La memoria no es importante para recuperarse de un trauma
La memoria abarca los detalles de nuestra vida: desde la supervivencia diaria hasta el humor. Pero para quienes han vivido abusos infantiles, recordar puede no ser una aliada. Los recuerdos pueden ser intrusivos, apareciendo en forma de flashbacks y emociones intensas. A veces la recuperación convive con imágenes que reaparecen incluso cuando ya se está avanzando hacia la sanación.
La memoria y el trauma
La memoria no solo registra hechos; también organiza emociones y sensaciones. En el caso de los supervivientes de abuso infantil, recordar puede resultar perturbador y confuso. Los recuerdos pueden invadirnos, presentarse como flashbacks y acompañarse de emociones intensas, incluso cuando la recuperación parece estable. Esto no indica debilidad, sino una manifestación del impacto del trauma en la mente y el cuerpo.
Recuerdos intrusivos y recuerdos reprimidos
Cuando el abuso comenzó muy temprano, puede que no se recuerden los hechos con claridad; en otros casos, los recuerdos pueden estar reprimidos. En mi grupo de trauma suelen surgir preguntas como: “¿Cómo puedo recuperar los recuerdos reprimidos?”. Y también: “¿Por qué querría recordar?”. La respuesta habitual es que a veces necesitamos saber qué pasó para entendernos, pero no siempre es un prerrequisito para sanar.
- Es difícil etiquetar si el abuso fue físico, sexual o emocional; cuando éramos niños, la línea que se cruzó no siempre se distinguía con claridad.
- A veces nace la sensación de culpa: pensar que hicimos algo mal o que merecimos lo ocurrido. Frases como “Si no hubiera hecho esto” o “Si hubiera dicho algo distinto” pueden dar vueltas en la cabeza.
- Es más fácil no confiar en uno mismo que aceptar que alguien más mayor, en quien confiábamos, era inseguro o estaba equivocado.
Experiencias y proceso terapéutico
Puede aparecer una memoria fragmentada que dificulta enfrentar la verdad en la terapia. A veces se recuerda el miedo y la sensación de que se violó el espacio personal. Muchas personas se identifican con escenas de películas sobre abuso infantil, como “Child of Rage” o “Fatal Memories”, y se comparan para decidir si lo vivido fue realmente abuso. A medida que se dialoga con la o el terapeuta, se puede confirmar que existen recuerdos de abuso, o entender que hubo más contacto sexual del que se alcanza a recordar.
Durante años, intentar validar mis sentimientos fue infructuoso. Al final, la memoria en sí no es lo más importante; lo relevante es cómo se sintió la persona. Estas emociones no ocurren en un vacío: son las emociones las que se deben recuperar, no necesariamente el evento en sí. Hemos sobrevivido al hecho y, aunque no se pueda borrar lo ocurrido, siempre hay esperanza de avanzar a partir de las emociones que lo rodean.
Enfoque terapéutico y esperanza
Comprender el valor predictivo limitado de cada trauma temprano específico es importante, ya que muchos no profesionales, así como algunos terapeutas, siguen pensando que es necesario conocer las causas raíz exactas para solucionarlo. Esta suposición es incorrecta. Quizá la contribución principal de la terapia cognitivo-conductual haya sido orientar el tratamiento al aquí y ahora y demostrar empíricamente que el conocimiento preciso de las causas históricas no es un prerrequisito para superarlo.
Lo que deseo que otros supervivientes de trauma sepan es que no recordar no significa que no estamos trabajando. Estamos en proceso de recuperación, ya sea recordando lentamente eventos traumáticos específicos o nunca hacerlo. Tenemos permiso para no recordar. No implica que nuestra mente esté rota o que estemos exagerando. La memoria no nos ha fallado; podría haber hecho exactamente lo contrario: protegernos. No necesitamos esos recuerdos para identificar nuestras emociones o para sanar. No es necesario construir un caso para tener un sentimiento: ese sentimiento ya está presente, con o sin explicación. Permitirse abrazarlos es una forma de honrar nuestras emociones y a nuestra yo infantil; nos impulsa a avanzar como supervivientes fuertes, sin volver a ser víctimas.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.