La eugenesia y la historia de Carrie Buck
La historia de la psicología es fascinante y compleja, con avances significativos y momentos oscuros. Una de las corrientes más devastadoras fue la eugenesia, que proponía mejorar la composición genética de la población a través de la reproducción selectiva. Su ritmo hay que entenderlo para comprender decisiones políticas y éticas del pasado, como la esterilización, su crítica y sus consecuencias humanas.
Orígenes de la eugenesia y sus metas
La eugenesia surgió con la idea de mejorar las características hereditarias de la población. El término fue acuñado por Sir Francis Galton en 1883. Se distinguían dos líneas: la eugenesia positiva, que buscaba fomentar la reproducción de personas sanas e inteligentes, y la eugenesia negativa, que desalentaba la reproducción de quienes se consideraban “no aptos” o con discapacidades. Una de sus herramientas principales fue la esterilización, aplicada con frecuencia en distintos países. En Estados Unidos, varias jurisdicciones promovieron leyes de esterilización y, a partir de 1907, Indiana fue el primer estado en legalizarla. El historiador Stephen Jay Gould señala que la esterilización podía imponerse a personas consideradas insanas, imbéciles o criminales cuando lo recomendaba una junta de expertos.
Desarrollo institucional y leyes de esterilización en Estados Unidos
En 1922, Harry H. Laughlin publicó un modelo de ley de esterilización que sirvió de marco para muchos estados. Para la década de 1930, más de 30 estados ya contaban con leyes de esterilización, y algunos ampliaron la definición para incluir ceguera, sordera, drogadicción y alcoholism. Estas leyes buscaban prevenir la transmisión de supuestas “deficiencias” a futuras generaciones, con variaciones en criterios y procedimientos.
Caso Buck v. Bell y su sentencia
Virginia aprobó en 1924 una ley de esterilización basada en el modelo de Laughlin. En 1927, Carrie Buck fue la primera persona en ser esterilizada bajo esa normativa, que contemplaba la esterilización de quienes fueran considerados “feebleminded”, imbéciles o epilépticos. La Corte Suprema ratificó la decisión en Buck v. Bell, fortaleciendo la esterilización y aumentando su uso en el país.
La madre de Carrie, Emma Buck, fue declarada “feebleminded” y “promiscua sexualmente” y ingresó involuntariamente en la Virginia Colony for Epileptics and Feebleminded, en Lynchburg. Con 17 años, Carrie fue internada y se temía que su hija Vivian heredara rasgos similares. En la evaluación de Vivian, los expertos la describieron como “por debajo de la media”. Muchos consideran que la información relevante no se presentó adecuadamente en el juicio. Cuando la Corte llegó al fallo, el juez Oliver Wendell Holmes declaró: “Es mejor para todo el mundo, si en vez de ejecutar a la descendencia degenerada por crimen o dejarlos morir de hambre por su imbecilidad, la sociedad puede evitar que quienes son manifiestamente no aptos continúen su especie… Tres generaciones de imbéciles bastan.”
Las definiciones de “imbécil” y “feebleminded” eran, además, arbitrarias y carecían de fundamento sólido. Se omitió información relevante, como que Carrie había obtenido el cuadro de honor y que Vivian también mostró capacidades. También se ha señalado que Carrie fue violada por un pariente de su familia de acogida y que la presión social pudo haber contribuido a su internamiento.
El caso ha sido descrito como una conspiración: investigaciones modernas sugieren que la esterilización de Carrie se basó en un diagnóstico erróneo y que su defensa cooperó con la parte demandante para sostener la legalidad de la esterilización en la Corte. Tras la intervención, Carrie fue liberada, se casó dos veces y vivió hasta los 70 años, dedicándose a cuidar de otros. Una hermana de Carrie, que fue llevada a un hospital con la promesa de una cirugía de apendicitis, también fue esterilizada y no lo supo hasta décadas después.
Desde ese caso, se estima que unas 65.000 estadounidenses con enfermedades mentales o discapacidades del desarrollo fueron esterilizados de manera involuntaria. Estas prácticas continuaron en Estados Unidos hasta las décadas de 1960 y 1970.
El fenómeno también tuvo eco internacional. Alemania utilizó un lenguaje similar al de Laughlin para sus esterilizaciones. En 1938, Joseph S. DeJarnette, director de un hospital de Virginia, expresó su preocupación de que Estados Unidos estuviera rezagado respecto a Alemania: “Alemania, en seis años, ha esterilizado a unos 80.000 de sus no aptos; Estados Unidos, con aproximadamente el doble de población, ha esterilizado a unos 27.869 hasta el 1 de enero de 1938”.
Impacto humano y contexto ético
- Las esterilizaciones se llevaron a cabo de forma coercitiva y afectaron a miles de personas inocentes, a menudo sin un proceso judicial justo o revisión adecuada.
- La práctica se mantuvo durante décadas y dejó implicaciones duraderas en derechos reproductivos y en la forma en que se concibe la autonomía corporal.
- La historia ha generado críticas éticas profundas sobre la vanguardia de la ciencia y la responsabilidad de las instituciones ante vulnerabilidades sociales.
Influencias internacionales
Más allá de Estados Unidos, las ideas y las leyes vinculadas a la esterilización influyeron en otros contextos, incluido el régimen alemán, que llevó estas políticas a una escala brutal durante las décadas siguientes. Las lecciones de este periodo destacan la necesidad de salvaguardas éticas y legales frente a cualquier intento de intervención sobre la autonomía biológica de las personas.
Vídeo sobre La eugenesia y la historia de Carrie Buck
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.