Por qué los grupos de control en la lista de espera de la investigación sobre psicoterapia apestan
Durante mucho tiempo se ha reconocido que la referencia dorada en la investigación farmacológica es un ensayo aleatorizado con placebo. En psicoterapia, no existe una píldora, por lo que se recurría al grupo de espera como control. Sin embargo, estos grupos presentan limitaciones importantes y no permiten aislar los beneficios específicos de la terapia. Esta pieza explora alternativas más rigurosas y prácticas.
Desventajas de los grupos de espera
Los grupos de espera se concebieron como una alternativa de bajo costo y ética para estudiar intervenciones psicoterapéuticas. Sin embargo, no son una solución inocua. Aunque permiten comparar con la ausencia de intervención, los participantes no quedan realmente sin tratamiento: se les niega el tratamiento experimental pero se les contacta, se les solicita consentimiento, se les asigna y se les evalúa.
- Mejora natural: en muchos trastornos, especialmente cuando son leves, la sintomatología puede mejorar con el tiempo sin intervención activa.
- Efectos no específicos: el simple hecho de recibir seguimiento y evaluaciones puede influir en el ánimo y en la percepción de los síntomas.
- Sesgo de selección y de medición: quienes aceptan entrar en la lista de espera pueden diferir de quienes buscan tratamiento de forma activa, afectando los resultados.
- Falta de ceguera: tanto participantes como evaluadores suelen saber si están en la lista de espera, lo que puede sesgar la interpretación de los efectos.
- No permite aislar beneficios específicos: los efectos observados pueden deberse a factores generales como la relación y el seguimiento, más que a la técnica terapéutica en sí.
Una alternativa más rigurosa para el diseño del grupo de control
La opción más adecuada sería descartar el grupo de espera y reemplazarlo por un grupo aleatorizado que reciba check-ins semanales con una persona que demuestre interés por el participante. Esta persona no sería terapeuta y no tendría formación específica en psicoterapia. Podría tratarse de un asistente de investigación remunerado o de un profesional de la salud no especializado en psiquiatría, y las sesiones podrían durar alrededor de 20 minutos.
Qué implicaría este diseño
Este enfoque mantiene un contacto mínimo semanal que reproduce, en su mecánica, el proceso de apoyo de la psicoterapia, pero sin incorporar beneficios de técnicas terapéuticas específicas. Aunque conlleva un coste adicional, permitiría demostrar de forma más clara los beneficios de las intervenciones estudiadas al separar los efectos del vínculo y del seguimiento de los efectos de las técnicas empleadas.
Quién podría realizar estos contactos
Podría ser un asistente de investigación, un personal de enfermería sin especialización en psiquiatría o un tutor académico, siempre sin formación clínica en terapia. La interacción sería breve, no terapéutica y orientada a mostrar interés y apoyo, evitando que se introduzcan intervenciones clínicas específicas.
sustituir el grupo de espera por un control de contacto mínimo y no terapéutico permitiría evaluar de manera más precisa la eficacia de las técnicas psicoterapéuticas, separando los beneficios debidos a la relación terapéutica y al seguimiento de los efectos producidos por las técnicas específicas.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.