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¿Qué es la lucha, la huida o la inmovilización?

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¿Has notado cómo tu cuerpo reacciona cuando te sorprenden o te pones nervioso ante algo? Se trata de la respuesta de lucha, huida o congelación, una reacción fisiológica ante una amenaza percibida. En este artículo se explica qué es, cómo se activa, qué ocurre en el organismo y qué señales indican una activación sostenida, así como posibles causas y efectos en la salud.

Qué es la respuesta de lucha, huida o congelación

La respuesta de lucha, huida o congelación es la forma en que el cuerpo ha evolucionado para afrontar el peligro. Se activa ante eventos percibidos como estresantes, ya sean amenazas reales o tensiones de la vida cotidiana, como hablar en público o una primera cita. En cada caso puede manifestarse de tres maneras: luchar contra la amenaza, huir de la situación o permanecer inmóvil.

La forma en que se manifiesta depende de la situación y de las pautas con las que hemos sido educados, según nuestra crianza y cultura. Los patrones de pensamiento también pueden influir; ciertas distorsiones cognitivas pueden aumentar la respuesta al estrés.

¿Por qué necesitamos la respuesta de lucha, huida o congelación?

La respuesta es crucial para la supervivencia. Nos permite responder con rapidez ante situaciones que amenazan la vida. Sin ella, nuestros antepasados habrían tenido más dificultades para sobrevivir frente a depredadores o conflictos. Hoy en día, muchas amenazas no son tan extremas, pero la respuesta sigue desempeñando un papel importante en nuestra seguridad y adaptación cotidiana.

Por ejemplo, ayuda a reaccionar ante un coche que se aproxima o ante el tropiezo de un niño, permitiéndonos actuar con rapidez para evitar un daño mayor.

¿Cómo funciona?

La respuesta provoca una cascada de cambios hormonales que preparan al cuerpo para la acción.

  • La amígdala detecta señales de peligro y envía la información al sistema nervioso simpático.
  • El sistema nervioso simpático activa respuestas involuntarias para preparar al cuerpo sin necesidad de pensarlo.
  • Las glándulas suprarrenales reciben la señal y liberan adrenalina en la sangre.
  • La adrenalina moviliza glucosa y grasas desde su almacenamiento para aumentar la energía disponible.
  • La adrenalina eleva la frecuencia cardíaca, el pulso y la presión arterial, y dirige más sangre a los músculos y órganos vitales.
  • Las vías respiratorias se ensanchan y la respiración se acelera; el cerebro recibe más oxígeno, aumentando la alerta y agudizando los sentidos.

¿Qué se siente durante la respuesta?

Qué parte de la respuesta experimente cada persona puede influir en cómo se siente el momento. En general, durante la activación pueden aparecer algunos de estos síntomas:

  • Pérdida de control voluntario de la vejiga
  • Sudoración, escalofríos o ambos
  • Bochornos o sensación repentina de calor
  • Inquietud y reflejos muy rápidos
  • Tensión muscular
  • Desmayo o aturdimiento
  • Shock y dificultad para moverse
  • Dificultad para respirar
  • Aumento de la fuerza, agilidad o flexibilidad momentáneos
  • Ritmo cardíaco acelerado y temblores

Respuesta exagerada o crónica

El cuerpo está diseñado para usar la respuesta de lucha, huida o congelación de vez en cuando y solo ante amenazas reales. Activarla demasiado a menudo o de forma continua puede afectar funciones corporales y salud mental.

Una activación sostenida puede hacer que el cuerpo produzca hormonas como la cortisol y la adrenalina, lo que podría afectar diversos procesos y órganos. Podrías experimentar:

  • Alteraciones del sueño
  • Cambios de peso
  • Dolores de cabeza
  • Complicaciones cardiovasculares
  • Problemas digestivos
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Bajo deseo sexual
  • Falta de concentración
  • Pérdida de memoria

Qué puede explicar una respuesta de estrés exagerada

Estrés traumático

La activación excesiva del sistema de estrés puede estar relacionada con el estrés traumático y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Después de un evento traumático, ciertas señales pueden asociarse con la vida cotidiana, y la respuesta puede dispararse cada vez que se presentan desencadenantes, como recuerdos intrusivos o pesadillas.

Trastornos de ansiedad

Si se padece un trastorno de ansiedad, es más probable sentirse amenazado por situaciones normalmente no peligrosas. También puede haber ansiedad anticipatoria y pensamientos intrusivos que disparen la respuesta, con síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar y vigilancia constante.

Estrés crónico

El estrés crónico ocurre cuando el cuerpo permanece en un estado de lucha o huida de forma sostenida. Los desencadenantes varían entre personas e pueden incluir enfermedades crónicas, consumo de sustancias o falta de sueño.

Puntos clave

  • La lucha, huida o congelación es una respuesta natural para salir de situaciones de peligro.
  • Puede ser útil en circunstancias extremas, pero en la vida cotidiana puede generar efectos adversos si se activa con frecuencia.
  • Factores como la genética, el entorno y ciertas condiciones de salud mental pueden influir en su intensidad.
  • El estrés puede ser gestionado mediante estrategias generales de bienestar, como un sueño adecuado, ejercicio y técnicas de relajación, además del apoyo social.

Vídeo sobre ¿Qué es la lucha, la huida o la inmovilización?

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.