¿Qué es el TDAH y cómo se trata?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurodesarrollal que afecta la atención, la regulación de impulsos y la actividad física. Sus síntomas pueden manifestarse como dificultad para concentrarse, inquietud o conductas impulsivas, y pueden interferir con el funcionamiento diario y el desarrollo, especialmente en la infancia. Este artículo aborda qué es el TDAH, sus presentaciones, diagnóstico, comorbilidades, opciones de tratamiento y estrategias de autocuidado.
¿Qué es el TDAH?
El TDAH se define como un trastorno del desarrollo neurológico que se manifiesta principalmente por dificultades para mantener la atención, impulsividad y/o hiperactividad. Sus presentaciones varían entre las personas y pueden cambiar con la edad. Existen tres presentaciones principales: inatento, hiperactivo-impulsivo y combinado, siendo esta última la más frecuente.
Presentaciones del TDAH
- Inatento: dificultad para prestar atención, distracción fácil, olvidos frecuentes y problemas para seguir instrucciones.
- Hiperactivo-impulsivo: energía excesiva, habla continua, impulsividad y dificultad para permanecer quieto.
- Combinado: mezcla de síntomas de inatención y de hiperactividad/impulsividad; es el subtipo más común.
Causas y diagnóstico
La causa exacta del TDAH no se conoce con certeza. Los expertos consideran que intervienen varios factores, como la genética, el desarrollo cerebral, experiencias tempranas y condiciones que pueden coexistir. No existe una prueba única de laboratorio o imagen para diagnosticarlo; el diagnóstico se realiza a partir de una evaluación clínica. Normalmente se confirma tras varias sesiones con un profesional de la salud, que examina la historia de los síntomas y su inicio, así como antecedentes médicos familiares.
Diagnóstico
La evaluación suele incluir entrevistas, cuestionarios y revisión de antecedentes, y a veces pruebas psicológicas. No hay un único test definitivo: el diagnóstico se basa en criterios clínicos y en la persistencia de síntomas a lo largo del tiempo, así como su inicio en la infancia o la adolescencia.
Relaciones y comorbilidades
Autismo y TDAH
El TDAH y el trastorno del espectro autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que pueden coexistir. Aunque son condiciones distintas, la coocurrencia es relativamente frecuente: aproximadamente 1 de cada 8 niños con TDAH también ha recibido un diagnóstico de TEA. La causa exacta de esta superposición no está clara.
Bipolaridad y TDAH
La comorbilidad entre TDAH y trastorno bipolar existe. Una revisión de 2021 indicó que 1 de cada 13 adultos con TDAH también recibió un diagnóstico de trastorno bipolar, y que casi 1 de cada 6 adultos con bipolaridad tenía también TDAH.
Ansiedad y TDAH
Algunas personas con TDAH experimentan síntomas de ansiedad; la relación entre ambos trastornos no está completamente definida. Se estima que los síntomas se superponen en alrededor del 25% de los casos.
Tratamiento del TDAH
Independientemente de la edad, el TDAH puede tratarse y sus síntomas pueden gestionarse. No hay evidencia de que el trastorno “se cure” por sí solo; la intervención de un profesional de la salud suele ser necesaria. Las opciones terapéuticas habituales incluyen:
- medicación
- psicoterapia
- manejo conductual
Con frecuencia, se utiliza una combinación de estas opciones según las necesidades de cada persona.
Tratamiento en niños y adultos
En niños, los tratamientos suelen basarse en la terapia conductual y la medicación, adaptados a cada caso. Involucrar al pediatra del menor puede aportar información adicional sobre las mejores opciones. En adultos, la pauta se ajusta a sus necesidades y puede combinarse con intervenciones de apoyo y estrategias conductuales.
Medicación
Existen diferentes fármacos y opciones terapéuticas para el TDAH. Un médico, psiquiatra o pediatra probará distintas drogas y dosis para encontrar la que mejor se adapte a cada persona. El proceso puede requerir tiempo. No hay evidencia de que la medicación cambie la personalidad.
Estrategias de autocuidado y manejo diario
Además de la medicación y la terapia, incorporar hábitos diarios puede ayudar a gestionar los síntomas:
- seguir una dieta equilibrada con abundantes frutas, verduras y granos integrales;
- hacer ejercicio y actividad física regularmente;
- dormir al menos 7 horas cada noche;
- hacer paseos o pasar tiempo al aire libre a diario;
- mantener un entorno ordenado y estructurado;
- limitar el tiempo frente a pantallas y dispositivos;
- utilizar alarmas y recordatorios para tareas y fechas importantes;
- centrarse en una tarea a la vez y reducir distracciones;
- mantener el teléfono fuera de alcance cuando sea posible y revisar mensajes en momentos programados;
- llevar un listado o diario de síntomas y experiencias.
Cuándo buscar ayuda de forma inmediata
Cada persona con TDAH es única y el trastorno no cambia la esencia de la persona, pero sí puede afectar su funcionamiento. Debes buscar atención profesional si:
- cedes ante impulsos que ponen en riesgo tu seguridad o la de otros;
- surgen pensamientos de hacerse daño a ti misma/o o a otras personas;
- no puedes funcionar en la vida diaria;
- presentas síntomas físicos que requieren atención médica;
- coexisten síntomas de otros trastornos como depresión o ansiedad que requieren intervención.
Próximos pasos
El TDAH puede ser manejado y existen opciones de tratamiento para niños y adultos. Si tú o un familiar estáis interesados en obtener más información o en buscar diagnóstico y tratamiento, estas organizaciones pueden ayudar:
- Asociación Americana de Psiquiatría
- Asociación Americana de Psicología
- Alianza Nacional para la Enfermedad Mental
- Instituto Nacional de la Salud Mental
- Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos
Vídeo sobre ¿Qué es el TDAH y cómo se trata?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.