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Historia de la psicología: el nacimiento y la desaparición de la demencia precoz

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Este artículo recorre la historia de la dementia praecox y su papel en la psiquiatría estadounidense del siglo XX. Presenta a Adolf Meyer, Kraepelin y Bleuler, y explica cómo sus ideas transformaron la clasificación de los trastornos mentales, el paso de diagnósticos tempranos a la esquizofrenia, y el impacto sobre la medicina general y la investigación contemporánea.

El encuentro que cambió la psiquiatría estadounidense

En 1896, el joven Adolf Meyer, patólogo en el Worcester Lunatic Hospital de Massachusetts, emprendió una gira por centros psiquiátricos europeos para obtener ideas que mejoraran su hospital. Su parada decisiva fue Heidelberg, donde conoció al psiquiatra Emil Kraepelin y leyó Psychiatrie. Kraepelin describía la dementia praecox como un trastorno psicótico incurable que aparece tras la pubertad y progresa hacia una debilidad mental irreversible. En su sexta edición, Kraepelin distinguía tres subtipos interconectados por transiciones fluidas: catatónico (movimiento anómalo, a menudo iniciado por depresión y nervios), paranoide (delirios de persecución y grandiosidad con alucinaciones auditivas) y hebéfrenico (pensamiento desorganizado y problemas de atención, lenguaje y memoria).

Este encuentro marcó el inicio de un giro conceptual que influiría en la psiquiatría estadounidense durante décadas, al convertir la clasificación de los trastornos mentales en un tema central para la práctica clínica y la investigación.

La psiquiatría estadounidense ante la dementia praecox

De regreso a Estados Unidos, Worcester se convirtió en la primera institución en adoptar la teoría de Kraepelin; allí se diagnosticó por primera vez dementia praecox. Según Richard Noll, a partir de 1896, cada asilo que incorporaba la idea kraepeliana terminó asignando dementia praecox a una proporción significativa de pacientes, entre un cuarto y la mitad de los ingresados. El modo de aplicar el diagnóstico solía depender de juicios rápidos sobre el pronóstico: se asociaba a un “pronóstico malo” frente a uno “con buen pronóstico”. Ser joven y varón aumentaba la probabilidad de recibirlo.

El público se enteró de la dementia praecox a través de un artículo de 1907 en el New York Times que relataba el testimonio en el juicio por asesinato del arquitecto Stanford White. Un superintendente de un asilo en Binghamton declaró que el agresor Harry Kendall Thaw podría haber estado sufriendo dementia praecox.

Del dementia praecox a la esquizofrenia: cambios de nomenclatura y de prognóstico

En las décadas de 1920 y 1930, la dementia praecox empezó a desaparecer, reemplazada por la “esquizofrenia” de Eugen Bleuler. Al inicio, Noll sostiene, estos términos se usaban de forma intercambiable en clínica e investigación, lo que generó confusión. Sin embargo, tenían pronósticos diferentes: la esquizofrenia ofrecía un pronóstico más favorable que la dementia praecox. Bleuler, junto a su equipo en Burgholzli, demostró que muchos de los 647 pacientes etiquetados como “esquizofrénicos” podían volver al trabajo. Bleuler consideraba que algunos síntomas estaban directamente causados por el proceso patológico, mientras que otros eran reacciones de la psique ante influencias ambientales y sus esfuerzos por adaptarse. A diferencia de Kraepelin, para Bleuler la demencia era un resultado secundario de otros síntomas primarios. En su análisis, describió que las funciones simples del pensamiento, el afecto y la volición se veían afectadas y que había complejas inercias entre asociaciones, afectividad y ambivalencia.

No obstante, los estadounidenses aportaron su propia lectura. Para 1927, la esquizofrenia se convirtió en el término preferido para lo que antes se llamaba dementia praecox, pero los clínicos estadounidenses redefinieron la enfermedad de Bleuler como una condición principalmente funcional o psicogénica, supuestamente causada por madres o por ajustes deficientes a la realidad social. Cuando Bleuler visitó Estados Unidos en 1929, quedó horrorizado ante lo que llamaban esquizofrenia y sostuvo que se trataba de una enfermedad física con un curso crónico, caracterizado por brotes y remisiones de alucinaciones, delirios y conductas extrañas.

Este cambio terminológico influyó en la práctica clínica y en la investigación, y dejó una huella duradera en la forma en que se entendían las causas y el curso de los trastornos mentales en Occidente.

Esta edición posterior tuvo un impacto decisivo. Noll señala que, desde la década de 1970, se ha afirmado que clínicos neo-kraepelinianos crearon la estructura y el contenido diagnóstico del DSM-III (1980), sesgo que ha perdurado en ediciones sucesivas hasta la actualidad, tanto en la práctica clínica como en la investigación.

Impacto en la medicina general y el DSM

La dementia praecox dejó de figurar oficialmente en la psiquiatría en 1952, con la publicación de la primera edición del DSM, en la que el trastorno había desaparecido. Sin embargo, su influencia fue profunda: según Noll, la dementia praecox fue el vehículo a través del cual la psiquiatría estadounidense volvió a integrarse en la medicina general. Este desarrollo marcó un punto de inflexión, pues sentó las bases de una psiquiatría cada vez más basada en criterios biológicos y en la distinción entre enfermedades específicas y reacciones psíquicas ante el entorno, sentando las bases para la psiquiatría contemporánea.

Lecturas recomendadas

  • American Madness: The Rise and Fall of Dementia Praecox, de Richard Noll, Ph.D., profesor asociado de psicología en DeSales University.

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Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.