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¿Por qué la gente cree en teorías de conspiración?

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Cuando observamos patrones y “pistas” en eventos reales aleatorios, a veces construimos asociaciones donde no las hay y nace una teoría de conspiración. La fascinación por descubrir vínculos, posibles amenazas y misterios puede ser intensa. Este artículo explora la psicología detrás de estas teorías: qué las alimenta, qué rasgos de personalidad se han asociado y qué impacto tienen en la vida cotidiana.

Qué es una teoría de conspiración

Una teoría de conspiración es la idea de que un grupo de personas está trabajando en secreto para lograr fines malvados. En la vida real existen conspiraciones comprobables, como redes criminales, mafias, grupos terroristas o redes de trata, y a veces incluso figuras públicas pueden verse involucradas. ¿Cómo distinguir entre planes verificados y teorías conspirativas? En general, los juicios sobre casos criminales se basan en pruebas sólidas y verificables, no en corazonadas, coincidencias o información fabricada. Las teorías suelen entrelazarse con eventos reales y, al profundizar, presentan fallos de consistencia y prueba empírica.

Psicología de las teorías de conspiración

Las teorías de conspiración suelen cobrar más fuerza en momentos de incertidumbre o amenaza. En situaciones como una pandemia, campañas electorales muy reñidas en países políticamente polarizados o tras un atentado, las personas buscan explicaciones que den sentido y reduzcan la ansiedad.

Rasgos de personalidad de los creyentes

  • Pensamiento paranoide o suspicaz y tendencia a desconfiar de los demás.
  • Excentricidad o conductas poco convencionales.
  • Baja confianza en los demás y mayor necesidad de control.
  • Necesidad de sentirse especial y creer que uno conoce verdades ocultas.
  • Crenza en que el mundo es un lugar peligroso y que los acontecimientos tienen un propósito oculto.
  • Percepción de patrones significativos donde no existen.

La investigación sugiere que la predicción más poderosa de creer en teorías de conspiración es una tendencia de la personalidad que se sitúa dentro del espectro de la esquizotipia. La esquizotipia reúne rasgos que van desde el pensamiento mágico y estados disociativos hasta patrones de pensamiento desorganizados y posibles indicios psicóticos. No todas las personas con rasgos esquizotípicos desarrollarán un trastorno; muchos presentan solo uno o dos síntomas.

Otros rasgos de personalidad que se han asociado a la propensión a creer o seguir teorías conspirativas incluyen una necesidad de unicidad, narcisismo, baja amabilidad, maquiavelismo y mayor apertura a la experiencia. Sin embargo, la relación entre estos rasgos y las creencias es compleja y no puede explicarse solo por factores sociales o culturales; la investigación aún es limitada.

¿La sospecha es una ventaja evolutiva?

Algunas investigaciones plantean que las personas tienden a ser suspicaces como una posible ventaja evolutiva. Un grupo de expertos ha sugerido que la capacidad de imaginar que otros podrían formar coaliciones y atacar a la propia tribu podría haber favorecido la supervivencia, ya que una actitud prudente y desconfiada podría ser más segura que confiar ciegamente. En este marco, la paranoia constante frente a posibles peligros podría haber contribuido a la seguridad de los individuos ante amenazas reales.

Patrones ilusorios

La creencia en teorías de conspiración también se asocia con distorsiones en los procesos cognitivos. La percepción de patrones ilusorios se refiere a ver conexiones significativas entre eventos no relacionados. En ciertos contextos, esa tendencia ayuda a las personas a entender su entorno, pero puede facilitar interpretaciones erróneas y creencias sin base empírica.

Apofenia: la tendencia a conectar los puntos

La mente humana está centrada en detectar patrones y, si no hay control, tiende a ver relaciones donde no existen. Este fenómeno, conocido como apofenia, puede hacer que veamos conexiones entre elementos aleatorios y les asignemos un significado intencional.

Existen distintos tipos de apofenia. Algunas de las más estudiadas son:

  • Pareidolia — ver rostros o figuras reconocibles en estímulos visuales neutros, como la corteza de un árbol o manchas en la pared.
  • Agrupamiento — buscar patrones en secuencias aleatorias y ver una lógica donde no la hay.
  • Falacia del jugador — creer que, tras una racha, es más probable que vuelva a ocurrir o cambie la probabilidad contraria.
  • Sesgo de confirmación — favorecer información que refuerce una creencia y descartar datos que la contradigan.

Una explicación matemática sugiere que incluso en estructuras grandes puede haber patrones si se miran lo suficiente. La teoría de Ramsey propone que, al haber muchos elementos para conectar, es probable que aparezcan “patrones” que parezcan significativos, incluso si son casuales. buscar pistas en cualquier lugar puede llevar a encontrarlas.

QAnon: la emoción de vivir en la ficción

QAnon es una teoría conspirativa de internet que ha captado la atención de amplios sectores de la población. Para algunos, representa la emoción de ser quien conoce un secreto. Sus seguidores creen que un informante anónimo, conocido como “Q”, deja pistas para exponer al estado profundo. Estas pistas van desde el color de las luces en la Casa Blanca hasta mensajes codificados en foros. Según los creyentes, el expresidente Donald Trump lucha contra un supuesto culto satánico de caníbales, pedófilos y traficantes de sexo, supuestamente liderado por figuras políticas como Hillary Clinton y Barack Obama.

¿Por qué resulta atractiva? Porque combina miedo, necesidad de empatía, emoción de resolver misterios, pertenencia a un grupo afín y la promesa de un futuro esperanzador cuando las cosas no salen como se espera. También ofrece la sensación de vivir una aventura —un juego— en el que cada pista parece acercarnos a la verdad. Un experto en diseño de juegos señaló que QAnon tiene un aire de juego, como si las personas fueran protagonistas de una historia interactiva que las coloca en el centro de una realidad “intensa” y en constante resolución de un misterio.

Impacto psicosocial y salud mental

¿Son peligrosas estas teorías? Depende. Creer en teorías conspirativas puede intensificar la desconfianza y la paranoia en personas ya vulnerables, y en algunos casos llevar a abandonar la evidencia y buscar explicaciones que no existen. Algunas teorías pueden apartar a las personas de instituciones y hechos relevantes, como la exposición a riesgos reales o el cambio climático. No todas las creencias llevan a acciones dañinas, pero algunas pueden hacerlo.

Cómo alejarse de las conspiraciones

  • Verificación de hechos — ¿Quién publica la información? ¿La fuente es fiable? ¿Coinciden las fuentes y hay evidencia adicional? ¿Existe evidencia en vídeo o en documentos verificables?
  • Escepticismo saludable — cuestionar la información con cautela y evitar aceptar todo de inmediato.
  • Pensamiento crítico — analizar la información y sus fuentes, y sacar conclusiones propias basadas en pruebas.
  • Diversificar tu red — relacionarte con personas de creencias, religiones y orientaciones políticas diferentes para ampliar perspectivas.
  • Abrir la mente — considerar explicaciones alternativas y experiencias de otros que pueden aportar información que no tenías.

Tendencias populares recientes

Existen muchas teorías que circulan, unas con décadas de antigüedad y otras más recientes. Entre las más comentadas de 2020, se habla de la idea de que la COVID-19 sería un engaño, o de que la pandemia no sería real. Otras teorías incluyen:

  • La cloroquina u otros fármacos como “curas milagrosas” que no han sido respaldadas por evidencia sólida.
  • Vacunas como portadoras de un chip de rastreo o de efectos asociados a la propagación del virus.
  • Las mascarillas como factor de transmisión o protección, y afirmaciones desacreditadas sobre su eficacia.
  • Otras afirmaciones falsas o no corroboradas que circulan en redes.

se han difundido teorías sobre la llegada a la Luna, la nacionalidad de Barack Obama, teorías sobre estelas de aeronaves y supuestos personajes de ficción en la cultura popular como excusas para explicar hechos complejos. Estas ideas muestran cómo las teorías de conspiración pueden permear distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde la política hasta la cultura pop.

Por qué la gente cree en teorías de conspiración

Puede haber varias razones psicológicas que van desde el deseo de controlar eventos que generan ansiedad hasta la presencia de tendencias esquizotípicas. Aunque algunas teorías parezcan inofensivas, otras pueden afectar el funcionamiento social y la respuesta ante personas y acontecimientos. Por ello es importante verificar las fuentes y mantener un pensamiento crítico constante.

Vídeo sobre ¿Por qué la gente cree en teorías de conspiración?

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.