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Llorar en el trabajo: 5 formas de lidiar con ello.

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Cuando las lágrimas amenazan en la oficina, apartarte o practicar respiración profunda puede ayudar a controlarlas. Llorar en el trabajo es una respuesta humana ante el estrés y la emoción, y a veces puede ser útil expresarlo de forma moderada. Este artículo aborda por qué ocurren estas lágrimas, qué puedes hacer para gestionarlas y cuándo buscar apoyo si fuera necesario.

Por qué lloramos en el trabajo

Antes de analizar soluciones, es importante entender que llorar es una reacción natural ante distintas circunstancias emocionales. En el entorno laboral pueden influir varias causas que desencadenan lágrimas:

  • Frustraciones laborales: críticas, desacuerdos con un jefe o con compañeros, o sentirse desconectado de la tarea.
  • Eventos personales que afectan al día a día: problemas económicos, separación o duelo, que se trasladan al ámbito laboral.
  • Dolor físico: dolor agudo o crónico que se intensifica y dificulta concentrarse.

Cómo gestionar las lágrimas en la oficina

Cuando sientes que las lágrimas están por salir, puedes probar algunas estrategias para mantener la compostura sin negar tus emociones.

Salir un momento

Si el llanto surge a raíz de algo reciente en el trabajo, aléjate de la situación. Salir a caminar unos minutos fuera de la oficina te ayuda a calmarte y a evitar estímulos que disparen la emoción. Aprovecha ese tiempo para reflexionar sobre si tu respuesta fue adecuada y pensar en enfoques más constructivos para el futuro.

Distraerse

Las distracciones pueden ser útiles cuando la causa de las lágrimas es un recuerdo o una circunstancia a la que no puedes poner distancia física. Por ejemplo, si estás rumiante sobre una situación personal mientras trabajas, guía tu mente hacia otra actividad. Ver fotos de personas, lugares o mascotas que te gusten o escuchar música que calme y eleve tu ánimo puede ser especialmente útil. También funciona sustituir pensamientos negativos por positivos justo cuando aparecen.

Ejercicio

El ejercicio libera endorfinas, las hormonas del bienestar. mejora la circulación hacia el cerebro, lo que influye en la respuesta fisiológica al estrés. En tu tiempo libre, considera actividades aeróbicas como caminar, nadar o andar en bicicleta. Si pasas mucho tiempo en la oficina, aprovecha caminatas rápidas durante las pausas.

Respiración

La respiración profunda ayuda a reducir el estrés. Practica exhalaciones largas y pausadas, de hasta ocho tiempos, y prueba la respiración diafragmática: coloca una mano en el abdomen y respira hondo para que se expanda, luego exhala de forma completa y lenta para desacelerar la respiración.

Mejorar el sueño

¿Duermes lo suficiente? Si no consigues entre 6 y 8 horas, tu capacidad para regular las emociones puede verse afectada. Investigaciones de 2018 señalan que la falta de sueño puede aumentar el estrés, la irritabilidad y la tensión emocional.

¿Es aceptable llorar en el trabajo?

La respuesta corta es sí. Llorar es una parte natural de la experiencia humana y una expresión de nuestras emociones. Según una encuesta de 2018, el 45% de los trabajadores admitió haber llorado en el trabajo, y el 74% de los directivos encuestados consideró que llorar está bien, al menos de forma ocasional. No obstante, persiste el estigma de asociar el llanto con debilidad o falta de profesionalidad. Si las lágrimas no son frecuentes ni disruptivas, pueden entenderse como una expresión auténtica del momento.

¿Cuándo buscar ayuda?

Un llanto ocasional es comprensible, pero puede ser momento de buscar apoyo si observas alguno de estos signos:

  • llantos incontrolables o que no se pueden contener
  • uso frecuente de pañuelos o tissues para contener las emociones
  • llantos sin una causa identificable

Hablar con un profesional de la salud mental puede ayudar a determinar si hay condiciones subyacentes que expliquen las lágrimas constantes o si hay otros aspectos a considerar. Si no sabes por dónde empezar, hay recursos y servicios de apoyo emocional disponibles en tu entorno que pueden orientar.

Qué hacer después de un episodio

Un estallido de lágrimas puede ser una experiencia normal que no debe impedir continuar con el día. Si necesitas, da una vuelta por el edificio o busca un lugar tranquilo para respirar hondo y reagruparte. Esa pausa puede ayudarte a sentirte más renovado y a seguir con tus tareas con mayor claridad.

Vídeo sobre Llorar en el trabajo: 5 formas de lidiar con ello.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.