Parentificación: cuando los niños se convierten en cuidadores
Cuando eres joven, es posible que te sientas diferente a la mayoría de los niños sin saber exactamente por qué. Puede que no exista una etiqueta para lo que sientes ni un espacio que te ayude a entender la situación. A continuación te cuento mi infancia y cómo la “parentificación” explica parte de mi experiencia y su impacto a lo largo del tiempo.
Qué es la parentificación
La parentificación describe cuando, por distintos motivos, un niño asume el rol de adulto o cuidador dentro del núcleo familiar. Puede manifestarse de diversas maneras y conllevar distintos tipos de dolor que se derivan de esa responsabilidad. A menudo surge de la necesidad de cuidar a un hermano menor.
Si bien puede ser una fuente de trauma infantil, también puede acarrear beneficios, como volverse especialmente responsable o competente en el cuidado de otros. Sin embargo, con frecuencia puede dificultar que la persona se permita divertirse con regularidad o que adopte, de forma inadvertida, ese rol de cuidador como parte de su identidad.
Formas en que se manifiesta
- Asumir responsabilidades de cuidado de un hermano menor, a menudo a expensas de la propia infancia.
- Participar en reuniones escolares y en decisiones del plan educativo (Programa Educativo Individualizado, IEP) para entender mejor las necesidades familiares.
- Desarrollar una madurez emocional prematura que afecta la experiencia de juego y descanso.
- Priorizar las necesidades familiares sobre las propias metas o deseos.
- Encontrar dificultad para relajarse o disfrutar de actividades recreativas con regularidad.
Mi historia: infancia, familia y el desarrollo de la parentificación
Un inicio en un hogar inmigrante y un hermano con necesidades especiales
Soy la mayor de los hijos y la única hija de inmigrantes nigerianos. Crecí en los años ochenta y noventa, mucho antes de la mayor conciencia y aceptación de los trastornos del espectro autista. Nadie entendía bien qué era el trastorno del espectro autista cuando mi hermano menor recibió el diagnóstico, cuando yo tenía 9 años. En ese momento, mi hermano también recibió un diagnóstico de discapacidad intelectual. Eran años en los que la palabra despectiva “R” era común para denigrar a quien se consideraba imprudente. Hoy existen grupos de apoyo para familias con estos diagnósticos, y algunos están orientados específicamente a hermanos. Pero, dependiendo de la complejidad del diagnóstico y el apoyo necesario, los roles en una familia pueden cambiar radicalmente. En casa, el miembro más joven dejó de hablar de un día para otro y ya no oímos su voz. Cognitivamente, no avanzaba más allá de los 3 años. Esa realidad puede convertir a un hermano mayor en cuidador de por vida; así me ocurrió a mí.
De niña a cuidadora: un giro silencioso
La forma en que un hermano mayor se dirige hacia un rol de “tercero padre” puede estar explícita o implícita, influida por los adultos de la familia. Por ejemplo, sentí la necesidad de acompañar a mis padres a las reuniones del Programa Educativo Individualizado (IEP) para entender el plan. A medida que aprendía, mi papel comenzó a cambiar. El diagnóstico y las necesidades de mi hermano fueron un acontecimiento vital que podía hacer que una niña olvide que también necesita protección. Un acontecimiento que, con el tiempo, convertiría el cuidado en mi modo predeterminado, como parte de mi identidad. Llegué a caer repetidamente en ese patrón sin darme cuenta.
Recuerdo el día en que, todavía en la escuela primaria, le pregunté a mi madre si podía hablar con ella “de mujer a mujer”. Ella me dijo más tarde cuánta preocupación sintió ese día por mi tono y mi seriedad. Ese día le hice saber que necesitaba que alguien más asumiera las tareas de cuidado de mi hermano; le dije que ya estaba cargando con demasiado. ¡Qué frase para una madre! Ella seguía intentando entender la dinámica familiar. Al mirar atrás, desde la perspectiva de una madre, siento que fue una conversación pesada. No tenía las herramientas para explicar que, aunque era una niña, ya comprendía la gravedad de lo que ocurría y necesitaba ayuda para procesarlo.
Como niña muy empática, internalicé mucho. Cuidar se convirtió en una parte integral de quién soy. Tomé decisiones profesionales basadas en mi proximidad a mi hermano y no en la adecuación al puesto. Me sacrifiqué con frecuencia por el progreso de la familia, y eso se convirtió en un patrón de vida.
El ciclo de la parentificación y su influencia intergeneracional
La parentificación tiene el potencial de convertirse en un proceso intergeneracional. Ahora mi hijo y yo somos dos hermanos mayores muy empáticos de un hermano menor con discapacidad intelectual y autismo. Tanto mi hermano como la hermana de mi hijo (mi hija) requieren apoyo médico y comunitario de por vida. Mis padres esperan que, cuando ya no estén, asumamos cierta responsabilidad en el cuidado de nuestros hermanos menores. Mi esposo y yo somos conscientes de las similitudes entre mi hijo y yo. Queremos que nuestro hijo disfrute de la infancia sin tener que planificar para el cuidado de su hermana; esa responsabilidad es nuestra. Para facilitarlo, reservamos tiempo exclusivamente para mi hijo y enfatizamos la importancia de disfrutar la infancia, para que sepa que lo valoramos fuera de su rol de hermano mayor.
A pesar de nuestros esfuerzos, algunas manifestaciones de la parentificación siguen apareciendo. Nuestro hijo entiende que, dadas las condiciones de su hermana, se esperan más de él en tareas y metas que debe alcanzar de forma autónoma. En mi opinión, es natural que un hermano mayor sienta esa dicotomía; lo he vivido. Pero es aún más importante que los padres expliquen a estos niños que también son conscientes de la realidad y que atiendan sentimientos de ira, frustración o confusión que puedan surgir.
Hace unos años, nuestro hijo nos pidió otro niño. Dijo que, aunque ama a su hermana, quiere experimentar la interacción con otro niño y jugar a una gran variedad de juegos. También nos hizo saber que le gustaría que adoptáramos a un niño de su edad para que tuviera de inmediato un compañero de juegos en casa.
El poder de la autoconciencia
Hemos explicado a mi hijo que entendemos su necesidad de jugar con otros niños de su edad. Hemos sido más intencionales. Durante un periodo, programamos al menos una quedada de juego cada fin de semana para que nuestro hijo interactuara con otros niños fuera de la escuela. A principios de este año, aunque no estábamos listos para sumar un nuevo hijo humano, sí adoptamos a un perro de agua portugués llamado Churro. En este periodo no ha habido más conversaciones sobre nuevos hermanos. Ahora sabemos que la autoconciencia es clave para el éxito de nuestra familia: si no se actúa con intención, los años pueden pasar y uno puede convertirse en un mero espectador de su propia vida, cayendo en patrones que mantienen dinámicas generacionales.
Lola Dada-Olley es abogada, defensora de la inclusión de personas con discapacidad, madre y presentadora del podcast Not Your Mama’s Autism. Documentó la trayectoria multigeneracional de su familia en el podcast en 2020, abordando el estigma social, la intersección entre raza y discapacidad, la atención sanitaria, la policía comunitaria y los esfuerzos de inclusión en el entorno laboral. También forma parte de la junta directiva de dos organizaciones sin fines de lucro dedicadas a aumentar el acceso a la atención sanitaria, a los apoyos comunitarios y a las oportunidades laborales para personas con discapacidad. En 2021 ofreció la charla TEDx “Your Path is Your Purpose”, en la que explicó cómo varios eventos aparentemente desconectados de la vida la condujeron a donde está hoy.
Sobre la autora
Lola Dada-Olley es abogada, defensora de la inclusión de personas con discapacidad, madre, esposa y presentadora del podcast Not Your Mama’s Autism. Documentó la trayectoria de su familia en dicho podcast en 2020, abordando estigmas sociales, el cruce entre raza y discapacidad, la atención médica, la seguridad comunitaria y la inclusión en el ámbito corporativo. También forma parte de la junta de dos organizaciones sin ánimo de lucro centradas en ampliar el acceso a la atención médica, a apoyos comunitarios y a oportunidades laborales para personas con discapacidad. En 2021 dio la charla TEDx "Your Path is Your Purpose".
Vídeo sobre Parentificación: cuando los niños se convierten en cuidadores
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.