¿Por qué ayudamos a quienes nos hieren?
Todos hemos sentido el deseo de ayudar a alguien, ya sea un amigo, un familiar o una pareja. Aun cuando esa persona nos hiere repetidamente, seguimos intentando ayudarla y mantener la relación. Las razones son variadas: distraernos de nuestros propios problemas, desear ser la razón de su cambio, o creer que puede cambiar. Este texto explora esas dinámicas y sus posibles efectos.
Entender la dinámica de ayudar a quien hiere
Desviarnos de nuestros propios problemas
Cuando alguien quiere distraerse de sus problemas, se aferra a otra persona. Al centrar toda su energía en esa relación, puede evitar aquello que le inquieta sobre sí misma. Suele ocurrir a nivel subconsciente, de modo que la persona no se da cuenta de que está evadiendo o alimentando sus propias inseguridades.
Querer ser la razón de su cambio
Querer ser la causa de que la otra persona cambie también valida la inseguridad. Todos desean sentirse amados, necesarios e importantes. Quienes se sienten profundamente inseguros buscan esa validación en relaciones poco sanas en lugar de esperar algo más estable y saludable.
Amor y esperanza de que el otro cambie
La tercera y la cuarta respuestas suelen coincidir y emergen cuando aparecen problemas en una relación, o si se trata de un familiar o amigo cercano. Al inicio hay un vínculo de afecto mutuo. Las primeras disputas o situaciones dolorosas suelen ir seguidas de promesas de cambio y disculpas que parecen sinceras.
Ejemplo de dinámica tóxica
Un ejemplo es cuando tu pareja o amigo cercano consume una droga que decía no usar más. Ante la confrontación, reaccionan a la defensiva. En las horas o días siguientes, llora y se disculpa con intensidad. Este ciclo puede repetirse y erigirse en una espiral cada vez más dañina.
Dinámicas de relación tóxica y sus consecuencias
Este tipo de relación entra en una espiral descendente y puede volverse realmente dañina. Quien es herido permanece en la relación esperando que el otro cambie, a veces soportando manipulación para no sentirse culpable por dejarla. Estas dinámicas socavan el bienestar de ambos y dificultan el crecimiento personal y conjunto.
Por qué algunas personas lastiman a otras
No suele ser intencional. Quien presenta conductas tóxicas está lidiando con batallas internas. En momentos de claridad, desearía cambiar su forma de comportarse. La inseguridad y el miedo al abandono pueden hacer que, pese a saber que dañan, se aferren a la relación. Estos patrones son desadaptativos y perjudiciales para ambos.
Qué hacer para avanzar hacia relaciones más sanas
El primer paso para salir de una relación tóxica es hacerse consciente de ello. Es mejor para ambas partes buscar ayuda profesional para intentar devolver la relación a un estado saludable o seguir caminos separados. Mantener una relación que padece peleas frecuentes, manipulación y daño deteriora el bienestar de ambas personas y bloquea su crecimiento.
Quienes hieren a otros deben reconocer que deben sanar por su cuenta y trabajar hacia un estilo de vida y un patrón de relación más positivos. Las personas que están siendo heridas deben cultivar la autocompasión y comprender que merecen un amor, cuidado y comprensión mejores.
Referencia: Hemfelt, R. (2003). "Love Is a Choice: The Definitive Book on Letting Go of Unhealthy Relationships." Thomas Nelson Inc.
Vídeo sobre ¿Por qué ayudamos a quienes nos hieren?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.