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¿Las palabras pueden cambiar el cerebro?

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Nuestro cerebro responde a las palabras de manera que condiciona nuestra experiencia del mundo. Usar expresiones que no dañen a los demás puede protegerles del trauma, mientras que palabras hirientes pueden intensificar el dolor y nublar la percepción de las circunstancias. Este artículo explora qué dice la investigación sobre el poder de las palabras, su impacto emocional y físico, y estrategias de afrontamiento.

Cómo funcionan las palabras en el cerebro

Las palabras no solo comunican; pueden modular la experiencia sensorial y emocional. La forma en que nos expresamos y escuchamos a los demás puede activar regiones cerebrales asociadas al dolor y a la regulación emocional, alterando nuestra percepción de las situaciones y, a veces, incluso la curación de una lesión. A continuación se presentan hallazgos clave de la investigación.

Impacto en el dolor

En un estudio de 2019, 17 participantes evaluaron palabras relacionadas con el dolor frente a un lenguaje neutral. Los resultados mostraron que las palabras vinculadas al dolor incrementaban la intensidad reportada y activaban áreas como la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal dorsolateral, entre otras.

Contexto y significado de las palabras

La percepción de una palabra depende de su contexto, un fenómeno denominado “prosodia semántica”. En situaciones neutras, ciertas palabras pueden hacer que un resultado médico ambiguo se perciba como negativo si se asocia más con “causado” que con “producido”.

Impacto en la curación

La elección del lenguaje por parte de los profesionales de la salud puede influir en la recuperación. Por ejemplo, reemplazar términos que sugieren degeneración crónica por descripciones más neutrales puede facilitar la recuperación y la adherencia al tratamiento.

El poder de las palabras en el rendimiento y el ánimo

Las palabras positivas pueden mejorar el ánimo y el rendimiento en pruebas físicas, y el aliento verbal puede ayudar a superar miedos emocionales que limitan el desempeño ante el dolor o la lesión.

Encouragement en pruebas de equilibrio

Un estudio de 2021 mostró que el aliento verbal específico, como “vamos, vamos, puedes hacerlo”, mejoraba el rendimiento en una prueba de equilibrio entre personas con inestabilidad crónica del tobillo, pero no en el grupo control sin esa condición. Se planteó que componentes psicológicos, como el miedo, pueden bloquear el rendimiento; el estímulo positivo puede ayudar a superarlo.

Impacto en jóvenes y educación física

Otra investigación de 2020 analizó palabras de aliento de un profesor de educación física durante partidos breves entre adolescentes. Los juegos con ese aliento resultaron en mayor intensidad física, mayor disfrute y un estado de ánimo más positivo entre los participantes.

¿Las palabras pueden causar trauma?

Las palabras pueden herir e incluso afectar la salud mental y la vida diaria. Un estudio de 2019 con estudiantes universitarios encontró efectos como miedo a la asertividad, olvidos de citas y obligaciones, irritabilidad y cambios físicos. La violencia psicológica, no limitada a lo verbal, se asoció a consecuencias negativas para la salud mental.

Violencia psicológica y salud mental

Una revisión de 2022 vinculó la violencia psicológica —especialmente cuando proviene de parejas íntimas— con trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión y ansiedad, la asociación más fuerte con TEPT. La violencia emocional y verbal mostró la asociación más marcada con la depresión.

Cómo afrontar palabras dañinas

No siempre es fácil escuchar palabras hirientes, pero existen pasos para sanar. La violencia verbal puede considerarse abuso. Si estás en peligro inmediato, llama al 911. Si no hay peligro inmediato, puedes ponerte en contacto con la Línea Nacional de Violencia Doméstica llamando al 800-799-7233 o enviando “START” al 88788. También puedes hablar con un profesional de la salud mental o con alguien de confianza.

Las palabras también pueden constituir acoso. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 1 de cada 5 estudiantes de secundaria experimenta acoso en la escuela y más de 1 de cada 6 lo sufre en Internet. Los niños que sufren acoso pueden necesitar cuidados especiales, y no siempre cuentan a un adulto. En el ámbito laboral, casi un tercio de los adultos en EE. UU. experimenta acoso en el trabajo. Si ocurre en el trabajo, considera hablar con un responsable, un compañero o el departamento de recursos humanos para buscar apoyo.

Frente a palabras dañinas de alguien cercano, como una pareja, puede ayudar tomarse un espacio cuando la otra persona está enfadada, y apoyarse identificando desencadenantes y buscando formas de canalizar la ira. Prioriza tu autocuidado y establece límites para tu seguridad. Si el daño se vuelve abusivo, podría ser necesario dejar la situación.

Resumen de hallazgos

  • Las palabras activan áreas específicas del cerebro y pueden modular la experiencia subjetiva del dolor.
  • La asociación entre palabras y percepciones puede hacer que eventos neutros parezcan positivos o negativos.
  • El lenguaje tiene poder para herir o para sanar; las palabras alentadoras pueden mejorar el rendimiento físico y la salud.
  • Cuando se experimentan palabras dañinas, no es culpa de la persona afectada; existen vías de apoyo y estrategias de afrontamiento.

Vídeo sobre ¿Las palabras pueden cambiar el cerebro?

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.