¿Inteligente o sabio?
Hoy en día, las buenas calificaciones parecen ser la medida de la inteligencia y la diligencia. Muchos estudiantes persiguen un GPA alto para ingresar a una universidad prestigiosa, y la carta de aceptación parece premiar todo ese esfuerzo. Pero la felicidad no depende solo de ser inteligente: la sabiduría y la capacidad para gestionar emociones y cambios son clave para afrontar la vida académica. el suicidio es actualmente la segunda causa de muerte entre los estudiantes universitarios.
Inteligencia, rendimiento y bienestar
Existe la creencia de que las calificaciones altas reflejan inteligencia y conducen al bienestar. Sin embargo, las investigaciones señalan que no hay una correlación sostenida entre inteligencia y bienestar. Los estudiantes suelen experimentar estrés intenso, estar lejos de casa y de sus sistemas de apoyo, y cambios en hábitos de sueño, alimentación y consumo de sustancias. Este énfasis exclusivo en las notas puede dejar de lado la educación de la sabiduría.
La sabiduría como complemento de la inteligencia
La sabiduría es más que saber datos o entender conceptos: es la capacidad de observar, dudar y comprender. Como dijeron algunos pensadores célebres:
Albert Einstein: “Cualquier tonto puede saber. El punto es entender.”
Marilyn vos Savant: “Para adquirir conocimiento, uno debe estudiar; pero para adquirir sabiduría, se debe observar.”
Pierre Abelard: “El principio de la sabiduría se halla en la duda; al dudar llegamos a la pregunta y, buscando, podemos hallar la verdad.”
Cómo cultivar la sabiduría ante los desafíos
Si quieres enfrentar los desafíos de la vida con más sabiduría, pregúntate estas dos cosas cuando surjan dificultades:
1) ¿Cómo reacciono ante la frustración?
Si tu estado emocional fuera de un niño de tres años, podrías gritar, culpar y culparte a ti o a otros. Aunque eso puede suceder, la persona sabia aprende a abrazar la frustración. La frustración es una consecuencia de vivir en un mundo de elección, cambio y creatividad; no tiene por qué ser problemática si enfrentas la actividad desafiante con calma. En lugar de reaccionar como un niño, respira hondo, relájate y reflexiona sobre lo bueno del reto y cómo podría resolverse de forma sabia.
2) ¿Cómo reacciono cuando no puedo decidir qué hacer?
Cuando hay una lucha entre partes opuestas de tu personalidad, ¿te enfadas con los demás o culpas a otros por decisiones confusas? ¿Deseas que la vida fuera más simple? Si eres sabio, podrás abrazar tu ambivalencia. Reconoce que hay varias partes de ti: la parte arriesgada que quiere vivir la vida en toda su variedad infinita y la parte cauta que busca evitar el daño. Es sabio no repudiar ninguna parte, sino trabajar para integrar aquellas que buscan expresión.
Desarrollar la sabiduría para florecer
Muchos jóvenes cuyo aprendizaje se centra en obtener grandes notas a menudo no saben cómo manejar las frustraciones de la vida. Pueden dominar información sobre muchos aspectos de la realidad, pero ese conocimiento no basta para guiar su trayectoria. Para prosperar, necesitan desarrollar sabiduría: la capacidad de gestionar las emociones, tomar decisiones acertadas, abrazar lo desconocido, dudar, observar y entender.
Vídeo sobre ¿Inteligente o sabio?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.