¿Por qué nos aferramos al pasado?
Después de un suceso estresante, a veces sería ideal dejarlo atrás y continuar. En ocasiones ocurre así, como cuando evitas una situación peligrosa o el estrés pasa rápidamente. Pero con frecuencia, tras eventos como una discusión o una presentación, seguimos dando vueltas a lo sucedido. Este fenómeno, llamado rumiación, implica pensamientos repetitivos y negativos que no buscan resolver el problema.
Qué es la rumiación y por qué aparece
La rumiación es un patrón de pensamiento repetitivo y a menudo negativo que se centra en lo ocurrido y en lo que podría haber salido mal. No favorece la resolución de problemas; mantiene la atención en el pasado. La probabilidad de rumiar varía entre personas y puede depender de rasgos de personalidad y de la naturaleza del suceso estresante.
Eventos con componente social y su impacto
La investigación sugiere que los eventos estresantes con una dimensión social tienden a permanecer en la mente con mayor facilidad que las experiencias privadas. Por ejemplo, una presentación pública es más probable que provoque rumiación que una experiencia estresante en privado.
Esto tiene sentido: cuando hemos actuado ante otros, aumentan la preocupación por la posible valoración negativa y la vergüenza asociada a nuestra conducta.
Impacto de la exposición pública
La exposición ante un público eleva la atención a la evaluación de los demás y puede incrementar la rumiación tras el evento.
Miedo a la valoración de los demás y vergüenza
El miedo a las valoraciones negativas y la vergüenza pueden alimentar un ciclo de pensamientos que se repiten. Estas emociones hacen que nos enfoquemos en lo que hicimos mal, aumentando la probabilidad de un patrón rumiativo.
La vergüenza y el ciclo de la rumiación
La vergüenza surge cuando sentimos que no hemos alcanzado metas o que no estamos a la altura de las expectativas ajenas. Estas sensaciones pueden hacer que nos concentremos excesivamente en lo que hicimos mal y alimenten pensamientos negativos, lo que mantiene el ciclo de preocupaciones.
El ciclo de la preocupación y la autocrítica
Cuando la vergüenza se activa, tendemos a invertir más atención en lo que salió mal, repetimos evaluaciones y anticipamos críticas futuras, lo que alimenta más rumiación y nos mantiene atrapados en el pasado.
Consecuencias y duración
La rumiación y el pensamiento negativo persistente se han asociado con la ansiedad social, síntomas de depresión, presión arterial elevada y mayores niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés.
Este tipo de preocupación puede durar entre tres y cinco días después de que ha pasado un suceso estresante.
Vídeo sobre ¿Por qué nos aferramos al pasado?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.