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Imaginación hiperactiva: signos, causas, salud mental y estrategias de afrontamiento

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Una imaginación hiperactiva lleva a las personas a fantasías vívidas y prolongadas que pueden sentirse tan reales como la vida diaria. En general, la fantasía y el soñar despierto son señal de creatividad, especialmente en niños; en adultos pueden servir para resolver problemas y expresar emociones. Pero cuando invaden la vida diaria y causan malestar, conviene entender qué hay detrás y cómo afrontarlo.

Qué es una imaginación desbordante

Las personas con imaginación desbordante dedican una gran parte de su tiempo a un mundo autocreado. Tienen imágenes mentales ricas y vividas, experiencias sensoriales intensas y una fuerte capacidad para dar significado a estos pensamientos y sensaciones. Suelen ser buenos narradores y participantes en roles, y pueden perderse en sus fantasías. Fantasear puede ayudar a resolver problemas y a expresar creatividad, pero también podría distraer de la vida real y afectar la salud mental.

Trastornos asociados: imaginación desadaptativa y personalidad propensa a la fantasía

Imaginación desadaptativa (maladaptive daydreaming)

La diferencia principal entre ambos fenómenos es que las personas con imaginación desadaptativa son conscientes de que sus fantasías se apartan de la realidad, mientras que quienes presentan personalidad propensa a la fantasía (PPF) pueden no serlo. Quienes padecen imaginación desadaptativa fantasean para desconectarse del estrés y del trauma, buscando mejorar su estado de ánimo. Para muchos, estas fantasías intensas facilitan una sensación de intimidad y compañía, y pueden darles una sensación de poder.

Personalidad propensa a la fantasía (PPF)

La PPF se considera un rasgo de personalidad identificado a principios de la década de 1980 por la investigación de Josephine Hilgard, quien observó la capacidad de las personas para ser hipnotizadas. Los investigadores hallaron que quienes podían ser fácilmente hipnotizados eran más propensos a mantener fantasías vívidas durante periodos prolongados. Algunas investigaciones sugieren que estas personas pueden tener más dificultad para distinguir sus fantasías de la realidad y de recuerdos falsos. Se estima que entre el 2% y el 4% de las personas pueden ser propensas a la fantasía.

Síntomas y señales

  • Gran cantidad de tiempo dedicado a un mundo de fantasía complejo y detallado
  • Fantasías tan vívidas como una película
  • Dificultad para controlar el deseo de fantasear
  • La fantasía interfiere con relaciones y metas
  • Vergüenza y esfuerzos para ocultar el comportamiento
  • Dificultad para diferenciar entre fantasía y realidad
  • Sentirse o comportarse como si fuera otra persona
  • Nunca sentirse aburrido porque la fantasía elimina el aburrimiento
  • Síntomas psicosomáticos, como sensación de calor o frío al pensar en algo concreto
  • Alucinaciones
  • Disociación o cambios entre dos o más identidades
  • Experiencias fuera del cuerpo

Impacto en la salud mental

Algunos investigadores sostienen que la imaginación desadaptativa y la PPF son trastornos distintas, mientras que otros consideran que pueden ser síntomas de otros trastornos mentales, como un trastorno de identidad disociativo (DID) u obsesivo-compulsivo (OCD). Otros, por su parte, ven la fantasía prolongada como una forma de adicción conductual. Independientemente de su clasificación, pueden acarrear conductas poco saludables y consecuencias negativas en la vida diaria, como:

  • Incapacidad para concentrarse en conversaciones o responsabilidades
  • Falta de productividad y aislamiento social
  • Falta de control sobre la fantasía, incluso cuando la vida exige atención
  • Dependencia de la fantasía para sentirse emocionalmente estable
  • Consecuencias negativas en el trabajo, el estudio y las relaciones

Causas y factores de riesgo

Aún no está claro qué causa exactamente una imaginación desbordante, pero los investigadores señalan posibles factores o condiciones de riesgo. Las personas con mayor propensión a la fantasía tienden a haber experimentado más soledad o haber recibido castigos físicos con mayor frecuencia. La imaginación desbordante puede estar vinculada a los siguientes rasgos o condiciones:

  • Síntomas disociativos (sensación de estar separado de uno mismo o de las emociones)
  • Síntomas obsesivo-compulsivos, como el pensamiento mágico
  • Niveles anómalos de serotonina
  • Tendencias schizotípicas o rasgos que pueden aumentar el riesgo de esquizofrenia
  • Experiencias alucinatorias
  • Creatividad
  • Neuroticismo o una mayor reactividad a emociones negativas
  • Despersonalización o experiencias fuera del cuerpo

Condiciones relacionadas

Otras condiciones que pueden coexistir con la imaginación desbordante incluyen:

  • Depresión
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno de identidad disociativo
  • Psicosis
  • Adicciones conductuales como el trastorno de juego

Cómo reducir la imaginación desbordante

  • 1. Identifica tus desencadenantes: determina cuándo empiezas a soñar despierto. ¿Es a la hora de dormir, durante un trayecto o en determinados espacios? Trata de reducir el tiempo en esos contextos o introducir distracciones útiles, como escuchar un podcast o un audiolibro educativo.
  • 2. Encuentra un pasatiempo externo que disfrutes: elige una actividad que aproveche tu creatividad de forma productiva, como escribir una historia diaria o un club de ficción en línea para compartir y pulir tu trabajo.
  • 3. Mantén una agenda más ocupada: si tienes mucho tiempo libre, planifica actividades que te conecten con la realidad, como leer un libro de no ficción o ver un documental.
  • 4. Practica la atención plena: entrena la atención al presente, aceptando sin juicio tus emociones y sensaciones corporales para reducir la evasión mediante la fantasía.
  • 5. Llama a un amigo: pasar tiempo con otras personas ayuda a mantenerte en el momento presente. Organiza encuentros cuando tengas más tiempo libre.
  • 6. Prueba la terapia: si no logras reducir las fantasías por tu cuenta, un profesional puede ayudarte a desarrollar estrategias para permanecer en el presente.
  • 7. Explora medicación (con cautela): existe al menos un estudio de caso que sugiere que la fluvoxamina, un fármaco para OCD, podría reducir los síntomas. Habla con un profesional de la salud para valorar opciones y riesgos.
  • 8. Practica autocompasión: muchas personas con tendencia a la fantasía se juzgan con dureza. Reconoce que eres humano y que habrá días mejores que otros; la paciencia y la constancia ayudan a construir resiliencia.

Próximos pasos

Si tienes una imaginación particularmente activa, probablemente posees una gran creatividad y habilidades narrative. Si, sin embargo, las fantasías ocupan la mayor parte de tu día, interfieren con tus relaciones o tu trabajo, o te causan malestar, existen estrategias que pueden ayudar a gestionarlo. Quizá puedas canalizar tu imaginación hacia una salida creativa y trabajar con un profesional de salud mental para establecer límites saludables. La mejora puede ser un proceso, pero la paciencia y el compromiso pueden conducir a una vida más rica y anclada en la realidad.

Vídeo sobre Imaginación hiperactiva: signos, causas, salud mental y estrategias de afrontamiento

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.