Pensamientos intrusivos: cuando tener una gran imaginación parece una maldición
En cada momento puedo evocar un accidente fatal; una violencia repentina invade mi mente y parece inminente. En la carretera, pasear al perro o soplar las velas, la imaginación crea escenarios catastróficos. Este artículo explora cómo la imaginación excesiva se entrelaza con la ansiedad, qué la mantiene activa y qué estrategias pueden ayudar a recuperarla para vivir con mayor tranquilidad.
Orígenes y evolución de la ansiedad intrusiva
No sé qué vino primero, mi ansiedad o mi imaginación vívida. Ciertas cosas impensables han ocurrido que parecen justificar mi ansiedad. Ha empeorado desde que reconstruí mi vida tras el huracán Katrina en 2005, el mismo año en que mi hermano inició la esquizofrenia. Al año siguiente, mis padres se divorciaron y mi hermano cayó en psicosis activa.
La influencia de la cultura en la imaginación ansiosa
A veces mis pensamientos ansiosos son intrusivos y me mantienen despierto por las noches. El cine, probablemente mi afición favorita, ha empeorado la situación. Las películas me permiten rellenar lagunas ante desastres que ni siquiera sabía imaginar. ¿Qué hay de esa escena en Fight Club cuando otro avión se choca contra el de la narración y lo deja en ruinas?
Muchos thrillers actuales utilizan la técnica del choque por sorpresa, filmada desde la ventanilla del conductor o del pasajero. Vemos a los personajes atravesar intersecciones y edificios, y de pronto, boom: la escena es un choque. ¿Y la escena inicial de desastre en Alive? Es estremecedora ver a un grupo de personas teniendo un día normal y, de pronto, la tragedia los alcanza, con asientos sueltos y piernas aplastadas.
Ya sea miedo a caer, a un ataque de tiburón, o a una invasión de arañas venenosas, hay una película que lo representa. Si eres como yo, puedes traer esa imagen a la vida casi a voluntad. ¿Por qué tiene que ser un castigo la imaginación? No tiene por qué serlo.
Del viaje de pensamientos intrusivos a estrategias de afrontamiento
Participar en pensamientos intrusivos solo los fortalece. Pero intentar ignorarlos y volver a lo que hacía parece imposible, especialmente si lo que hacía antes era dormir. Etiquetar los pensamientos intrusivos, saber que son inofensivos y no darle importancia ayuda, pero cuando la imaginación se usa contra ti, quizá haya que luchar fuego con fuego. Así que cuando me siento fijado en algo trágico que no puedo anticipar ni cambiar, hago lo posible por recuperar mi imaginación y alejarla de esas ideas.
«Hoy no, ansiedad. Necesito mi imaginación para otras cosas».
Ejercicios prácticos
- Respira despacio, contando hasta cinco al inhalar y al exhalar, para anclar la respiración y disminuir la activación fisiológica.
- Elige una imagen calmante que puedas visualizar con claridad: un lugar real, un recuerdo feliz o un escenario imaginario que te resulte reconfortante.
- Activa los sentidos: describe con detalle lo que ves, permites o percibes: olores, texturas, sonidos.
- Etiqueta y distancia: identifica la idea intrusiva sin juzgarla y redirígete hacia la imagen calmante, sin intentar cambiarla de golpe.
- Probad la visualización positiva: profundiza en la experiencia agradable y permite que la emoción se vaya modulando hacia la calma.
La visualización como experiencia sensorial
La clave no es solo imaginar la escena, sino sentir esa experiencia. Paralelamente, se debe centrar la atención en otros sentidos: ¿qué huele, qué se escucha, qué se siente al tocar?
Visualizar y sentir la escena es un don cuando la imaginación está activa. Muchas personas quisieran usarlo, pero se ve amenazado cuando la mente convoca imágenes no deseadas que provocan miedo y pánico.
Un enfoque práctico para manejar la imaginación intensa
Ignorar los pensamientos intrusivos nunca ha funcionado para mí, pero enfocarme en cómo quiero sentir y activar imágenes calmantes sí ayuda a recuperar la impronta de la imaginación frente a la ansiedad. ¿Qué imágenes calmantes podrías desbloquear tú?
Vídeo sobre Pensamientos intrusivos: cuando tener una gran imaginación parece una maldición
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.