¿Las personas con trastorno bipolar son violentas? Conozca los hechos.
En la televisión y los medios, el trastorno bipolar se asocia a menudo con la peligrosidad. La ciencia señala que, aunque existe un vínculo moderado entre la enfermedad y la agresión, la mayor parte de las personas con bipolar no es peligrosa y, de hecho, suelen ser más vulnerables a la violencia de otros. Aun así, sigue existiendo un estigma; hasta el 75% de la población general lo cree.
Qué dice la ciencia sobre la violencia y el trastorno bipolar
La mayor parte de las investigaciones señala que la mayoría de las personas con trastornos mentales graves, como el trastorno bipolar, no son violentas. Sin embargo, existe un vínculo moderado entre violencia y la enfermedad, que no es directo y suele estar mediado por otros factores como el consumo de sustancias, un intento de suicidio reciente o dificultades de aprendizaje. la irritabilidad y la agresión son más probables durante fases maníacas, mixtas o con psicosis.
- La gran mayoría de personas con trastornos mentales graves, como el trastorno bipolar, no son violentas.
- Existe un vínculo moderado entre violencia y bipolar, que suele estar mediado por estados maníacos, mixtos o con psicosis, y no es directo.
- La asociación no es directa; otros factores contribuyen, como consumo de sustancias, un intento de suicidio reciente o dificultades de aprendizaje.
- La irritabilidad y la agresión son más probables durante fases activas; durante la eutimia el riesgo es similar al de la población general.
- Factores de riesgo clave: trastornos de personalidad y consumo de alcohol o drogas, que se asocian a irritabilidad y comportamientos agresivos.
- La intervención médica regular se asocia con menos comportamientos agresivos.
- Un objetivo clave de la investigación es reducir el estigma asociado a un diagnóstico de salud mental.
Qué dicen los estudios sobre la agresión
Investigaciones de 2015 y 2018 señalan que, cuando hay violencia en personas con trastorno bipolar, suelen intervenir otros factores además de la propia enfermedad, como consumo de sustancias, un intento reciente de suicidio o una discapacidad de aprendizaje. En general, la conducta agresiva es más probable durante estados maníacos, mixtos o con psicosis. Un estudio encontró que las personas con psicosis actual tenían puntuaciones significativamente más altas de agresión, hostilidad y enojo que las que no tenían psicosis actual.
Otro estudio de 12 meses con 151 personas con trastorno bipolar I encontró que 18 (11,92%) experimentaron alguna forma de agresión: la mayor parte fue verbal (14 participantes, 9,27%), y solo 2 (1,32%) actuaron de forma física hacia otros. La mayor parte de la agresión tuvo lugar durante las fases activas; solo el 2,64% mostró signos de agresión durante la eutimia, cifra cercana a la de la población general. La irritabilidad y la agresión estuvieron fuertemente vinculadas a trastornos de personalidad y al consumo de alcohol o drogas. Quienes recibían tratamiento de salud mental de forma regular mostraron menos conductas agresivas que quienes acudían con menor regularidad.
En conjunto, los hallazgos indican que la mayor parte de las personas con síntomas de agitación o irritabilidad no cometen actos violentos. La mayor parte de los episodios agresivos se da durante las fases activas y suele estar asociada al consumo de sustancias. Los investigadores creen que estos resultados pueden ayudar a reducir el estigma asociado al diagnóstico.
Papel del trauma infantil
El trauma en la infancia es un factor que contribuye a los síntomas de agresión en personas con trastorno bipolar, pero la relación es compleja y depende de múltiples factores. En general, el trauma infantil se reporta con mayor frecuencia entre personas con bipolar frente a la población general, y la agresión está significativamente vinculada a: abuso emocional y negligencia, abuso físico, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trastorno de personalidad antisocial.
La investigación también sugiere que el trauma infantil se asocia a síntomas más graves en el trastorno bipolar, incluyendo: inicio más temprano, mayor riesgo de al menos un intento de suicidio, ciclos de ánimo más rápidos, más episodios y mayor consumo de sustancias.
Cómo prevenir o gestionar episodios de agresión
Terapias psicológicas y manejo emocional
La psicoterapia es una vía útil para aprender a gestionar emociones difíciles, incluida la ira e irritabilidad. Dos enfoques destacados son:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): aborda procesos de pensamiento negativos o distorsionados y ayuda a reconocer cómo las emociones influyen en las acciones. Investigaciones de 2017 sugieren que la TCC puede reducir el riesgo de recaída en el trastorno bipolar y mejorar los síntomas depresivos, la severidad de la manía y el funcionamiento social.
- Terapia dialéctico conductual (TDC): enseña habilidades para gestionar emociones difíciles y manejar mejor los conflictos relacionales. Un estudio piloto de 2013 encontró que la TDC mejoraba el control emocional, aumentaba la atención plena y reducía los síntomas depresivos en adultos con trastorno bipolar.
Mirando hacia adelante: percepciones y realidad
Probablemente influenciados por la televisión, las series y los medios, muchas personas creen que las personas con trastorno bipolar son peligrosas. Sin embargo, las estadísticas y la investigación indican que la gran mayoría no es violenta. Algunas personas pueden presentar mayores signos de agresión, pero múltiples factores suelen intervenir, como el consumo de alcohol o sustancias. A menudo, la ira se dirige hacia uno mismo o hacia objetos más que hacia otras personas.
Apoyo y recursos
Si tú o alguien cercano tiene dificultades con la ira o la agresión en el trastorno bipolar, puedes buscar ayuda profesional. Diversos enfoques terapéuticos y clases de manejo de la ira pueden ayudar a gestionar emociones difíciles. También puede ser útil unirse a un grupo de apoyo en línea o local para personas con trastorno bipolar o sus familias.
- Grupos de apoyo de NAMI
- Grupos de apoyo en línea DBSA
- Grupos de apoyo locales DBSA
Para ayudar a alguien que pueda estar considerando hacerse daño o suicidarse
Pregunta directamente si está pensando hacerse daño a sí mismo o a otros. Mantén a la persona segura reduciendo o eliminando el acceso a objetos o lugares peligrosos, escucha y reconoce su dolor y sentimientos, y anímale a buscar ayuda. Puede llamar a la Lifeline de Crisis 988 en Estados Unidos (988) o chatear en 988lifeline.org, o textar “HOME” al 741741 en Crisis Text Line. Si no estás en Estados Unidos, busca una línea de ayuda en Befrienders Worldwide. En caso de emergencia, acude a tu servicio de emergencias o a un centro de atención psiquiátrica para hablar con un profesional de salud mental.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.