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Mi vida con la tricotilomanía (tirón de cabello)

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La verdad es que me corté el pelo para la libertad, no para la belleza. A los trece años decidí dejar crecer una coleta, y ese hecho reveló el primer síntoma notable de un trastorno mental. Este relato describe la tricotilomanía, su evolución, el impacto en la vida diaria y la importancia de comprender y educar sobre la salud mental para evitar juicios erróneos.

Qué es la tricotilomanía

Tricotilomanía es un trastorno caracterizado principalmente por tirar, arrancar o girar el cabello propio de forma repetida. Este comportamiento puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, como el cuero cabelludo, el pecho o el área genital; en mi caso, se ha centrado mayormente en el cuero cabelludo. Cuando el cabello es lo bastante largo para formar un mechón entre el pulgar y el índice, empiezo a girarlo y a hacer nudos.

Con el tiempo, esos giros y tirones provocan que el cabello se caiga y, si persiste, se forman parches de calvicie en la parte superior de la cabeza. No es un simple hábito: es un impulso difícil de controlar que continúa a pesar del dolor o las lesiones en el cuero cabelludo.

  • Rasgar, girar y arrancar el cabello de forma repetida.
  • Puede afectar diferentes zonas del cuerpo, no solo la cabeza.
  • Puede dejar parches de calvicie visibles.
  • El impulso suele estar fuera de la voluntad consciente.

Mi historia y su impacto en la vida diaria

Durante años, las personas me veían como alguien “extraño” o loco cuando lo hacía en público. En mi adolescencia vivía con mis abuelos y mi abuelo solía abandonar la habitación cuando empezaba a girar el cabello; decía que era demasiado distraído y que debía parar. Hice esfuerzos para evitarlo: me ataba las manos, llevaba sombrero y hasta me echaba gel para formar un “casco” en la cabeza; sin embargo, siempre encontraba una forma de agarrar y girar. En entrevistas de trabajo, en reuniones y, a veces, hasta con el cuero cabelludo sangrante, la compulsión continuaba.

El despertar y la etiqueta social

Durante mucho tiempo pensé que era una falla moral o una debilidad personal y que no merecía el cabello si no podía cuidarlo. La reacción de mi entorno fue de preocupación, miedo o enfado; mi abuelo se alejaba ante la escena. Este estigma dificultó que buscara ayuda clínica y me llevó a creer que yo era el problema, cuando en realidad había una condición médica subyacente.

Cómo llegué a comprenderlo clínicamente

Con el tiempo me diagnosticaron trastorno bipolar y ansiedad; aprendí que la tricotilomanía está vinculada a estas condiciones y a la regulación de la ansiedad. Hoy ya no voy con la cabeza completamente calva, pero mantengo el pelo muy corto; si crece demasiado, la impulsión puede aparecer de nuevo, y entonces vuelvo a girarlo.

Reflexión sobre la educación en salud mental

Hasta hoy, la torsión del cabello me sirve para ilustrar la falta de educación en salud mental en nuestro país. Mi familia, mis amigos y extraños observaron ese comportamiento sin reconocer que era un problema médico que requería ayuda, y tendieron a culpar o a estigmatizar. Este episodio subraya la necesidad de una mayor educación en salud mental para reducir estigmas y promover la búsqueda de apoyo profesional.

Vídeo sobre Mi vida con la tricotilomanía (tirón de cabello)

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.