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La brecha de la confianza: Por qué la gente es tan cínica

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Las personas tienden a creer que los demás son menos confiables que ellos mismos, y las investigaciones muestran que, en promedio, somos bastante cínicos respecto a extraños y a otras personas. Este sesgo se observa incluso en contextos económicos de laboratorio, donde estimamos que los demás serán menos confiables de lo que realmente son. A continuación se explican las causas y las pruebas empíricas.

Desconfianza hacia los extraños: evidencia y preguntas

Cuando pensamos en desconocidos, tendemos a suponer que actúan con motivaciones egoístas y que serán menos útiles de lo que realmente son. En juegos de confianza realizados en laboratorio, las personas honran la confianza de los demás entre 80-90% de las veces, pero estiman que los demás honrarán su confianza solo alrededor del 50%. la desconfianza parece empezar en la infancia, alrededor de los 7 años, y sorprendentemente también se dirige hacia las personas cercanas, a las que a veces suponemos más egoístas de lo que realmente son. ¿Qué explica este desfase entre lo que hacemos y lo que pensamos que hacen los demás?

La clave: experiencia y retroalimentación

La explicación habitual es que la experiencia moldea la desconfianza, pero no de cualquier manera: se trata de la calidad de esas experiencias. Si confiamos y somos traicionados, tendemos a evitar confiar en extraños en el futuro. El problema es que, si nunca confiamos, nunca descubrimos cuán confiables son las personas en general. El resultado es que nuestra estimación de los demás se rige por el miedo.

Un experimento para entender la desconfianza

Un estudio publicado en Psychological Science en 2010 por Fetchenhauer y Dunning exploró si proporcionar información precisa sobre la confiabilidad de desconocidos podría reducir la desconfianza.

  • Participaron 120 personas en un juego de confianza económica. A cada una se le dio 7,50 € y se le preguntó si estaría dispuesta a entregarlos a otra persona. Si la otra persona tomaba la misma decisión, el bote aumentaba a 30 €.
  • Luego se les pidió estimar si la otra persona compartiría la mitad de las ganancias.
  • Los participantes vieron 56 videos cortos de las personas con las que jugarían y se crearon dos condiciones experimentales: una que imitaba la vida real y otra que simulaba un mundo ideal.

Condición de la vida real

En este grupo, solo se informaba sobre la decisión de la otra persona cuando el participante decidía confiar. Esta condición simula la vida real: solo descubres si alguien es confiable cuando decides confiar; si no confías, nunca sabes si es confiable.

Condición de mundo ideal

Aquí se proporcionaba retroalimentación sobre la confiabilidad de las demás personas, independientemente de si confiaron o no. Esto simula un mundo ideal en el que, por experiencia, sabemos cuán confiables son las personas (mucho más de lo que creemos).

Resultados y qué nos dicen

Los participantes creían que solo el 52% de las personas de los videos eran confiables para compartir las ganancias, pero la confiabilidad real fue del 80%. Este es el núcleo del cinismo. En la condición de mundo ideal, la estimación aumentó a 71% y, además, el porcentaje de veces que entregaron el dinero subió a 70,1%.

en la condición de mundo ideal, el cinismo se fue reduciendo a lo largo del estudio, a medida que los participantes comprobaban que otros sí eran confiables. Esto sugiere que las personas no son inherentemente cínicas; simplemente no disponen de suficiente práctica para confiar.

Una profecía autocumplida

Lamentablemente, no vivimos en un mundo ideal y, en la vida real, solo recibimos retroalimentación sobre la confiabilidad de otros cuando decidimos confiar. Confiar suele traer respuestas positivas y, al hacerlo, reforzamos la confianza, lo que nos lleva a confiar más en el futuro. Si, en cambio, nunca confiamos, nos volvemos más cínicos respecto a extraños.

Implicaciones para las relaciones cotidianas

  • La experiencia positiva de confiar puede generar respuestas más confiables por parte de los demás, creando un ciclo de confianza recíproca.
  • La retroalimentación limitada sobre la confiabilidad de los demás favorece la desconfianza, aunque la exposición a ejemplos positivos puede modificar esa percepción.
  • La confianza es una habilidad social que mejora con la práctica y la experiencia compartida en contextos seguros.

Vídeo sobre La brecha de la confianza: Por qué la gente es tan cínica

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.