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Estigma del TDAH: Rompiendo el silencio

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La estigmatización del TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) persiste, y puede provocar vergüenza y disuadir a buscar tratamiento. Ya sea para ti o alguien cercano, es común encontrarse con ideas erróneas que dificultan gestionar los síntomas. Este artículo describe qué estigmas existen, su impacto y estrategias para combatirlos mediante educación y defensa de derechos.

Estigma 1: El TDAH no es una condición real

La idea de que el TDAH no es real persiste a pesar de la evidencia médica. Investigaciones señalan diferencias estructurales en el cerebro de las personas con TDAH, en áreas vinculadas a la toma de decisiones, el control cognitivo, la motivación y la función motora. En niños, algunos estudios también muestran diferencias que ayudan a identificar subtipos. Aun así, siguen oyéndose comentarios como “nunca ha habido tanto TDAH” o “se lo han inventado para vender fármacos”. Estos comentarios pueden resultar difíciles de escuchar cuando los síntomas son significativos y se considera buscar tratamiento. Si no se aprecia evidencia física, algunas personas pueden dudar de la existencia de condiciones de salud mental como el TDAH.

Estigma 2: Las personas con TDAH solo deben esforzarse más

El TDAH implica diferencias en neurotransmisores y no es fruto de la falta de esfuerzo. Quien no ha experimentado sus efectos quizá no entienda lo abrumador que puede ser afrontar una tarea antes de empezar. Incluso padres bien intencionados pueden perder esa perspectiva al ver a su hijo concentrarse en una actividad de interés. El problema no es la falta de atención, sino la dificultad para regularla de modo que se ajuste a metas como entregar una tarea o presentar una propuesta antes de la fecha límite. Intentar más no compensa estas diferencias en la estructura cerebral y en los neurotransmisores.

Estigma 3: Los niños con TDAH necesitan una mejor crianza

Si eres padre o madre de un niño con TDAH, probablemente has aprendido a gestionar el impacto diario de sus síntomas. Puede ser agotador, constante y aislante, pero no es tu culpa. No estás solo. El TDAH es una de las condiciones de salud mental más comunes en la infancia. Según la Asociación Americana de Psiquiatría y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), 6,1 millones (9,4%) de niños viven con TDAH. Encontrar el apoyo y las estrategias adecuadas puede facilitar la vida para ti y tu hijo.

Estigma 4: La medicación es una salida fácil

La medicación compensa los desequilibrios de neurotransmisores en el TDAH de la misma forma en que unas gafas corrigen la visión o los antihistamínicos alivian los síntomas alérgicos. Dejar de tomarla puede interferir con la capacidad de funcionar y generar desafíos educativos, laborales y sociales. La decisión sobre si la medicación es adecuada debe basarse en las necesidades de cada persona y en una evaluación profesional.

Efectos dañinos de los estigmas del TDAH

El estigma puede generar vergüenza y dificultar recibir tratamiento. El TDAH no tratado puede asociarse a depresión, ansiedad, baja autoestima, inestabilidad laboral, problemas de pareja o de relación familiar y consumo de sustancias. El estigma relacionado con la medicación puede hacer que alguien se resista a probar tratamientos, retrasando el manejo de los síntomas. También provoca estrés en padres y adultos con TDAH, afectando ámbitos sociales, laborales y académicos. puede debilitar la autoestima si se internalizan estereotipos negativos. Un estudio de 2018 con adultos con TDAH describió efectos de estigma internalizado, estigma percibido por el público y discriminación anticipada. Un estudio de 2013 encontró que el TDAH puede favorecer actitudes negativas hacia las personas afectadas, observables en distintas edades. Por ejemplo, niños con TDAH pueden experimentar separación social en incluso 30 minutos tras conocer a otras personas, según un estudio de 2020.

Cómo luchar contra los estigmas del TDAH

La defensa y la información ayudan a reducir el estigma. Un estudio de 2016 que examinó el estigma de las condiciones de salud mental entre estudiantes universitarios sugiere que el contacto directo con personas con TDAH y la educación pueden influir en:

  • Estigma personal: reducir las ideas negativas que uno mismo mantiene sobre el TDAH.
  • Actitudes hacia el tratamiento: fomentar una visión más abierta hacia las opciones terapéuticas.
  • Intenciones de buscar tratamiento formal: aumentar la probabilidad de acudir a profesionales cuando es necesario.
  • Percepciones de empoderamiento: mejorar la sensación de control y capacidades.
  • Discriminación: disminuir actitudes discriminatorias en contextos educativos, laborales y sociales.

El contacto implica escuchar directamente a personas con TDAH para conocer sus experiencias, mientras que la educación implica ampliar el conocimiento sobre el trastorno y sus efectos.

Puntos clave

El estigma del TDAH suele originarse en información errónea y desconocimiento. Estos estigmas pueden ser dañinos y provocar vergüenza, dificultando el tratamiento. Educar a las personas sobre el TDAH es una forma eficaz de reducir el estigma. Puedes compartir tus historias personales para que otros comprendan mejor tu experiencia. También ayuda explicar los aspectos médicos subyacentes y los tipos de síntomas que pueden presentarse.

Vídeo sobre Estigma del TDAH: Rompiendo el silencio

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.