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¿Por qué me gusta esconderme? Viviendo con miedo y vergüenza

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El sabio Seth Godin publicó recientemente un artículo titulado “Hiding”. En él sostiene que escondemos cuando evitamos aquello que podría cambiarnos, cuando buscamos reafirmación o dejamos que otros hagan las cosas por nosotros; vivimos con miedo a las propias emociones. La vergüenza es la emoción que nos impulsa a ocultarnos. A partir de estas ideas, se analizan su origen, su impacto y formas de superarla.

Origen de la ocultación

Nacemos con sensaciones básicas de exuberancia, emoción, alegría, interés y orgullo. ¿Has visto a un bebé convulsionar, sonreír y reír ante la simple mirada de una madre sonriente y atenta? Pero cuando esa exuberancia recibe un “¡Shhh!” o una expresión plana, triste, indiferente o enfadada, surge la vergüenza innata.

La vergüenza como reacción a la exuberancia

El desajuste entre nuestra exuberancia y la respuesta del cuidador provoca una reacción aguda en nuestros cuerpos en desarrollo, que nos hace encogernos. Es un rechazo primario. Nos retiramos de la interacción para protegernos del insulto de no ser correspondidos. Este es, en esencia, el nacimiento de la vergüenza: la emoción que nos empuja a esconder.

La vergüenza a lo largo de la vida

Cada vez que nuestra exuberancia no es validada, quedamos expuestos a la vergüenza. La vergüenza puede aparecer a lo largo de la vida. Sin embargo, cuanto más jóvenes éramos y más frecuentemente ocurría, más nos protegíamos por instinto.

La vergüenza como experiencia física y emocional

La vergüenza es una experiencia física y emocional dolorosa. Nos hace sentir que nos estamos desvaneciendo y desconectando; es angustiante. El cerebro aprende de manera eficaz a evitarla, por eso tendemos a ocultarnos de forma refleja.

La adultez como oportunidad de reaprender

Como adultos, ya no dependemos de cuidadores para nuestra seguridad emocional y física; podemos volver a aprender a sentirnos seguros mientras experimentamos emociones grandes, expansivas y exuberantes. Podemos reconfigurar nuestro cerebro y volver a intentarlo con seguridad.

Cinco formas de salir de la ocultación

  • Reconoce que ocultarte es un comportamiento aprendido. Tu cuerpo y tu mente hicieron lo que estaban programados para la supervivencia emocional cuando eras pequeño.
  • Reconoce que ocultarte no es tu culpa, aunque nuestra vergüenza te diga lo contrario.
  • Reconoce que, como adultos, podemos manejar mejor el rechazo y salir de la ocultación.
  • Rodearte de personas que comprendan lo que sientes, como amistades y parejas que pueden sentirse orgullosas cuando tú te sientes orgulloso y felices cuando tú te sientes feliz.
  • Practica cambiar tu reflejo habitual de encogerte y de esconderte. Permítete sentir con plenitud emociones expansivas como la alegría, el orgullo, el interés y el entusiasmo cuando surjan.

Vídeo sobre ¿Por qué me gusta esconderme? Viviendo con miedo y vergüenza

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.