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La percepción no es la realidad: trastorno dismórfico corporal

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¿Te preocupa demasiado tu aspecto y desearías poder pensar menos en ello? Podrías estar experimentando síntomas de dismorfia corporal. Muchas personas se ven afectadas por los estándares de belleza poco realistas que se han difundido en la sociedad, la cultura popular y las redes sociales. Este fenómeno puede generar estrés y ansiedad en la vida diaria, y plantea preguntas sobre si tu preocupación es una inseguridad o algo más.

¿Qué es la dismorfia corporal?

La dismorfia corporal, o trastorno dismórfico corporal (TDC), es un trastorno de la salud mental caracterizado por una preocupación excesiva y persistente por defectos percibidos en la apariencia que suelen ser poco notables para los demás. A diferencia de las inseguridades normales, el TDC puede ocupar gran parte del tiempo y deteriorar la vida diaria.

Síntomas y señales

Si tienes TDC, ya sabes lo que significa pensar en tu aspecto de forma excesiva. Te acompañan pensamientos intrusivos y desagradables sobre imperfecciones físicas que pueden durar horas o todo el día. Esto puede dificultar pensar en otras cosas y afectar tu vida diaria.

  • Sentimientos de baja autoestima y evaluación constante de tu apariencia.
  • Evitación de situaciones sociales o académicas por miedo a ser juzgado.
  • Dificultades en el trabajo o en los estudios debido a la preocupación por la apariencia.

las personas con TDC suelen realizar conductas repetitivas para ocultar o corregir lo que perciben como defectos. Estas conductas pueden incluir:

  • Camuflaje corporal (postura, ropa, maquillaje, peinado, sombreros, etc.).
  • Compararse con otras personas.
  • Buscar o someterse a intervenciones quirúrgicas o tratamientos cosméticos.
  • Mirarse de forma excesiva en espejos o evitar los espejos.
  • Manipulación frecuente de la piel, ejercicio excesivo o cambios de vestimenta.

¿Quién puede tenerla?

La dismorfia corporal afecta entre un 1,7% y un 2,9% de la población general y suele iniciarse durante la adolescencia, afectando especialmente a niños y adolescentes. Es frecuente que esté subdiagnosticada, por lo que la cifra real podría ser mayor. Afecta por igual a hombres y mujeres, si bien los estigmas de género pueden influir en su reconocimiento.

Un ejemplo de presentación clínica: Peggy, una mujer de 30 años, está tan preocupada por el envejecimiento que ha perdido horas revisando su rostro en el espejo del coche. A lo largo de su vida ha pasado por múltiples intervenciones estéticas debido a la creencia de que ciertos rasgos revelarán la edad o el defecto. Este caso ilustra la variabilidad de las manifestaciones del TDC.

Cuándo consultar a un profesional

Habl ar con tu médico de cabecera puede ser el primer paso para descartar condiciones médicas y para orientarte hacia el tratamiento adecuado. Si tras la evaluación se sospecha un trastorno de salud mental, pueden derivarte a un profesional de salud mental más cualificado para la intervención.

Diagnóstico

Un profesional cualificado puede diagnosticar el trastorno dismórfico corporal. Por lo general, el diagnóstico implica una entrevista; la honestidad durante el proceso es clave. No hay nada de qué avergonzarse; los profesionales están para ayudar. Existen herramientas de tamizaje y evaluación que pueden respaldar el diagnóstico.

Tratamiento

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La Terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser muy eficaz para tratar la dismorfia corporal. Suele buscar cambiar los patrones de pensamiento y de comportamiento relacionados con la imagen corporal.

  • Reconocer y reevaluar las distorsiones del pensamiento a la luz de la realidad.
  • Comprender la motivación y el comportamiento de los demás.
  • Desarrollar habilidades de resolución de problemas para afrontar situaciones difíciles.
  • Incrementar la confianza en las propias capacidades.

La TCC también busca modificar conductas asociadas, como afrontar miedos en lugar de evitarlos, ensayar respuestas en situaciones sociales y practicar técnicas de relajación.

Medicamentos

Además de la TCC, ciertos fármacos pueden ayudar a disminuir los síntomas. Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) son los más estudiados y recomendados. La elección del medicamento y la dosis deben decidirlas conjuntamente tú y un psiquiatra.

Hospitalización

En casos graves, el trastorno puede requerir hospitalización psiquiátrica para garantizar la seguridad y facilitar el tratamiento intensivo.

Si tienes pensamientos suicidas

Si tú o alguien que conoces está considerando hacerse daño, no estás solo. Hay ayuda disponible de inmediato:

  • Llama o envía un mensaje al 112 para emergencias en muchos países europeos; busca los servicios de emergencia de tu localidad.
  • Si estás en Estados Unidos, llama o envía un mensaje al 988 o visita los recursos de crisis disponibles.
  • En otros países, consulta Befrienders Worldwide para encontrar una línea de ayuda local.

También puede ser útil pedir apoyo a una persona de confianza que te acompañe hasta recibir ayuda profesional.

Perspectiva general y próximos pasos

Aunque la dismorfia corporal puede estar infradiagnosticada, se trata de una condición de salud mental que afecta a una parte significativa de la población. Sus síntomas pueden generar patrones de pensamiento negativos que interfieren en la vida diaria. Si tras leer este artículo te identificas con la dismorfia, habla con un profesional de la salud para explorar opciones de tratamiento. Reconocer la condición ya es un paso importante, y la ayuda está disponible.

Vídeo sobre La percepción no es la realidad: trastorno dismórfico corporal

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.