La analogía de la pelota y la caja para afrontar el duelo
El duelo es una emoción única que todos experimentamos. Aunque parezca distinto, no es permanente: es como una bola que se encoge dentro de una caja. Cómo afrontamos el duelo depende de factores como las herramientas emocionales que tenemos y la magnitud de la pérdida. Tus sentimientos son válidos y naturales, y, con el tiempo, el dolor puede evolucionar, no desaparecer de inmediato.
Una imagen para entender el duelo
Una forma útil de entenderlo es una analogía que describe Lauren Herschel: nuestra vida es una caja cerrada, la pérdida introduce una bola que rebota y un botón de dolor dentro de la caja. Al enfrentarse a la pérdida, el duelo puede sentirse pesado, ocupando cada rincón, y cada paso puede hacer que la bola se mueva y golpee el botón del dolor.
El inicio del duelo
Al enfrentarse a una pérdida, el duelo puede sentirse pesado y grande, llenando cada rincón de la vida. Como está tan presente, es difícil ignorarlo; incluso los movimientos más pequeños pueden hacer que la bola rebote y active el dolor. Es natural intentar ajustar, tomarse un tiempo para uno mismo o mantener la mente ocupada, aunque el dolor pueda regresar.
Expresión del dolor
La forma de expresar ese dolor puede variar de una persona a otra. Quizá te sientas enojado e irritable; quizá lloreas con frecuencia; o experimentes un sentimiento de vacío o entumecimiento. Todas estas expresiones son naturales en el duelo.
La bola se va encogiendo
Con el tiempo, la bola puede volverse más pequeña, dejando menos intrusión en otros aspectos de la vida. Tal vez puedas volver al trabajo o cuidar de ti y de los demás con más facilidad, y haya días en los que sientas que vuelves a ser tú. Pero el duelo sigue siendo una bola: de vez en cuando puede rebotar contra las paredes de la caja y activar el dolor.
Vivir con la bola
Aun cuando parezca que ya no duele tanto, la pérdida permanece y el dolor puede regresar cuando te enfrentas a la realidad de lo ocurrido. No hay un calendario para el duelo: podría aparecer semanas después o incluso años después. Y aunque la bola sea más pequeña, su impacto puede volver a aparecer en momentos significativos.
La aceptación
La bola que ocupaba tanto espacio puede volverse minúscula o quedar fuera de la caja; el vacío persiste, pero el amor y las lecciones que dejó la persona quedan como un amortiguador que reduce la intensidad del dolor. La aceptación no significa estar “bien” con la pérdida todo el tiempo; es natural no sentirlo de la misma manera en cada momento. A medida que te adaptas, otros elementos de la vida ocupan más espacio y la posibilidad de que la bola rebotante cause interrupciones disminuye.
Mirando hacia el futuro
Aunque no siempre parezca así al principio, el dolor tiende a disminuir con el tiempo, como una bola con una válvula de escape. Esto no implica haber olvidado a la persona, sino que la sanación permite reconocer la pérdida y, a la vez, sentir gratitud por lo que esa persona significó.
Apoyo y recursos
Este proceso es único para cada persona y no existe un camino “correcto” universal. Si el duelo resulta muy difícil o persiste de forma prolongada, puede ser útil buscar apoyo profesional. Un profesional de la salud mental puede ayudar a desarrollar herramientas para encoger la bola y rellenar los huecos entre los momentos de dolor. Pedir apoyo no es inusual: forma parte natural del proceso de duelo.
Con el tiempo, la bola puede perder aire y su impacto disminuir. Aun así, la experiencia del duelo es manejable y, con recursos adecuados, es posible seguir adelante.
Vídeo sobre La analogía de la pelota y la caja para afrontar el duelo
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.