Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

Madres agotadas, no es tu culpa que te sientas así

Fuente

Yo también me sentí así. Estaba completamente enamorada de mis hijas, pero eso no me protegía. Había dedicado mi vida a ser la mejor madre posible, hasta el agotamiento, y me preguntaba si sería una mala madre. A veces me sorprende que casi todas las madres pasen por esto. Aquí explico por qué no es nuestra culpa.

La maternidad es una tarea dura

Este es el trabajo más exigente que he tenido: un cielo y un infierno al mismo tiempo. Las interrupciones son frecuentes, no hay control sobre la agenda, cambio de tareas constantemente y hay demasiado por hacer, con estallidos emocionales y sin días libres, todo mientras se duerme poco.

  • Interrupciones frecuentes y sensación de que nunca se termina la tarea.
  • Falta de control sobre la agenda y la planificación diaria.
  • Cambios constantes de tarea y exceso de responsabilidades.
  • Demanda emocional constante y sueño insuficiente.
  • Ausencia de vacaciones o momentos de descanso.

Sin entrenamiento previo

¿Qué tipo de empleador esperaría que hagas todo desde el día uno sin formación, especialmente cuando la vida y el bienestar de otra persona dependen de ti?

  • La maternidad suele llegar sin la formación profesional que esperaríamos para cualquier puesto.
  • Las expectativas de familiares y de la sociedad pueden ser poco realistas y agotadoras.

La aldea para criar a un niño se parece a una ciudad fantasma

La mayoría de nosotras criamos a nuestros hijos casi solas. En sociedades tradicionales, la crianza involucraba a toda la comunidad. Yo también cometí el error de no pedir ayuda hasta estar completamente agotada.

  • La falta de apoyo social y comunitario en la crianza cotidiana.

Nos ponemos a nosotras mismas en último lugar

Autocuidado? ¿Qué es eso? No mantenía en mente mis propias necesidades; el sacrificio era la norma. Pero eso te lleva a sentirse abrumada. Tenemos que ponernos la máscara de oxígeno primero para poder ayudar a los demás. ¿Qué necesitas ahora?

  • La autocompasión y el autocuidado son necesarios para sostener la crianza.

Nuestros cerebros tienen un sesgo de negatividad

Como psicóloga, sabía esto, pero olvidé aplicarlo a la maternidad. En tiempos de la vida primal era más importante notar al león que a lo positivo; ahora nuestro cerebro aún detecta problemas con más facilidad que lo que va bien, y nos angustiamos. Debemos elegir girar hacia estos momentos positivos para equilibrar la balanza. La atención plena me ayudó a volver a hacerlo.

Nos juzgamos a nosotras mismas

Tenía expectativas increíblemente poco realistas y era dura conmigo cuando no las cumplía. La toma de conciencia llegó con el tiempo, pero entonces mi crítico interior seguía diciéndome que siguiera adelante. Aprender a pausar y cultivar deliberadamente una relación amable conmigo misma fue una habilidad que practiqué a diario y que cambió mi vida.

No hay un interruptor de apagado

Es maravilloso preocuparse por nuestros hijos; debemos hacerlo. Pero para mí, ese cuidado se convirtió en no tener un interruptor y en todo lo demás que se menciona aquí. Dirigir ese amor hacia mí misma calmó mi corazón cansado y empezó a reabastecerlo como recurso para la maratón de la maternidad.

Perdemos otras partes de nosotras

La maternidad es absorbente. Hay partes de nosotras que teníamos antes que se pierden. Dejé mi trabajo voluntariamente y me entregué por completo a la maternidad. Más tarde sentí que había perdido mi identidad profesional, financiera, romántica y como amiga. Tomó tiempo recuperar una sensación más plena de quién era.

  • Tomar tiempo para cosas que no son la maternidad puede parecer irreal en ciertos momentos, pero buscar apoyo para estar con tu pareja y amigos y hacer cosas que te gustan es reparador.

Estamos agotadas

Con el tiempo, las madres quedamos física, emocional y mentalmente agotadas de nutrientes, fuerza y vitalidad. El concepto de “síndrome de madre agotada” subraya lo importante que es recuperar la energía para cuidar de nosotras mismas y gestionar nuestro rol de cuidadoras.

Nos quedamos atrapadas en una espiral de negatividad

Todo esto se acumula hasta una fatiga casi inevitable, sensación de desbordamiento y mala salud. Existe una espiral positiva de bienestar, pero debemos dar el primer paso, por nosotras y por nuestros hijos.

Hemos olvidado cómo estar quietas

Tenemos que apartarnos de la vorágine del mundo por un tiempo. Nuestra cultura glorifica la actividad, pero debemos elegir de forma diferente. ¿Qué es más importante: tu bienestar o tu lista de tareas? Para mí, es una elección diaria que requiere determinación para no volver al frenético “hacer” y dejar espacio a “ser” y a “conectar”. Siempre habrá cosas sin terminar.

No lo hagas solo

Cuando logré relajarme lo suficiente para entender cuán exhausta estaba, busqué ayuda, recuperé el control de mi bienestar y dediqué más tiempo a la atención plena, la amabilidad y el descanso. Se hizo más fácil. La diversión volvió poco a poco. Ya no me derriban las olas; debajo hay una calma a la que ahora puedo recurrir con más facilidad.

Vídeo sobre Madres agotadas, no es tu culpa que te sientas así

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.