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Por qué está bien dejar de responderle a tu terapeuta.

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A diferencia de otras relaciones, desaparecer sin avisar se considera aceptable en el contexto terapéutico. En psicoterapia, el ghosting —el acto de dejar una relación sin aviso, apenas decir adiós y sin contacto futuro— es bastante común. De hecho, es posible que una minoría significativa de pacientes deje de acudir a su terapeuta, y la mayoría no se siente especialmente bien con ello. A continuación exploramos por qué puede aparecer y qué implica.

Qué es ghosting en la terapia y por qué ocurre

El ghosting suele ser un comportamiento negativo. Aunque existen motivos legítimos para abandonar de forma repentina una relación poco saludable o abusiva, para la mayoría de las personas desaparecer sin avisar es una forma de evitar las consecuencias de la decisión. No se suele decir adiós porque no se tiene ganas de hacerlo. Es como traer a casa a un perro callejero y luego abandonarlo cuando no se desean las responsabilidades asociadas con la tenencia. Una de las expectativas tácitas de cualquier relación es que ambas partes se respeten lo suficiente como para terminarla de forma madura, con una conversación real. Sí, hay ocasiones en que no es posible terminar así y quizá el ghosting sea la opción adecuada —como al abandonar una relación abusiva. Pero sentirse mal por el final o simplemente no querer afrontar el desorden que suele acompañar el cierre no son razones legítimas. Todos se sienten mal cuando las cosas no salen como esperábamos; es una parte natural de la vida. Negar esa experiencia equivale a negar el espectro completo de vivir.

Motivos habituales

Los pacientes suelen abandonar la terapia por estrés, frustración o sensación de haber obtenido ya lo que buscaban. En otros casos, la inseguridad o el miedo a afrontar temas difíciles pueden llevar a cortar el contacto de forma abrupta, sin una conversación de cierre.

Cuándo podría considerarse razonable

En ocasiones extremas, como cuando hay seguridad física en riesgo o cuando la relación terapéutica se vuelve inviable por abuso o negligencia persistente, apartarse de manera abrupta puede parecer la opción más segura. Sin embargo, incluso en esos contextos, la retirada suele requerir una planificación y, si es posible, una retirada gradual o una derivación a otro profesional.

La emoción ante el cierre

Todos se sienten mal cuando las cosas no salen como esperábamos. Es natural. Negar esa experiencia es negar el espectro completo de vivir. Aceptar que el final puede ser doloroso no significa que no pueda ser gestionado de forma saludable y, en la medida de lo posible, respetuosa.

Los terapeutas ante el ghosting

Los pacientes han dejado a terapeutas de manera habitual durante décadas, incluso antes de que existiera el término. La mayor parte de terapeutas ha pasado por una formación clínica extensa y acumula años de experiencia. Cuando acudes a un terapeuta, te encuentras ante un profesional bien entrenado y con experiencia. La relación terapéutica también es profesional, aunque a veces resulte muy personal y única. Dado que el psicoterapeuta es un profesional, sabe cómo manejar las emociones que surgen cuando un paciente abandona la relación sin advertencia ni contacto posterior. Aunque no es agradable para la mayoría de terapeutas vivirlo, entienden que, a veces, es lo que mejor funciona para el paciente.

La terapia frente a otras relaciones

La psicoterapia es una relación profesional, muy distinta de las relaciones que mantienes con parejas o amigos. La formación del terapeuta le prepara para la posibilidad de que un paciente simplemente deje de acudir a la terapia. Tal vez porque esté demasiado estresado para hacer frente a la terapia en ese momento, o, con más frecuencia, porque ya ha obtenido todo lo que podía de ese terapeuta. Con el tiempo, aprenden a no tomárselo personalmente. Tus parejas y amigos, en cambio, no han sido entrenados para lidiar con el ghosting. En la práctica, es un fenómeno muy personal y difícil de entender y afrontar para muchas personas. Terminar una relación ya es lo bastante doloroso; si se corta todo contacto de golpe, aumenta el estrés y el dolor de quien ha sido dejado de lado.

Reflexiones sobre el cierre de las relaciones

Así que, aunque está bien dejar de acudir a la terapia en ciertas circunstancias, conviene pensar dos veces antes de ghostear a otras personas en tu vida. Entiendo que el ghosting puede resultar liberador para quien lo practica, pero omite un componente esencial de cualquier relación: su cierre. Es como un autor que decide dejar de escribir en el penúltimo capítulo porque sabe que uno de los personajes ha de morir. Puede parecer lo correcto, pero impide que la relación alcance su final adecuado.

Vídeo sobre Por qué está bien dejar de responderle a tu terapeuta.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.