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La importancia de encontrar tu lugar feliz

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Todos necesitamos un refugio mental al que acudir para sentirnos tranquilos. Mi teoría de relajación propone que, si visitamos ese lugar en la mente, nos relajamos y afrontamos mejor el estrés. Algunas personas evocan una playa, otras el hogar de la infancia; yo he aprendido a viajar mentalmente a un bosque aislado, rodeado de árboles y agua fría. Con los años he descubierto cómo esta visualización puede ayudar.

La idea de la visualización y su función reguladora

Para mí, la visualización funciona como una herramienta de regulación emocional: imaginar un lugar de calma facilita la relajación y la reducción del estrés. En la vida, las personas evocan entornos muy diferentes, desde una playa serena hasta el hogar de la infancia. He aprendido que un bosque aislado, rodeado de árboles y agua fría, puede convertirse en ese refugio mental al que volver una y otra vez.

Un viaje personal hacia un refugio interior

La cabaña de Noruega

Cuando tenía 23 años, fui a Noruega para estudiar en la Universidad de Oslo. Allí conocí a un joven amable llamado Arthur, que me llevó a su cabaña familiar. El lugar era sencillo, sin electricidad ni agua corriente. Tuvimos que encender velas para poder ver por la noche. Había un desván donde dormíamos; su hermana y su marido dormían abajo. Comíamos gambas frescas, bebíamos vino y hacíamos nuestras necesidades en un inodoro de madera cercano. La cabaña estaba a orillas de un pequeño lago en las montañas. Por las mañanas nos bañábamos en el agua gélida. Este lugar, este sitio tranquilo y limpio, se convirtió en mi lugar feliz al que acudía mentalmente para relajarme.

Uso y evolución a lo largo de la vida

Durante la etapa de posgrado, cuando estaba estresado, “me iba” a ese lugar y me relajaba. Luego, al conseguir mi primer trabajo, utilicé esta visión para aliviar la tensión. Esto continuó durante décadas, hasta que la visión perdió su poder, su eficacia. Después, durante muchos años, no tuve un “lugar feliz” al que escapar. Afortunadamente, encontré otras formas de afrontar las dificultades de la vida (y llegaron en una botella de medicamentos recetados).

Un refugio renovado: un nuevo lugar para llamar casa

Una experiencia reciente de acampada en Ohio

El fin de semana pasado, mi esposo, mi hijo y yo fuimos de campamento a una cabaña de pino en el sur de Ohio. En una palabra, el lugar fue perfecto. No había nadie a kilómetros; teníamos privacidad; aire limpio; la noche era completamente oscura y estábamos juntos. El tiempo era fresco, como en Noruega, y llovía ligeramente. Las hojas brillaban con agua fría que caía sobre nosotros cuando menos lo esperábamos. Nos calentábamos frente a un fuego y nos protegíamos con colchas hechas por la abuela. Cada noche cociné salmón fresco en la pequeña estufa. También comimos fruta: uvas y manzanas. Aunque la cabaña tenía comodidades modernas —electricidad, un baño completo y agua corriente—, incluso tenía un jacuzzi. Nos encantaba sentarnos en el agua caliente mientras la niebla de la tarde nos rodeaba. Oh, Dios mío, fue un paraíso. Y ahora tengo un nuevo lugar al que acudir mentalmente cuando la vida se pone difícil. Ya he recurrido a ese lugar varias veces esta semana, y puedo decir que la visualización funciona.

Cómo practicar la visualización: pautas prácticas

Si nunca lo has probado, pruébalo. Imagina un lugar donde te sientas completamente a gusto y feliz, donde toda tensión se disuelva. Si no puedes imaginar un lugar así, quizá debas buscar un refugio donde estas cosas ocurran. Quizá necesites unas vacaciones. No tiene por qué ser una experiencia de lujo de dos semanas; a veces las escapadas cortas de fin de semana tienen un impacto mayor, pues son experiencias concentradas. En este punto de mi vida me doy cuenta de que respondo a la naturaleza y a los bosques. Si no has aprovechado la naturaleza últimamente, hazlo. Disfrutarás del momento y tendrás la capacidad de volver a ese lugar en tu mente durante años.

  • Encuentra un entorno de calma: piensa en un lugar que te evoque paz y seguridad.
  • Activa los sentidos: intenta imaginar lo que ves, oyes, hueles, tocas y saboreas.
  • Practica con regularidad: reserva unos minutos cada día para la visualización.
  • Si no puedes imaginar un lugar concreto: busca un refugio mental cercano o pausa para respirar y relajarte.
  • Conecta con la naturaleza: si es posible, pasa tiempo en entornos naturales para reforzar la experiencia y su uso mental posterior.

La experiencia demuestra que la naturaleza y la imaginación pueden ser recursos útiles para gestionar la tensión y promover el descanso. La naturaleza es, en efecto, algo maravilloso.

Vídeo sobre La importancia de encontrar tu lugar feliz

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.