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La estigmatización del COVID-19: Consejos para comunicarse sin señalar

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En enero me contagié del virus que causa el COVID-19. Los síntomas fueron leves, pero la salud mental fue mi mayor batalla. La prueba positiva me avergonzó y me hizo consciente de que el lenguaje sobre la COVID-19 está cargado emocionalmente y señala culpables. Este artículo explora cómo la vergüenza afecta la salud mental, de dónde surge y qué herramientas pueden ayudar a afrontarla.

La vergüenza y el estigma en la COVID-19: impacto en la salud mental

Aunque la infección puede presentar síntomas leves, la vergüenza asociada a un resultado positivo puede pesar mucho. Por ejemplo, Erica Commisso, una escritora de 27 años, experimentó ansiedad desde que recibió el test y, al comunicarlo, recibió comentarios duros que intensificaron su malestar. Estas experiencias muestran cómo la vergüenza puede complicar la salud mental incluso cuando la enfermedad física es leve.

¿De dónde surge la vergüenza?

La vergüenza se entiende como una emoción de autoconciencia que aparece cuando sentimos que otros nos observan y nos juzgan. Luna Dolezal, profesora de filosofía y humanidades médicas, dirige un proyecto que investiga, desde perspectivas filosóficas, culturales e históricas, el papel de la vergüenza y el estigma durante los primeros doce meses de la pandemia. Dos factores centrales emergen: la naturaleza individualista de nuestra sociedad y la distribución desigual del poder social, junto con la influencia de las tecnologías digitales, ideologías neoliberales y redes sociales en cómo interpretamos los resultados de salud.

Impacto en conductas y salud mental

La estigmatización de un resultado positivo puede hacer que las personas eviten hacerse pruebas o compartir su situación. Danielle Jones, obstetra y personalidad de las redes, relató cómo tras anunciar públicamente su infección recibió críticas, lo que le llevó a desactivar los comentarios. la vergüenza puede manifestarse de forma desigual entre distintos grupos y, en casos extremos, contribuir a depresión, aislamiento o pensamientos suicidas. Aunque la vergüenza puede motivar cambios de comportamiento en algunos casos (por ejemplo, dejar de fumar), ese efecto suele depender de una autoestima robusta y no es generalizable.

Estrategias para evitar el estigma en la comunicación

Responder ante una exposición a COVID-19

Una de las claves es expresarse sin juicio y pasar rápidamente a la solución. Aceptar la vulnerabilidad que acompaña a vivir con una pandemia puede ayudar a reducir la tensión. Si surgen emociones intensas, es recomendable buscar recursos para gestionarlas, como terapia en línea, ejercicio o charlas con amigos a través de videollamadas. Evita centrarte en las personas con la enfermedad y cuida tu propio espacio emocional.

Qué decir a alguien a quien podrías haber expuesto

Cuando comuniques que has estado en contacto, puedes aportar la información con honestidad sin detalles innecesarios. Un ejemplo podría ser: “Estuve en una reunión social donde alguien pudo haber tenido COVID-19; me hice la prueba y soy positivo; estuve contigo anoche y no llevábamos mascarilla.” Con este enfoque informas sin imponer juicios y dejas que la otra persona decida las medidas a seguir.

¿Tengo que disculparme por exponer a alguien?

No siempre es necesario pedir disculpas. Explica que has estado en contacto con alguien que tenía la enfermedad o que has recibido un resultado positivo, pero recuerda que no es razonable culpar a la persona que está enferma. Según la experta, no es responsable de contagiarse si estamos enfermos o somos asintomáticos; pedir disculpas solo sería adecuado si se actuó de forma deliberada y consciente.

Qué ayuda a disminuir estos sentimientos negativos

Una herramienta importante es usar un lenguaje cuidadoso para describir la situación. Hablar de tus emociones puede ayudarte a procesarlas mejor. La vergüenza tiende a prosperar en el secreto; cuanto más se comparte, menos pesada es su carga. Dado que COVID-19 es una enfermedad contagiosa, es natural preocuparse por contagiar a otros. En momentos difíciles, prácticas como la meditación y la atención plena pueden ser especialmente útiles.

Mirando hacia el futuro: hacia una comunicación más empática

Las formas en que discutimos nuestro estatus frente a la COVID-19 suelen estar llenas de juicio y miedo. La vergüenza puede ser dañina, llevando al secretismo o a la desinformación. Si aprendemos a tratar este tema con amabilidad, podemos fortalecer la comunidad, la seguridad y el sentido de pertenencia, incluso cuando estamos separados físicamente. Es posible reconocer errores sin estigmatizar a las personas y sin hacerlas sentir que son malas personas.

Vídeo sobre La estigmatización del COVID-19: Consejos para comunicarse sin señalar

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.