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9 consejos para lidiar con las rabietas

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Los estallidos en niños con TDAH son explosiones súbitas de frustración y enojo que pueden parecer surgir de la nada. Si tu hijo tiene dificultades para controlar sus emociones, existen estrategias para ayudarle. El TDAH se acompaña a menudo de impulsividad y cambios de ánimo; a través de la comprensión, la planificación y respuestas consistentes se pueden reducir la intensidad y frecuencia de estos episodios.

¿Qué son los estallidos en el TDAH?

Los estallidos, o berrinches, son brotes repentinos de frustración y enfado. Aunque no forman parte de los criterios diagnósticos, es común que los niños con TDAH muestren conductas agresivas y arrebatos de ira. Las causas son diversas: dificultad para gestionar impulsos, problemas para posponer necesidades y aún no haber aprendido a manejar estas emociones. En público, la reacción de los padres puede variar entre ceder o responder con enojo. Aunque parezca difícil, es posible acompañar al niño con estrategias adecuadas.

Por qué ocurren

Hay múltiples razones por las que los niños con TDAH presentan estallidos. Tienen dificultades para gestionar impulsos, lo que puede hacer que les resulte complicado posponer necesidades o escuchar la palabra “luego”. Aún están aprendiendo a manejar estas emociones y a expresarlas de forma apropiada; además, pueden verse abrumados por cambios y en situaciones de alta demanda. Cuando sucede, especialmente en entornos públicos, algunos padres no saben responder y pueden oscilar entre reforzar la conducta o castigarla. Con las herramientas adecuadas, es posible mejorar la situación.

9 estrategias para calmar los estallidos

  • Identifica el desencadenante: observa qué activa la conducta de tu hijo. ¿Tiene hambre o está cansado? Detectar la causa subyacente facilita la resolución y ayuda a prevenir futuros estallidos.
  • Explica las consecuencias por adelantado: antes de que comience un estallido, habla con tu hijo sobre las consecuencias de sus conductas. Sé específico y di qué esperar, por ejemplo: “Si vuelves a tirarlo, lo quitaré.”
  • Habla con tu hijo y fomenta que te responda: habla en tono calmado y a la altura de su mirada, reconoce sus emociones y hazle saber que le escuchas. Esto ayuda a que se sienta entendido y reduce la tensión.
  • Distráelo: para los más pequeños, una distracción puede funcionar. Interrumpe la conducta y dirige su atención hacia otra actividad o juego.
  • Tiempo fuera: cuando el malestar persiste, un tiempo fuera puede ser útil para disminuir conductas negativas. Explica las reglas y cuándo terminará, y crea un espacio sin distracciones para la pausa.
  • Ignora la crisis: si el niño busca atención con el estallido, evitar darle atención puede acotar la duración y frecuencia de la conducta. Los niños suelen buscar atención, y las crisis suelen ser una vía para obtenerla.
  • Recordatorios: los cambios requieren preparación. Recordatorios a intervalos de 30, 15 y 5 minutos antes de una transición ayudan a evitar estallidos al cambiar de actividad.
  • Recompensa el comportamiento positivo: refuerza las conductas adecuadas con elogios o recompensas. Un plan claro de recompensas y un cuadro de conducta visible pueden aclarar qué esperar.
  • Pide ayuda si hace falta: si los estallidos son frecuentes, consulta a una profesional. El TDAH a menudo coexiste con otras condiciones, y un profesional especializado puede ayudar a identificar causas subyacentes y ajustar el tratamiento conductual.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si los estallidos ocurren con frecuencia, no esperes a estar al límite para pedir apoyo. Puede haber otros factores implicados y, en torno al TDAH, hasta un 60 por ciento de las personas presentan al menos una condición comórbida. El médico de tu hijo puede ayudar a determinar si existe una causa subyacente. Dado que el TDAH se asocia a dificultades académicas y sociales, se recomienda acudir a un profesional de la salud especializado en tratamiento conductual para el TDAH.

En síntesis

Manejar los estallidos del TDAH es un reto, y es normal sentirse desbordado. Planificar, mantener la calma y aplicar las estrategias adecuadas puede ayudar a desescalar las crisis. Recuerda que cada niño es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Es posible necesitar ensayo y error para encontrar las estrategias más efectivas, pero el esfuerzo suele valer la pena.

Vídeo sobre 9 consejos para lidiar con las rabietas

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.