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¿Por qué el jefe prefiere al abusón a ti?

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El acoso en el trabajo parece rentar para algunos: el abusador consigue promociones o mejoras mientras otros quedan marginados. La impresión de que la dirección prefiere al acosador no es casual y explica por qué denunciarlo resulta tan difícil: el proceso suele ser sesgado, e incluso puede acarrear represalias o pérdida de empleo. Este artículo analiza por qué ocurre y qué implica para la organización.

La recompensa del poder en la cúpula: por qué prospera el acoso

El acoso laboral no es solo un comportamiento individual; es un fenómeno ligado al poder y a la imagen. En entornos organizativos, el liderazgo a veces recompensa a quienes manipulan la percepción de rendimiento y control, incluso si ello genera daño para el equipo. Este sesgo de poder ayuda a explicar por qué algunas dinámicas de intimidación continúan presentes en la jerarquía empresarial.

El perfil del acosador: apariencia, estrategia y manipulación

Los acosadores suelen ser camaleones instintivos e inteligentes, capaces de engañar a directivos superiores haciéndose pasar por trabajadores sobresalientes. Son estrategas que anteponen sus intereses personales al equipo y buscan ascender observando a quienes pueden facilitarles el camino.

  • Identifican a los poderosos dentro de la organización que pueden ayudarles a ascender.
  • Prestaron atención a lo que más les importa a esos poderosos: intereses, valores y creencias.
  • Se insinúan en el corazón del ejecutivo imitando sus intereses y creencias para parecer afines.
  • Al presentarse como “igual que yo”, crean una conexión que genera confianza implícita.
  • A menudo se apropian del trabajo de otros para obtener crédito por resultados excelentes.

Ventajas para el acosador y costos para el equipo

Además de promover su propia imagen, los acosadores saben desfalcar la credibilidad de otros señalando sutilmente sus fallos frente a su rendimiento extraordinario. También saben enfrentar a empleados entre sí, lo que sirve para distraer la atención de sus propias deficiencias y perjudicar la cooperación del equipo.

Impacto humano y organizativo

La habilidad de parecer indispensables y de dañar al mismo tiempo desorganiza la moral y el rendimiento. En casos de alto perfil, la exposición pública no disuade a los acosadores. En un ejemplo reciente, varios “acosadores de la BBC” fueron expuestos y señalados. Uno de ellos, autodenominado como un “gafe de la guerra” y alto ejecutivo, fue declarado culpable de intimidar y abusar verbalmente de personal tras una investigación de un año. Recibió un ascenso a un puesto codiciado como responsable de emisiones externas para un proyecto importante de la Primera Guerra Mundial, un encaje perfecto con sus intereses. Un comentarista comentó: “Le han dado las llaves de la tienda de dulces”. La respuesta del Director General fue, como es habitual en estos casos, de negación y promesa de una campaña de “tolerancia cero” al acoso junto con un mensaje optimista sobre la estrategia anticorrupción de la BBC.

Mientras tanto, los empleados más brillantes y populares suelen abandonar sus puestos. Los razonables entienden que se encuentran ante una situación sin salida y renuncian, a veces discretamente; otros son despedidos o trasladados. En conjunto, la organización llega a perder a más del 70 por ciento de su personal más competente a causa del acoso (Namie, 2003).

Parece que los acosadores están intocables, pero ¿por qué resultan tan atractivos para las cúpulas directivas, que a menudo no escuchan el daño que causan? En una lectura simplificada, el acosador es un animal político: la imagen y el poder son su sustento y su motor.

La identidad de un acosador está entrelazada con el prestigio de conseguir éxito profesional; para muchos trabajadores, la identidad incluye relaciones significativas y metas fuera del ámbito laboral. Sentimos empatía por amigos, familia y comunidad y a menudo sacrificamos interés propio por ayudar a otros. Para los acosadores, esas relaciones no sólo no importan, sino que pueden ser una pérdida de tiempo. En su mundo, la supervivencia prima sobre la empatía; de hecho, la empatía es un obstáculo para su ascenso preciso y eficaz. Solo una apariencia de empatía, si facilita un movimiento efectivo en el tablero de la vida, es aceptable.

Con tanto en juego, los acosadores son o muy buenos en su trabajo o buenos haciéndose pasar por ello, apropiándose del trabajo de otros para obtener créditos por resultados excelentes. Son camaleones instintivos e inteligentes, capaces de engañar a directivos para que les perciban como excepcionales. Son estrategas y manipuladores, que anteponen sus intereses al del equipo. Detectan a los grandes intermediarios de poder y se fijan en lo que más les importa a ellos. Se abren paso acercándose a los ejecutivos al espejo de sus propias aficiones, valores y creencias. Al parecer, “son como yo”, y por eso el ejecutivo siente una conexión con un espíritu afín y confía de forma implícita.

En contraste, los empleados normales no suelen presentar esa fachada pulida. La consideración por los demás puede retrasar metas organizacionales importantes. Tener relaciones familiares puede hacer que haya indisponibilidad en momentos clave. Ser humildes con los logros da una apariencia más apagada. Enfocarse en el equipo desvía atención personal del ejecutivo.

Además de promover su imagen, los acosadores demuestran habilidad para degradar a otros sin parecer hacerlo de forma explícita. Saben provocar conflictos entre empleados, lo que sirve para desviar la atención de sus propias debilidades. Al estar involucrado en un conflicto, su credibilidad queda a salvo, y la distracción beneficia sus intereses, reduciendo la presión sobre sus propias carencias.

¿Tienes alguna posibilidad de enfrentarte a los acosadores? No. Nunca les ganarás en su propio juego, porque solo ellos conocen las reglas. Sin embargo, eso no significa que no puedas triunfar por otros medios.

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Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.