La psicología del deporte y su historia
Mi novio, aficionado al golf, siempre dice que este deporte es principalmente un juego de la mente. En efecto, el estado mental influye mucho en el rendimiento; lo mismo ocurre en otros deportes. La psicología deportiva puede conferir una ventaja a los atletas. Como señalan Ludy Benjamin y David Baker, a menudo cuando los talentos físicos están parejos, son los factores mentales los que deciden.
Orígenes y evolución de la psicología deportiva
Comienzos en Estados Unidos
En Estados Unidos, las raíces de la psicología deportiva se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando varios psicólogos comenzaron a realizar estudios vinculados al deporte. En 1898, el psicólogo Norman Triplett demostró que los ciclistas rendían mejor cuando competían contra otros que cuando iban solos. Edward W. Scripture estudió la velocidad de reacción de los corredores.
Experimentos y su significado para el deporte
En la década de 1920, el psicólogo Walter Miles, junto con el estudiante de posgrado B.C. Graves y el entrenador de fútbol Glenn “Pop” Warner, se centraron en el fútbol americano para averiguar la forma más rápida en que la línea ofensiva se moviera en armonía tras el inicio de la jugada. Miles creó un equipo experimental para medir los tiempos de reacción. Un dispositivo probaba los tiempos de reacción de siete linieros simultáneamente: cuando un liniero se movía, activaba la liberación de una bola de golf que caía sobre un tambor giratorio cubierto de papel, permitiendo medir la rapidez de la respuesta. Los entrenadores concluyeron que la primera arrancada de la línea era una gran ventaja para la ofensiva, y buscaron formas de acelerar ese movimiento. El significado de este experimento trasciende a los linieros veloces: representa una de las primeras vías para aplicar la psicología y la experimentación a obtener ventajas competitivas en el deporte.
El fundador de la psicología deportiva
“Cuanta más mente se emplee en la competencia atlética, mayor será la habilidad de nuestros atletas.” Mientras algunos de los primeros especialistas se acercaron a la investigación deportiva, Coleman R. Griffith (1893-1966) es reconocido como el fundador de la psicología deportiva. Comenzó sus estudios como estudiante de posgrado en 1918, centrando su investigación en cómo la visión y la atención predicen el rendimiento en baloncesto y fútbol (Benjamin & Baker, 2004). Años más tarde impartió un curso titulado “Psicología y Atletismo” y fue nombrado profesor asistente en la Universidad de Illinois.
En 1925 abrió el primer laboratorio de investigación sobre rendimiento atlético en la universidad. Allí llevó a cabo numerosos estudios sobre: la relación entre ejercicio y aprendizaje; los efectos del ejercicio extremo en la longevidad y la resistencia a enfermedades; la naturaleza del sueño en los atletas; métodos para enseñar habilidades psicológicas en el fútbol; medición de la condición física; efectos de la emoción en el aprendizaje de hábitos; coordinación muscular; persistencia de errores; efectos de la fatiga en el rendimiento; y variables mentales asociadas al alto rendimiento deportivo (citado en Benjamin & Baker, 2004).
Por la Gran Depresión y la supuesta pérdida de apoyo del entrenador de fútbol de Illinois, Robert Zuppke, el laboratorio se cerró en 1932. Griffith publicó, en 1925, lo que se considera su artículo más importante, “Psicología y su relación con la competencia atlética” (Green, 2003), donde defendía el valor de la psicología para el rendimiento deportivo. También escribió dos manuales sobre psicología deportiva: Psychology of Coaching (1926) y Psychology and Athletics (1928).
En 1938 tuvo la oportunidad de trabajar como asesor en los Chicago Cubs, contratado por su propietario Philip K. Wrigley. Sin embargo, su labor con los Cubs no duró y terminó en 1940; el manager Charlie Grimm la consideró una interferencia y sólo adoptó algunas de sus recomendaciones. Griffith dejó constancia de su experiencia en un voluminoso diario de 600 páginas.
La psicología deportiva en el béisbol
Según Green (2003), tras Griffith otros psicólogos siguieron su ejemplo para ayudar a equipos de béisbol. Diez años más tarde, el psicólogo neoyorquino y hypnotizador David F. Tracy fue contratado para apoyar a los St. Louis Browns (Tracy, 1951). En los años 50, el cazatalentos Jim McLaughlin introdujo en la captación de jugadores una actitud “científica” similar a la promovida por Griffith. En los 60, los Philadelphia Phillies se asociaron con profesores de la Universidad de Delaware para crear un “Programa de Investigación para el Béisbol” (Kerrane, 1984, p. 153). En los 70, los Kansas City Royals crearon una “academia” de desarrollo basándose en la ciencia. En los 80, pruebas como el Athletic Motivation Inventory (Tutko, Lyon, & Ogilvie, 1969) se convirtieron en herramientas habituales para cazatalentos y managers. También en esa década, el manager de los Chicago White Sox y de los Oakland Athletics, Tony LaRussa, llevó la informática y las bases de datos al dugout para su uso continuo. Aunque Griffith no logró el éxito con los Cubs, su enfoque de la psicología aplicada al deporte dio lugar a prácticas que hoy son comunes en el béisbol profesional y en otros deportes.
La psicología deportiva hoy
Los psicólogos del deporte trabajan en una variedad de contextos. Tienen consultas privadas, ofrecen servicios de asesoramiento, ayudan a equipos profesionales, realizan investigaciones y ocupan puestos en la NCAA, entre otras funciones. Y buena parte de este trabajo resulta realmente interesante. Por ejemplo, se ha utilizado la biofeedback para enseñar a ciertos tiradores a ser conscientes de sus latidos y a disparar entre latidos para obtener un mayor grado de estabilidad.
Según la American Psychological Association (APA), la psicología deportiva puede ayudar a los atletas en varias áreas:
- Mejora del rendimiento: estrategias mentales como la visualización, el diálogo interno y las técnicas de relajación para superar obstáculos y alcanzar el máximo potencial.
- Gestión de la presión: apoyo para lidiar con la presión de padres, entrenadores y las propias expectativas.
- Recuperación de lesiones: ayuda para tolerar el dolor, adherirse a regímenes de rehabilitación y adaptarse a la ausencia temporal de la competición.
- Mantener un programa de ejercicio: aumentar la motivación y abordar preocupaciones relacionadas para quienes desean ejercitarse de forma regular.
- Disfrute del deporte: educación para entrenadores sobre cómo promover el disfrute y una autoestima saludable en los jóvenes atletas.
Vídeo sobre La psicología del deporte y su historia
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.