Mantener tu identidad como madre que se queda en casa
Muchas madres viven con una identidad que se reduce a ser mamá. Aunque tengan tiempo para sí mismas, ya no saben qué les gusta hacer. Se sienten invisibles y valoradas solo por lo que hacen por los demás. Se preguntan si sus hijos las encontrarán aburridas. La psicóloga clínica Jessica Michaelson señala que, si encaja con sus valores, la maternidad puede fortalecer la identidad, no dañarla.
La identidad en la maternidad: cambios, desafíos y oportunidades
Las expertas señalan que permanecer en casa no es intrínsecamente dañino para la identidad, y que puede fortalecerse si está alineada con valores personales. El problema surge cuando se piensa que hay que ceder todo el tiempo y la atención a los hijos sin cultivar las propias necesidades. la cultura a menudo premia la abnegación en la maternidad, lo que genera miedo al juicio si se buscan otros intereses.
La maternidad es trabajo exigente: el cansancio, la falta de estructura y la novedad pueden desdibujar la identidad. Incluso cuando hay un sentido fuerte de yo, es común sentirse abrumada, irritable y aburrida, porque el trabajo significativo no siempre es fácil ni divertido.
Qué hacer para reconectar contigo misma
Procesa el cambio de identidad
Sullivan enfatiza que es fundamental hablar abiertamente sobre las emociones y los cambios que experimentas, y escuchar sin juicios a las personas que te rodean, ya sea otras madres, familiares, un grupo o una terapeuta.
Presta atención a tus preferencias
Michaelson recomienda identificar aquello que realmente te gusta y que tu verdadero yo prefiere, incluso en las cosas más simples, como elegir un color o un sabor. Cada decisión, por pequeña que parezca, merece reconocimiento.
Escribe para entenderte
Fink propone el trabajo interior; la escritura puede ayudar a hallar ese terreno intermedio entre lo que haces por los demás y el autocuidado. Un prompt útil es: “¿Qué necesito ahora?”. Al responderlo, te conectas contigo misma y sabes qué hacer a continuación.
Enfócate en lo que te fascina
La fascinación surge del yo verdadero; es un interés profundo que no necesita justificación. Piensa en qué te fascinó en el pasado y mantén ese interés vivo. Puede ser la naturaleza, el arte, la lectura, la escritura, la costura, etc.
Busca recursos honestos y útiles
Puede ayudar leer material con el que te identifiques. Sullivan recomienda, por ejemplo, leer Operating Instructions: A Journal of My Son’s First Year de Anne Lamott, una mirada completamente honesta a la dicha y, a veces, la miseria de la maternidad reciente.
Mueve tu cuerpo
Hacer ejercicio afirma el cuerpo y puede recordarte tus propias necesidades. Elige actividades que realmente disfrutes, no que te parezcan una tarea. Puede ser desde bailar hasta practicar yoga en casa.
Revisa cada temporada
La maternidad cambia a lo largo de las etapas y fases de los hijos. Probar diferentes tipos de autocuidado e trabajo interior a lo largo de las estaciones de la maternidad ayuda a adaptar la identidad a la realidad presente.
Haz del autocuidado una parte productiva de tu día
Las madres ocupadas a menudo no se sienten productivas si solo se relajan. Buscar algo que sea a la vez productivo y nutritivo, y que aporte bienestar, es una victoria. Para Fink, caminar es una posible opción: mueve el cuerpo y mejora el estado de ánimo y la claridad.
Muchas madres se sienten egoístas o culpables por centrarse en sí mismas, pero el autocuidado es poderoso y necesario. Sentirse una madre plena es probablemente el mayor regalo para tus hijos: no podemos dar desde un pozo seco, pero sí desde uno lleno.
Vídeo sobre Mantener tu identidad como madre que se queda en casa
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.