT). Un estudio de 2020 mostró mejoras en síntomas de ansiedad, manía y depresión en personas con este trastorno. se argumenta que la desregulación del sueño y del reloj circadiano puede disparar o agravar los síntomas.
Investigaciones previas, como las revisiones de 2015 y 2017, sugieren que la privación de sueño es un desencadenante importante de los síntomas de manía y depresión. Pero no es solo el sueño lo que debe regularse; la consistencia en otros aspectos de la vida diaria también puede marcar la diferencia.
Qué debe incluir tu rutina
Es importante trabajar con un terapeuta o equipo de tratamiento para priorizar los componentes clave del autocuidado diario. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes un marco práctico.
1. Tomar la medicación y los suplementos
La medicación suele ser el eje central del manejo del trastorno bipolar. “Tomar mi medicación por la mañana al despertar…” ilustra cómo una práctica habitual puede convertirse en automática. Para ayudar, algunas personas utilizan una pastillera para organizar las tomas y configuran varias alarmas en el teléfono. A continuación, seis recomendaciones útiles para recordatorios:
- Utilizar una pastillera que organice la medicación en mañana, mediodía y noche.
- Configurar varias alarmas en el teléfono para cada toma.
- Usar recordatorios en una app o calendario.
- Dejar la medicación a la vista para no olvidar la toma.
- Anotar cada toma en un diario o planificador.
- Revisar las tomas antes de acostarte para confirmar que se ha cumplido.
2. Tratar el sueño como un recurso valioso
Tratar el sueño como un recurso invaluable, al igual que el dinero, ayuda a proteger el bienestar. No verlo como una tarea molesta, sino como una oportunidad para funcionar bien. Por ejemplo, para alguien con sensibilidad al sueño, acostarse temprano y madrugar puede ser clave. Mantenerse entre 23:00 y 8:00 suele ayudar, pero escucha a tu cuerpo y acláralo con lo que necesite.
- Establecer una rutina de final del día para indicar al cerebro que la jornada termina y es hora de dormir.
- Reservar 10–15 minutos para anotar preocupaciones antes de acostarte.
- Escuchar música relajante para calmar la mente.
- Practicar respiración profunda o “box breathing”: inhalar, retener, exhalar y retener, repitiendo.
- Crear un entorno propicio para dormir: habitación limpia, fresca, oscura y silenciosa; evitar pantallas brillantes.
- Si es necesario, usar una máquina de ruido blanco.
3. Establecer estructura
Cuando hay demasiado tiempo sin estructura, puede surgir actividad que no aporta valor y pensamientos ansiosos. Crear una rutina estructurada implica identificar actividades no negociables: comer, ir al trabajo, acudir a la terapia, mantenerse activo y dormir. Luego, hacerlo de forma regular, preferiblemente a las mismas horas cada día.
- Intenta comer al menos tres veces al día.
- Realiza paseos o ejercicios en casa de forma regular.
- Si puedes, establece la hora de acostarte y de levantarte de forma consistente.
- Mantén citas regulares con tu terapeuta.
- Incluye actividades con un propósito, como voluntariado o encuentros con amigos.
4. Registrar tus síntomas en un calendario o planificador
Al principio, los episodios de ánimo pueden parecer repentinos. Registrar tus hábitos y síntomas puede revelar patrones clave para gestionar mejor la condición y prevenir episodios. Puedes usar un planificador en papel, un calendario digital o una app. Por ejemplo, apps como eMoods permiten trazar subidas y bajadas, sueño y medicación, y compartir informes con tu profesional si lo deseas. También puedes pedir recomendaciones a tu terapeuta. Durante el día, anota:
- Dieta: lo que comes y bebes, ya que ciertos productos pueden aumentar la ansiedad o afectar el sueño.
- Ánimo: describe con precisión cómo te sientes, usando una rueda de emociones si ayuda.
- Cambios estacionales y climáticos: condiciones como la estación del año pueden influir en el estado de ánimo.
- Sueño: cuántas horas duermes, a qué hora te acuestas y despiertas.
- Eventos estresantes: cualquier cambio importante o conflicto relevante.
- Otros cambios: viajes, cambios de turno, etc.
- Signos de delirios u alucinaciones: si aparecen durante episodios graves.
5. Establecer tiempo no estructurado
Aunque es necesario tener estructura, reservar tiempo libre y recreativo también aporta satisfacción y estabilidad. Intenta disponer de momentos para ti y prueba ideas como:
- Encontrar tu lugar feliz y saludable: un picnic, una visita a una librería o un paseo por la playa.
- Espacios para meditar y reflexionar: escucha una meditación guiada o practica yoga.
- Dar espacio al juego: buscar actividades divertidas y ligeras; por ejemplo, hacer manualidades con tus hijos, unirse a una liga, ver programas curiosos o escribir libros para niños.
Mantener la rutina y ajustarla ante cambios
Una vez establecida, la rutina necesita mantenimiento. Un coche con revisiones regulares funciona durante más tiempo. Con el apoyo del equipo de tratamiento, puedes recuperarte y restablecer tu rutina tras un revés.
Contar con un compañero de responsabilidad
Involucra a personas de confianza para ayudarte a mantener la rutina y gestionar la condición. Tu red de apoyo podría incluir a tu pareja, tu terapeuta y un amigo cercano. Compartir estas atenciones puede ser poderoso. Por ejemplo, mantener conversaciones diarias con alguien y citas periódicas puede aliviar la carga emocional.
Establecer límites
Los límites son fundamentales para proteger tus días y tu salud mental, y también para cuidar a quienes te rodean. Antes de aceptar una actividad, pregunta si afectará tu bienestar, si dificultará un sueño adecuado o si podría desencadenar conflictos. Sé claro al decir “no” cuando sea necesario y agradece las invitaciones, explicando que ya tienes compromisos.
Cuando la rutina se desajusta
La vida sucede y la rutina puede verse interrumpida. Con el apoyo del equipo de tratamiento, puedes recuperarte y reubicarte. Después de un episodio de ánimo o psicosis, a veces puede ser necesario ajustar la medicación. En conjunto, tú y tu terapeuta pueden analizar el desencadenante y planificar el futuro.
Qué significa todo esto para tu bienestar
Crear y mantener una rutina puede facilitar la gestión de los síntomas y aumentar la sensación de control y bienestar. Ya sea al rastrear el estado de ánimo, tomar la medicación o lograr un sueño suficiente, la rutina te ayuda a sentirte más en control de tu vida.
Vídeo sobre Enjuaga y repite. Venciendo el trastorno bipolar con rutinas.
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.