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La psicología de premiarte con golosinas

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En mi libro Better Than Before describo las múltiples estrategias para cambiar hábitos. Cada persona tiene favoritas, pero muchos coincidiríamos en que la Estrategia de las Recompensas es la más atractiva. Las recompensas no son indulgencias; pueden revitalizar nuestra energía cuando el cansancio debilita la disciplina y fortalecen la capacidad de autocontrol para mantener hábitos saludables.

La Estrategia de las Recompensas

Las recompensas, o “rewards”, pueden energizarnos y sostener la autodisciplina cuando el esfuerzo es alto. Los estudios muestran que recibir una recompensa pequeña —un regalo sorpresa o ver un video gracioso— incrementa el autocontrol y facilita mantener hábitos saludables. Es Secreto de la adultez: si te das más a ti mismo, puedes pedir más de ti mismo. Cuidarte no es egoísta.

  • Recibir un regalo sorpresa
  • Ver un video gracioso
  • Comprar música nueva cada semana
  • Disfrutar de un té de hierbas o de un cuaderno nuevo

Fortalecer el hábito con una visión realista

Cuando no recibimos recompensas, podemos sentirnos agotados, exhaustos y resentidos. El otro día, hablaba con un amigo sobre las recompensas y me dijo: “No me doy ninguna recompensa”. Este comentario me llevó a considerar dos líneas de pensamiento. Primero, incluso si no se las otorga, podría verse a sí mismo como una “persona que no se recompensa”. En términos de hábitos, eso resulta arriesgado. Puede parecer estoico o desinteresado, pero la experiencia sugiere lo contrario: sentirnos privados es una base poco adecuada para sostener hábitos saludables. Si nos sentimos privados, tendemos a justificar el romper con lo que queremos mantener, diciendo que nos lo hemos ganado, que necesitamos esto o que nos merecemos aquello.

Segundo, quizá sí se da recompensas, pero no las identifica como tales. Tras un breve cuestionamiento, mi amigo citó un ejemplo claro: cada semana compra música nueva. Para que algo sea una recompensa, es crucial nombrarlo y saborearlo; cuando reconocemos el placer, la experiencia se convierte con más intensidad en recompensa. Incluso cosas simples, como un té de hierbas o un estuche de lápices recién afilados, pueden ser recompensas válidas. Cuando descubrí cuánto me gustan los aromas, se abrió un mundo entero de recompensas para mí.

Un repertorio amplio de recompensas saludables

Deberíamos esforzarnos por disponer de un gran menú de recompensas saludables para recargar nuestra energía de forma equilibrada. A veces, las recompensas no parecen tales. Por ejemplo, para muchas personas planchar puede convertirse en una recompensa inesperada. ¿Te pasa lo mismo? ¿Qué recompensas saludables hay ya en tu lista?

  • Té de hierbas agradable
  • Un cuaderno nuevo para escribir
  • Música nueva para escuchar con atención
  • Un paseo corto al aire libre

¿Notas que cuando te das recompensas saludables, te resulta más fácil mantener tus hábitos positivos? ¿Qué recompensas saludables tienes en tu lista?

Vídeo sobre La psicología de premiarte con golosinas

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.