¿Puede un adicto al sexo también ser codependiente?
En mis 27 años trabajando con adictos y codependientes rara vez encuentro una pareja por completo sana. Aunque la adicción no es culpa de la pareja ni de sus consecuencias, sí existen responsabilidades compartidas en los problemas relacionales. En la relación adicto sexual/coadicto, estas dinámicas se vuelven más evidentes y la interacción entre ambos suele sostenerse en patrones de relación dañinos.
Dinámica de la responsabilidad compartida en parejas adictas
En el ámbito clínico se observa que tanto el adicto como su pareja participan, ya sea de forma activa o pasiva, en una relación disfuncional. Este fenómeno no es nuevo; desde hace más de cuarenta años, los pioneros de las teorías de Sistemas Familiares y de la Crianza Adulta de Alcohólicos han descrito los distintos sistemas relacionales que operan en una relación adictiva o familiar. La relación adicto sexual/coadicto funciona como un sistema cerrado en el que dos personas deciden participar.
Fundamentos teóricos relevantes
Aún cuando la pareja niegue su culpabilidad en la adicción, una historia social detallada suele revelar antecedentes de relaciones con personas narcisistas o adictas. Estas dinámicas no son simples coincidencias: la atracción entre dos personas suele repetirse cuando cada quien encaja con su plantilla relacional.
El Síndrome del Imán Humano
La relación entre adicto y coadicto se describe como un baile relacional en el que cada uno necesita del otro para sentirse completo, manteniendo una dinámica disfuncional compartida. El concepto central es que las personas se sienten atraídas repetidamente por tipos de personalidad que encajan con su patrón de relación, y las parejas se “danzan” juntas porque sus personalidades encajan como una mano en un guante.
El adicto necesita ser cuidado y el coadicto, a su vez, tiende a ocupar el rol de cuidador. Esta atracción recíproca sostiene la relación disfuncional a lo largo del tiempo y da nombre a la idea de que las parejas se atraen por su compatibilidad relacional.”
Origen infantil y desarrollo de la codependencia y la adicción sexual
La combinación de adicción sexual y codependencia suele tener raíces en la infancia. Un adicto sexual con rasgos codependientes fue, en algún momento, hijo de un padre patológicamente narcisista. El trauma infantil puede generar detención emocional o necesidad de automedicación para soportar el entorno el daño. El desarrollo de estrategias de autoacoblamiento o desconexión puede evolucionar hacia una adicción sexual en la adultez. Si, además, se siguió la vía de la codependencia, el adulto tenderá a buscar a alguien que coincida con una orientación relacional de complacencia y sacrificio.
Coexistencia de adicción sexual y codependencia: manifestaciones clínicas
La codependencia en un adicto sexual no siempre resulta evidente, ya que a veces queda oculta detrás de la conducta sexual compulsiva y la búsqueda narcisista. En muchos casos, cuando la conducta adictiva entra en un patrón de consumo sostenido, puede parecer que existe un Trastorno Narcisista de la Personalidad. Sin embargo, como ocurre con cualquier adicción, no se puede diagnosticar un trastorno concurrente hasta que transcurra un periodo significativo de recuperación. Durante la recuperación, la adicción sexual puede revelar si la persona es más bien un adicto sexual narcisista o un adicto sexual con tendencia codependiente.
En la mayoría de los casos de tratamiento, los clínicos observan que la mayor proporción de adictos sexuales en intervención presentan también codependencia. Las personas con rasgos de NPD suelen mostrar menor reconocimiento de necesitar ayuda y menos motivación para buscar tratamiento, lo que explica, en parte, por qué una parte significativa de mi clientela con adicción sexual también presenta codependencia.
La codependencia suele emerger a mitad del proceso de recuperación de la adicción sexual, normalmente a los seis meses o más. Cuando el adicto recuperado comprende que su ciclo de conductas sexuales está influido por sentirse descuidado, invisible o sin poder, empieza a comunicarse de forma directa y a establecer límites razonables. La recuperación simultánea de la adicción y la codependencia puede permitir una mayor empatía, sin renunciar a límites básicos, lo que a su vez amenaza el equilibrio inconsciente de la relación.
Implicaciones clínicas y perspectivas
Según la Teoría del Continuum del Yo y el concepto de Equilibrio de Suma Cero, estas relaciones luchan por superar el estrés que impone la recuperación de la codependencia sobre la relación. La influencia del compañero narcisista, que a menudo reacciona con ira ante sus propias contribuciones a los problemas, suele generar inestabilidad en la pareja. Expresar la verdad y fijar límites resulta especialmente difícil para quien presenta rasgos narcisistas patológicos, y el trauma vivido por la otra persona añade complejidad adicional a la dinámica relacional.
En última instancia, la responsabilidad de las consecuencias recae en el adicto, pero el tratamiento de parejas con adicción sexual y codependencia debe considerar múltiples factores. Las dinámicas descritas por el Síndrome del Imán Humano permiten entender las responsabilidades compartidas dentro de una relación dañada, y guiar enfoques terapéuticos que contemplen tanto la recuperación individual como la restructuración relacional.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.