¿Pueden cambiar los narcisistas?
Las personas con trastorno de personalidad narcisista pueden aprender a afrontar sus síntomas con la ayuda de un profesional. Aunque a menudo enfrentan estigmas y malentendidos, existen estrategias terapéuticas que pueden reducir el malestar y mejorar las relaciones. El cambio es posible, y la investigación sugiere que ciertos rasgos pueden disminuir con la edad.
Qué es y qué implica el trastorno de personalidad narcisista
El trastorno de personalidad narcisista (TPN) se caracteriza por una necesidad intensa de admiración, una sensación de grandeza y una empatía reducida, lo que puede complicar las relaciones y la búsqueda de ayuda. Aunque puede implicar malestar y vulnerabilidad, no es una elección personal. La evidencia reciente sugiere que algunos rasgos tienden a disminuir con la edad y el cambio es posible.
Puede cambiar la personalidad narcisista?
Sí, es posible desarrollar nuevas habilidades de afrontamiento, mejorar las relaciones y disminuir el malestar. No obstante, el cambio no es simple; los trastornos de la personalidad implican patrones duraderos. Muchos expertos describen los trastornos de la personalidad como adaptaciones conductuales ante experiencias difíciles, por lo que la terapia puede ayudar a desaprender conductas y construir otras más adaptativas.
Qué se necesita para el cambio
El avance suele requerir la orientación de un terapeuta con experiencia en trastornos de la personalidad. Es crucial que la persona tome conciencia de cómo ciertos comportamientos contribuyen a sus dificultades. Sin esa comprensión, la motivación para explorar y abordar los síntomas suele ser menor.
Qué puede motivar a buscar ayuda
La búsqueda de apoyo suele surgir ante desafíos laborales o afectivos, un ultimátum de una pareja, problemas familiares o síntomas de ansiedad o depresión, entre otros. Si la terapia se percibe con beneficios, la persona puede acudir y esforzarse, como ocurre con otros tratamientos.
Opciones de tratamiento para el TPN
Independientemente del tipo de terapia, los objetivos generales suelen incluir: examinar rasgos que afectan la vida, identificar cómo esos rasgos causan malestar, explorar experiencias tempranas, desarrollar nuevos mecanismos de afrontamiento, verse a sí mismo y a los demás de forma más realista y matizada, practicar patrones de conducta más útiles y desarrollar habilidades interpersonales y la capacidad de considerar las necesidades y sentimientos de otros.
Terapia Gestalt
Este enfoque se centra en la experiencia presente y, a veces, en experiencias de la infancia; utiliza técnicas como: juego de roles, la técnica de la “silla caliente” y la “silla vacía”, preguntas, movimientos repetidos y visualización guiada. Estas prácticas ayudan a reconocer emociones enterradas y a comprender su impacto en las reacciones emocionales y conductuales, aumentando la autoconciencia y la responsabilidad personal.
Terapia de esquemas
Combina elementos de varias corrientes, como terapia emocional, terapia cognitivo-conductual (CBT), psicoanálisis, psicoterapia psicodinámica y teoría del apego. Ayuda a identificar patrones que se formaron en la infancia cuando las necesidades emocionales quedaron desatendidas. Estos esquemas pueden persistir y dar lugar a estilos de afrontamiento poco útiles, como la arrogancia o el sentido de derecho. Con el apoyo del terapeuta, se pueden contrarrestar y sanar estos esquemas mediante: experimentar emociones, analizar esquemas en el contexto de las relaciones, cuestionar y reformular pensamientos estresantes, buscar evidencia a favor y en contra de esquemas tempranos y practicar comunicaciones y habilidades que favorezcan el crecimiento positivo.
Psicoterapia focalizada en la transferencia (TFP)
La relación terapéutica es clave. Elegir un terapeuta con el que te sientas cómodo puede mejorar los resultados. La terapia puede empezar con un contrato que establezca límites y objetivos. Esta aproximación aborda la defensa de la “splitting” (ver personas o situaciones como todo bueno o todo malo), que puede alimentar el malestar. Los terapeutas de TFP ayudan a construir imágenes de uno mismo y de los demás más realistas a través de la transferencia y su interpretación.
Terapia basada en la mentalización (MBT)
Este enfoque psicodinámico ayuda a desarrollar la habilidad de mentalizar: entender y reflexionar sobre experiencias emocionales, identificar diferencias entre emociones propias y ajenas, y comprender cómo pensamientos y sentimientos influyen en el comportamiento. El objetivo es desarrollar un apego seguro con el terapeuta para procesar emociones difíciles, utilizando estrategias de transferencia para lograr mayor empatía.
Terapia conductual dialéctica (DBT)
Originalmente creada para el trastorno límite de la personalidad, también puede ayudar a afrontar defensas narcisistas. Este enfoque facilita identificar y regular emociones, tolerar experiencias angustiosas, manejar las relaciones interpersonales y fortalecer la atención plena. Suele combinar terapia individual y grupal, con práctica de habilidades interpersonales y desarrollo de empatía.
Terapia interpersonal metacognitiva
Este enfoque aborda las defensas narcisistas en dos fases: una de preparación y otra de cambio. En la primera se exploran experiencias pasadas y emociones, se identifican desencadenantes y patrones de relación, y se reconocen tendencias perfeccionistas. En la segunda se aprenden diferencias entre realidad y autoconcepto, se reconocen personas y situaciones como complejas, se fortalecen habilidades interpersonales (honestidad, escucha empática) y se amplía la conciencia de las necesidades y sentimientos de los demás.
Psicoterapia de apoyo
Algunos terapeutas recomiendan la psicoterapia de apoyo para aliviar síntomas y malestar sin abordar directamente las defensas narcisistas. Puede enseñar estrategias para gestionar emociones, tratar síntomas comórbidos como ansiedad y depresión, facilitar la resolución de desafíos en las relaciones y reforzar el razonamiento para fomentar cambios. En algunos casos, puede ser útil incluir a personas cercanas en la terapia para favorecer la empatía.
Opciones farmacológicas
No existe un fármaco que trate directamente los rasgos narcisistas, pero ciertos medicamentos pueden ayudar con síntomas relacionados. La presencia de síntomas graves de salud mental puede dificultar la adherencia a la terapia. Antidepresivos o ansiolíticos pueden aliviar la ansiedad y la depresión, facilitando la participación en la terapia. Si coexisten otros trastornos, como el trastorno bipolar, un psiquiatra podría recetar fármacos para estabilizar el estado de ánimo. Es importante comentar posibles efectos secundarios con el equipo sanitario.
Apoyar a un ser querido con TPN
- Ofrece ánimo y reconocimiento a sus esfuerzos, valida su progreso.
- Establece límites sanos y reconoce conductas abusivas o manipuladoras.
- Comprende que los cambios pueden ser lentos y que no siempre habrá una transformación rápida.
- Busca tu propio apoyo profesional y una red de apoyo personal.
- Cuida tu bienestar y mantén una identidad y un sentido de seguridad emocional.
Próximos pasos
Existen opciones de tratamiento para las personas con TPN. El proceso puede ser largo, pero el cambio es posible y el malestar puede aliviarse. Busca un terapeuta con experiencia en trastornos de la personalidad; la terapia puede ser presencial o en algunas ocasiones combinar sesiones en línea, según el profesional y el contexto. Comienza identificando un profesional con experiencia en TPN y evita diagnósticos por tu cuenta.
Vídeo sobre ¿Pueden cambiar los narcisistas?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.