Gustos y aversiones alimentarias: su influencia en el comportamiento alimentario.
Los gustos y las aversiones hacia la comida suelen considerarse factores clave en la conducta alimentaria. El placer derivado de la comida puede ser uno de los factores más influyentes en la cantidad, la frecuencia y la velocidad con que comemos. Este artículo revisa de forma breve cómo las preferencias alimentarias afectan la ingesta y qué evidencia apoya estas ideas.
Gustos y aversiones alimentarias: influencia en la ingesta
Las preferencias de gusto influyen en varios aspectos de la ingesta, como la duración de las comidas, la velocidad de ingesta y la cantidad consumida, así como en la frecuencia de consumo. También se han observado discrepancias entre lo que se prefiere y lo que se ingiere, lo que indica que otros factores modulan la conducta alimentaria.
Hallazgos clave y ejemplos
- Precisión de la influencia del gusto: la preferencia puede predecir la ingesta en varios contextos, aunque no siempre de forma directa; existen factores modificadores que intervienen.
- Ejemplos de incongruencias: Lucas y Bellisle (1987) observaron que, pese a evaluar y preferir niveles medios-altos de sacarosa o aspartame en un producto lácteo, los participantes escogían ingestas más bajas.
- Tuorila y Pangborn (1988) obtuvieron información de cuestionarios sobre la ingesta prevista e declarada de leche, queso, helado, chocolate y alimentos ricos en grasa; encontraron que el gusto de la comida fue un predictor más fuerte que las creencias de salud.
- Woodward y col. (1996) informaron que la frecuencia autoinformada de ingesta podía predecirse mejor por el gusto y por el consumo de los padres que por las percepciones de beneficios para la salud.
- Wardle (1993) señaló que el gusto era un predictor más fiable que las consideraciones de salud.
- Steptoe y col. (1995) desarrollaron el Food Choice Questionnaire y hallaron que el atractivo sensorial, la salud, la conveniencia y el precio son los factores más influyentes, mientras que el estado de ánimo, el contenido natural, el control de peso, la familiaridad y la preocupación ética aparecían con menor peso.
- Resnicow y col. (1997) mostraron que, en niños, la mejor predicción de la ingesta de verduras y frutas era si les gustaba su sabor.
- Beauchamp y Mennella (2009) sugieren que, para que los niños coman alimentos nutritivos, es crucial desarrollar entusiasmo por ellos, destacando la importancia de los gustos para el consumo a corto y largo plazo.
- La evidencia general indica que los gustos desempeñan un papel significativo en la conducta alimentaria (Eertmans et al., 2001; Rozin, 1990; Rozin & Zellner, 1985), aunque no es concluyente. el gusto puede ser relativamente inestable y es solo uno de muchos factores que influyen en la ingesta.
Las referencias citadas en este artículo están disponibles a petición.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.